Publicado el 14. diciembre 2019 In Campaña, Proyectos

¿Peregrinar limpiando? Maravillosamente insólito

PARAGUAY, Martín Pereira Ortiz •

¿Qué hacen ellos con sus bolsas de plástico verdes en el camino hacia Caacupé, mientras todos los demás están peregrinando a la Virgen de los Milagros de Caacupé, patrona de Paraguay, rezando, cantando…? Justo eso. Estos schoenstattianos están también peregrinando, rezan, cantan…. Y mientras lo hacen, colectan la basura que los demás peregrinos tiran a la vereda… —

8 de diciembre, fecha especial para todos los paraguayos, un pueblo eminentemente mariano. Es feriado nacional, recordamos el día de la Virgen de los Milagros de Caacupé, madre y patrona de todos los paraguayos. El santuario de la Virgen se encuentra en la ciudad que lleva el nombre de la madre, Caacupé, situada en un cerro. Por tradición popular, en su víspera vamos caminando, millares de peregrinos desde todos los puntos del país, cumpliendo promesas, agradeciendo o llevando peticiones a la Virgen de los Milagros.

Como lo hubiera hecho Don Joao Pozzobon

Hace diez años nos propusimos un grupo de Misioneros de la Campaña del Rosario de Schoenstatt ir desde el Santuario de Tuparenda, santuario nacional de Schoenstatt, en procesión llevando la imagen Auxiliar de la Campaña del Rosario hasta Caacupé, tal como creeríamos que lo haría el iniciador de la Campaña Joao Pozzobon si el viviera en Paraguay. Son 20 kilómetros, subiendo el cerro, bajo el intenso sol del verano paraguayo. Cuatro horas y media de sacrificios, con el objetivo de llegar puntualmente a las 19:00, horario de inicio de la misa concelebrada por el Movimiento de Schoenstatt.

La idea de peregrinar limpiando a nuestro paso

En la peregrinación del año 2018, un hecho capto mi atención, observo a una de nuestras compañeras de peregrinas quien llevaba en manos una botella de agua vacía y otras basuras de algo que había comido, buscando un basurero para arrojarla, como lo haría cualquiera tal vez. Ya pasó más de un kilómetro y seguía sin encontrar el basurero, veo en el suelo cientos de botellas y basuras arrojadas por otros peregrinos que no tienen la misma conciencia, todo el trayecto es un verdadero basural y me pregunto: ¿Cómo puede haber gente tan inconsciente? Luego de un buen tiempo ella encuentra el basurero y se deshace de sus molestas basuras. En ese momento, caminando entre tanta contaminación me suenan las palabras del Padre Kentenich, quien nos invita a los schoenstattianos a ser un oasis en medio del mundo. Me acerco a ella, y le digo ¿Cómo puede ser que cueste tanto encontrar un basurero? ¿Y la gente que tira por todos lados sus desperdicios? Alguien tiene que limpiar todo esto y juntos meditamos la idea de peregrinar limpiando a nuestro paso.

Tardamos mucho más, pero valió la pena

Motivados por aquella conversación, en la peregrinación a Caacupé de este año, invitamos a todos a caminar limpiando a nuestro paso, lo hicimos a paso lento, utilizando unos bastones con puntas para recoger la basura, y bolsas para almacenarla, una camioneta nos acompañó a modo a poder transportar lo acumulado. Destinamos siete horas para recorrer los veinte kilómetros, limpiando lo que podíamos, meditando y rezando el rosario, y por supuesto que iba presidiendo la peregrinación nuestra Imagen Auxiliar.

Llegamos a la basílica de Caacupé justo a tiempo, muy cansados, pero alegres con el hecho de limpiarnos a nosotros la conciencia y limpiar en algo tanta contaminación que dejamos los devotos. Juntamos tres camionetas llenas de basura, quedó mucho todavía por limpiar, pero de alguna manera, nos sentimos un oasis en medio de este mundo.

 

 

 

 

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