Publicado el 14. diciembre 2019 In Dilexit ecclesiam

Somos el “transporte oficial” de la Virgen

BOLIVIA, Carlos Moyano y Carolina Rivero, con Paola Cominetti •

Todos los años, cuando se acerca la tradicional peregrinación a la Virgen de Cotoca, los schoenstattianos sabemos que también se acerca nuestra pequeña y humilde misión que es la de adornar y dejar lista la camioneta para que la Mamita de Cotoca (como se le dice tradicionalmente acá) viaje con todos sus fieles hasta esta ciudad que esta a unos 31 km de Santa Cruz. —

Carlos y Carolina nos cuentan:

Fueron Enzo y Rutty Bagnoli quienes lo hacían de manera voluntaria en un principio. Ellos mismos viajaron con nosotros las primeras veces que decoramos el carro que lleva a la Virgen. Hoy ya forma parte de una tradición que no muchos conocen. Cada año nos reunimos en el garaje de casa para preparar, armar pequeños bouquets de flores para que ella tenga un pedestal digno de la reina de nuestros corazones. Algunas no somos tan diestras para el arreglo, pero bajo la dirección de quien más sabe o tiene experiencia en el ramo, lo hacemos con mucho amor, cada uno aporta lo que puede. A la sombra de un árbol de mangos (justo en esa fecha generosamente nos brinda sus frutos como premiándonos por el trabajo), empezamos la tarea: colocamos una tela de base, arreglamos la mesa con oasis para sostener las flores, nos pinchamos los dedos armando los pequeños bouquets, los colocamos junto con un hermoso verde follaje, colocamos la luz en la camioneta (que una pareja schoenstattiana hace unos 9 años brinda para este servicio).

Es un honor y una alegría, más que una tarea

Para nosotros es un apostolado hermoso el reunirnos cada año para hacerlo, nos llena de alegría. A veces son muchas las manos, otras no tanto, pero siempre terminamos a tiempo y todo queda perfecto para ella.

Si pudiéramos, colocaríamos pétalos de rosa por todo su recorrido hasta Cotoca, pero llenar su “carroza” de flores representa nuestro amor por ella y es muy gratificante, ¡Gracias querida Mater, por dejarnos hacer este servicio!

¿Cómo se siente ser el “chófer” de la Virgen?

Cuenta Paola Cominetti:

El 7 de diciembre, víspera de la fiesta de la Inmaculada Concepción, Dios nos vuelve a convocar para una gran misión, llevar a su hija predilecta en procesión junto a la fe del pueblo cruceño hasta el santuario de la Mamita de Cotoca.

Schoenstatt Santa Cruz hace más de 20 años que tiene la responsabilidad de peregrinar junto a la Mater desde la ciudad de Santa Cruz al pueblo de Cotoca. Esta tradición ya forma parte de la familia y representa un honor. Comenzó con el matrimonio fundador del movimiento en Santa Cruz, Enzo Bagnoli y Ruth Suárez. Ellos comenzaron llevando a la Virgen a Cotoca en su camioneta y luego, como todo en la vida de la fe, la misión fue traspasada a mi esposo, Adrián Castedo, y a mí. Por 10 años hemos participado en este acto de fe junto una multitud de fieles que caminan orando y cantando, deseosos de acompañar a la Mamita hasta su santuario.

Alrededor de las 9:30 de la noche la camioneta encargada de llevar a la Virgen se encuentra en la catedral de San Lorenzo hermosamente decorada con flores, como a ella le gusta. Luego de una bendición y acompañados de un sacerdote con sus acólitos, se sale caminando por las calles de Santa Cruz con destino a Cotoca. Durante todo el trayecto de 31 kilómetros es posible sentir el fervor y la fe de las personas que, agradecidas con la Virgen y como parte de una tradición viviente, peregrinan con el fin de agradar a nuestra Madre. Cuando se llega a Cotoca, alrededor de las 3:30 de la mañana, todo el pueblo y los peregrinos esperan a la Mamita para celebrar la Eucaristía. Cuando es bajada de la camioneta rumbo a la iglesia, la gente camina con ella y lleva las flores como símbolo de fe y de amor.

En una etapa de fundación como la que vivimos en Santa Cruz en conquista por nuestro santuario, y sumado a los momentos tan sensibles vividos por la situación política del país, es donde repito: “Nada sin ti, nada sin nosotros”. Ella nos necesita y nosotros más. ¡Viva nuestra Madre Tres veces Admirable de Schoenstatt!

 

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