Publicado el 26. mayo 2015 In Segundo siglo de la Alianza

Tres preguntas… sobre el Schoenstatt del segundo siglo de la Alianza de Amor (15)

Un saludo cordial a todos desde el Santuario de Tupãrenda en Paraguay. Soy P. Oscar Iván Saldívar, Padre de Schoenstatt paraguayo. Tengo 33 años de edad. Fui ordenado sacerdote el 9 de noviembre de 2013 en la iglesia en construcción Santa María de la Trinidad, en Tupãrenda (Ypacaraí-Paraguay). Conocí el Movimiento Apostólico de Schoenstatt, justamente en Tupãrenda, un 18 de octubre de 2000. Mis primeras experiencias en Schoenstatt me ayudaron a percibir la paternidad y misericordia de Dios. Por eso, en Alianza de Amor con María -sellé mi Alianza con Ella el 16 de septiembre de 2001- me decidí por el sacerdocio, con el anhelo de testimoniar esa misericordia de Dios Padre. Unido a este anhelo, está también el anhelo de ser padre en y para la Familia de Schoenstatt. Mis primeras experiencias sacerdotales las viví en la Parroquia-Santuario de Ñandejara Guazu (Nuestro Gran Señor, en idioma guaraní) de la ciudad de Piribebuy. A partir de enero de este año vivo y trabajo en el Santuario de Tupãrenda (Morada de Dios, en idioma guaraní). Hoy en día mi tarea principal es la de acompañar como asesor a la Juventud Masculina de la Diócesis de San Lorenzo (¡que hace poco cumplió 5 años de su fundación!), lo cual es una gran alegría y un gran desafío •

A medio año de peregrinar por el segundo siglo de la Alianza de Amor… ¿Cómo sueña este Schoenstatt en su ser, en su estar en la iglesia y en el mundo, y en su quehacer?

Sueño un Schoenstatt muy presente en la vida eclesial y en la vida social de cada país en el que estamos presentes como Familia. Un Schoenstatt que esté abierto y al servicio de la Iglesia; un Schoenstatt que sin temor ni soberbia, comparta su vida espiritual; un Schoenstatt que se anime a insertarse en la vida de la iglesia diocesana y que se anime a aprender de otras experiencias eclesiales. Un Schoenstatt que sepa ofrecer la Alianza de Amor con María como camino de seguimiento de Jesús, un camino que nos va haciendo más cristianos, incluso, más Cristo.

Para llegar a cumplir este sueño, ¿qué tenemos que evitar o dejar?

Tal vez deberíamos evitar algo muy concreto… Evitar la pretensión de saberlo todo… Evitar la pretensión de tener una respuesta para todo… Sin duda, no se trata de no reconocer nuestro carisma, sino de asumirlo plenamente. Tanto la Alianza de Amor con María, como la Fe práctica en la Divina Providencia, nos abren con confianza a las realidades presentes en la Iglesia y en el mundo. Parte de nuestro carisma es estar atentos a la voz de Dios en los signos de los tiempos, y la audacia de asumir aquello que interpretamos como una voz de Dios para nosotros.

El pensamiento, la vida y la espiritualidad del P. José Kentenich nos regalan dos categorías fundamentales para percibir la realidad: la categoría teológica y espiritual de Alianza y la categoría filosófica y pedagógica del pensar orgánico. Ambas categorías nos ayudan a unir realidades y verlas en un todo armónico.

Para llegar a cumplir este sueño, ¿qué pasos concretos debemos dar?

Pienso que tendríamos que animarnos a estar más presentes en las distintas realidades eclesiales a nivel local. Y estar presentes significa estar presentes también allí donde nosotros no coordinamos o lideramos iniciativas. Servir en comunión con otros, conocer a otros y dejarnos conocer por otros: ¡cultura del encuentro!

Otro paso concreto –que pareciera ya se dio, por los ecos del Jubileo 2014– es presentar nuestra espiritualidad con un lenguaje más sencillo y accesible, sin que por ello pierda profundidad y originalidad. Animarnos a ofrecer como don la Alianza de Amor con María.

Etiquetas: , , , , ,