Publicado el 8. mayo 2016 In Misiones

La gran alegría compartida: ¡Jesús ha resucitado por nosotros!

ARGENTINA, por Estefania Bordín •

En Semana Santa un grupo de 180 jóvenes fue a misionar a El Algarrobal, departamento Las Heras, en la provincia de Mendoza, acompañado por el P. José María Iturrería. Él les pidió que contaran esta experiencia a toda la Familia de Schoenstatt.

Servir con amor, como lo hizo Jesús

Via Iesum apareció frente a mí justo en donde comienza todo en Schoenstatt: frente al Santuario, después de una Sta. Misa dominical. Durante el verano había participado en la misión «Gaudium Mariae» (GM), Alegría de María de Deán Funes (Córdoba). Como todo GM siempre sirve para recargar las pilas de la alegría para todo el año. Pero esta vez intenté ir más lejos: decidí aprovechar la Semana Santa en serio y no quedarme sólo con esa energía de la GM. Siempre utilizaba esta época del año para irme de vacaciones con mi familia, y aunque es muy lindo conocer nuevos lugares, no te “llena” como lo hace una misión.

Junto con algunos amigos de Córdoba nos pusimos de acuerdo en tan solo unas horas, y organizamos todo para salir hacia Mendoza. Personalmente era la primera vez que iba, pero si hay algo que me sorprendió fue la cantidad de gente que se decidió a pasar esta fecha tan significativa de una manera distinta. Sobre todo, la importancia de vivir toda la Pasión de Cristo junto a personas que sienten lo mismo. Además me pareció muy buena la conjugación de momentos: había tiempos que invitaban a la reflexión, otros en el que se compartía el dolor por la muerte de Jesús, y finalmente cerrar con alegría la Via Iesum tras la resurrección de Jesús con la “misión creativa”.

Por último, para mí fue muy importante compartir esta experiencia junto con miembros de Schoenstatt de distintos lugares: San Juan, San Luis, Buenos Aires, Mendoza (en mi caso), Chile, y hasta de Austria; porque es muy edificante trabajar en conjunto con un único fin: servir con amor, como lo hizo Jesús.
Juan Cruz

Compartir la alegría del Evangelio con la gente que más lo necesita

Este año decidí, como en otras ocasiones, vivir una Semana Santa diferente y seguir un “Camino a Jesús” que a veces tanto necesita nuestra sociedad. Por ello unos 180 jóvenes decidimos alejarnos de nuestra rutina por unos días y salir a misionar en lugar de quedarnos en nuestra casa o tomarnos unas pequeñas vacaciones.

Pero este año fue para mí realmente una experiencia muy diferente a las otras. La Mater me eligió junto con otros siete chicos para ser rectores de la misión. Una tarea hermosa, que me hizo esperar la Semana Santa con muchos meses de antelación. Fue una gran alegría y también una gran sorpresa constatar como aumentaba la cantidad de jóvenes dispuestos a dejar nuestras comodidades para ir a “hacer lío” y a compartir la alegría del Evangelio con la gente que más lo necesita.

Fue realmente inolvidable cada momento que compartimos, tanto dentro de la comunidad como con la gente de El Algarrobal, que muy cálidamente nos abrió las puertas de sus hogares.

El último día de misión, que estuvo muy marcada por la misericordia como nos pide el Papa Francisco en este año, salimos todos los jóvenes con remeras y banderas de la Argentina, conmemorando el próximo bicentenario de la independencia de nuestra patria, a despertar a la gente, a visitar a los enfermos con una sonrisa y con la alegría de que Jesús, por su amor misericordioso, había resucitado por nosotros.
Julieta Bordín

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