Casa del Niño

Publicado el 2022-11-08 In Casa del Niño, Obras de la misericordia

No podemos permitir más que se sientan solos y abandonados

ARGENTINA, Maria Fischer •

David se acercó, un poco tímido y con una sonrisa que calienta el corazón, me pregunta: ¿Por qué estás aquí? Sentí que estaba en el “video del Papa”, en medio de su intención de oración de este mes de noviembre. Me he sentado en el banco con David. Con Jesús. Jesús vestido de un niño de ocho años. “Todavía hay millones de niños que sufren…”, dice el Papa. “No son números: son seres humanos con un nombre, con un rostro propio, con una identidad que Dios les ha dado.” Son David y Mateo y Alma y Sofía …. Y los 300 más en la Casa del Niño en el barrio San Nicolás de Florencio Varela, una “obra de amor puro”, como la llama la nueva directora, Carolina Pellice, del Movimiento de los Focolares. —

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Silvia Asís (izq.), miembros de la comisión administrativa

Llegamos en la mañana del jueves, 3 de noviembre, con Gabriela Sarquis, de la Federación de Familias, voluntaria de catequesis y hace unos años miembro de la Comisión Directiva. El flamante Presidente, Juan Diego Stellatelli, y Carolina Pellice, la Directora, nos saludaron y ya estábamos en pleno intercambio sobre noticias y donaciones, compromiso social y la alegría de poder dar una mano a unos 300 niños… Resuena lo que dice el Papa Francisco en el video de su intención del mes de noviembre: “Todo niño marginado, abandonado por su familia, sin escolarización, sin asistencia médica, ¡es un grito! Un grito que se eleva a Dios y acusa al sistema que los adultos hemos construido”. Un grito, que se ha escuchado aquí desde el 19 de marzo de 1985, cuando se colocaba la piedra fundamental que daría origen a la Casa del Niño, en el año del centenario del nacimiento del padre José Kentenich por lo cual lleva su nombre.

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¡Mirá mi arbolito!

No nos quedaba mucho tiempo para charlar. Silvia Asís con estudiantes de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires estaban allí para un taller sobre reciclaje. Con papeles de diarios, cierres de botellas y todo tipo de materiales normalmente tirados a la basura, los niños, con la ayuda de los estudiantes, estaban creando pequeñas obras de arte. No me quedaba mucho tiempo para charlar con Silvia y pedirle artículo, porque se acercaba Mateo, con cara radiante: ¡Mirá mi arbolito!, me dijo, mostrándome un árbol de Navidad de papel, pintado de verde y adornado con estrellas de plástico, apoyado en un cierre de botella. Alma no quiso quedarse atrás y me mostraba un dibujo sobre reciclaje. En el mismo momento, estaba rodeado de otros niños que todos me mostraron, con orgullo, sus obras, sus dibujos… Los estudiantes, a mí me parece, no son menos orgullosos de su trabajo hecho aquí en la periferia. No querían irse sin sacar una foto con todos los niños.

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Un verdadero espíritu de servicio

Con Carolina, Gabriela y Juan Diego hicimos una gira por la casa, el gran parque infantil, el salón recién construido para reuniones, el asador. “Recibimos un par de computadores de regalo”, me comentaron, “pero no funcionaron…. Pensamos ofrecer cursos de computación para los niños mas grandes, pero imposible…” Los computadores y pantallas parecen de otra edad… “Un par de tabletas nos ayudarían mucho”, dice Carolina.

Me mostraron todo lo que lograron arreglar, y todo lo que aún hace falta. En la cocina y en limpieza, trabajan mujeres del barrio, cuyos hijos están en la Casa. Hay unos empleados y muchos voluntarios – aunque, como dice Gabriela, la distancia a la ciudad impide, muchas veces, que jóvenes se comprometen.

Cynthia Cargnelutti, psicóloga y Adriana, maestra voluntaria, son del Movimiento de los Focolares. Se mudaron conscientemente a Florencio Varela para vivir allí con los pobres, en la periferia, y con mucho compromiso, en un verdadero espíritu de servicio, trabajan en la Casa del Niño. Juntos por los pobres, les digo, en referencia a “Juntos por Europa”. El diálogo fluye…Es aquí, en la periferia, donde encontramos el “para qué” de nuestros carismas, donde vivimos ese espíritu de “juntos por…”, tan importante para Chiara Lubich, la fundadora de los Focolares, “que amaba Schoenstatt y el santuario”, como me contestan las dos.

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¿Por qué estás aquí?

Llegó la hora del almuerzo para los niños del turno de la mañana. Pan de carne, pure de papas, una manzana. Para muchos, la única comida caliente del día, si no la única de tal.

David, quien me había invitado a decirle por qué estaba aquí con ellos (porque quise ver a mis amigos, a ustedes), quiso saber si Alemania va al mundial, si ya había estado en un partido de Bayern Munich (que desilusión al decirle que nunca) y qué comemos en Alemania, si me gusta el brócoli… De repente, me preguntó: ¿Alemania queda cerca de Rusia? Mas o menos, sí… ¿Rusia puede asaltar a Alemania como asaltó a Ucrania? Antes de poder contestarle (pensando en una respuesta para un niño de 10 años…), me dijo: “No tengas miedo, si asaltan a Alemania, te vienes por aquí, te dejo mi cama en casa, te voy a proteger…”

Mientras David y los demás se van y nosotros comemos e intercambiamos y mientras vienen los niños del turno de la tarde para comer, sigo pensando en este niño tan generoso, tan amigo… ¿Cómo y dónde va a estar en 20, en 30 años? No sabemos. Pero un recuerdo del amor recibido en Casa del Niño quedará en su corazón, para siempre.

Un día en la Casa del Niño. Buena Nueva. Alegría en el Evangelio y sí, alegría en la iglesia.

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Con mis amigos

Solidaridad concreta

Donación online

Cuenta Bancaria en Argentina

Nombre: Casa del Nino Padre José Kentenich
Cuenta: 4002-500061/0
CBU: 01400021-01400202698121
Banco: Banco de la Provincia de Buenos Aires
Swift: PRBAARBA
[email protected]

Cuenta Bancaria en Alemania (Zona SEPA)
Nombre: Schoenstatt-Patres International
IBAN: DE22 4006 0265 0003 1616 07
BIC: GENODEM1DKM
Uso previsto: Casa del Niño P. Kentenich

Página institucional

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