Publicado el 16. octubre 2017 In Misiones

“De puerta en puerta por la fe“

ALEMANIA, P. Christoph Scholten •

Lleno de alegría y agradecimiento, quiero informarles del proyecto “Misiones – vivir la fe”, que han desarrollado, por primera vez en este año, en Westfalia del Norte del Rin, “al borde” del obispado de Muenster, 20 jóvenes de las Juventudes Masculina y Femenina de Schoenstatt, junto con el P. Frank Riedel y las Hermanas M. Anrika Dold y M. Brigitt Rosam – ¡mis altas expectativas han sido ampliamente superadas!

¿Sería posible esto mismo también en Kranenburg?

Oí de este proyecto, por primera vez a través de Franz Kraft – en Erlenbach estuvieron invitados los „misioneros“, en el año 2010.

Durante los días de adoración, durante el carnaval de 2013 – impregnado por la declaración de renuncia del Papa Benedicto XVI – presentaron el proyecto entusiasmados la Hna. Brigitt Rosam y Frank Blumers, por entonces seminarista y hoy capellán en el obispado de Maguncia. Por Gerold Reinbott, de Maguncia-Laubenheim estuvo representado en 2012 el párroco.

Desde entonces tenía yo siempre en la mente la idea de que las “Misiones” podrían ser también algo para la revitalización y profundización de mi lugar de peregrinación, es decir, mis cuatro pequeñas parroquias a la izquierda del bajo Rin…cuando el 10 de enero leí la circular del P. Riedel, explicando que los “misioneros” buscaban otra parroquia para 2017, coincidiendo con nuestra semana de la Fiesta de la Cruz, agarré el teléfono y me “apunté”.

Después apartar los reparos a que los “misioneros“ pudieran ser confundidos por sus “visitas de puerta en puerta” con los testigos de Jehová, lo aprobaron los Consejos Parroquiales y el equipo de Misiones nos “clasificó”.

Durante una visita previa le enseñé al P. Frank Riedel nuestras cuatro parroquias y la conté sobre nuestras extensas poblaciones, rodeadas por tres lados por Holanda. En dos encuentros, en abril y julio, planificaron algunos misioneros y miembros de las parroquias el programa y repartieron los correspondientes “deberes”.

Una oración preparatoria unió a todos los implicados – y la intención del Papa Francisco del mes de Septiembre:”por nuestras parroquias, para que, animadas por un espíritu misionero, sean lugares de transmisión de la fe y testimonio de la caridad”.

Llevar su cruz

El viernes, 15 de septiembre – el 49 aniversario de la muerte de nuestro padre fundador y comienzo del Año Kentenich – llegó el momento: los misioneros fueron apareciendo por Oermter Marienberg, la parte más al sur de Kreis Kleve, para recibir su cruz de madera de misiones, en el “Santuario de la Comunidad en Camino” y ser enviados con la bendición a la parte más septentrional del Kreis Kleve.

Los misioneros se alojaron en el antiguo Hogar Don Bosco, que sirvió de sala parroquial hasta la terminación de la nueva edificación – sentí el recuerdo de las palabras de Papa Francisco: “María es la que sabe transformar una cueva de animales en casa de Jesús con unos pocos trapos y una montaña de ternura. Es la sirva del Padre, que proclama el Magníficat. Es la novia, siempre atenta a que en nuestra vida no nos falte el vino…“[1]

El verdadero cuartel general era nuestra iglesia votiva y de peregrinación de San Pedro y San Pablo – frente al altar de la Virgen surgió un auténtico rincón de oración. Los misioneros hicieron su presentación el domingo, día 17, durante la misa de víspera, en la localidad de Wyler, celebrada por el presidente de la Conferencia Episcopal holandesa, Mnsr. Johannes van den Hende, de Rotterdam, a la que asistieron muchos vecinos y peregrinos de diferentes lugares. Era la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, en la que la “Santa Cruz milagrosa”, que data de 1308, fue llevada a través del centro de la ciudad en solemne procesión.

Dejarle vía via libre a Dios

Los misioneros pudieron entablar conversación con muchas personas en la „Fiesta del encuentro“. Para los niños de primera comunión organizaron una carrera. La fiesta de la Cruz terminó con la procesión de las velas por la muralla de la antigua fortificación y con la oración de la noche.

De lunes a viernes, tras la oración de la mañana, partían los misioneros después del desayuno y del almuerzo, de dos en dos, durante dos horas o dos horas y media, a Kranenburg, Niel, Wyler y Zyfflich para ir “de puerta en puerta“

„Hacer la señal de la cruz sobre el botón del timbre, con el deseo: paz a esta casa. Llaman. Esperan. Les tiemblan un poco las rodillas. ¿Abrirán la puerta? ¿No hay nadie? Qué decimos? ¿Qué nos espera? Cada vez un nuevo salto. El corazón > de puerta en puerta < no se vuelve una rutina. Hay un instante en el que tenemos que dejarle a Dios vía libre. Es la máxime inseguridad y despierta una gran confianza > es simplemente un regalo del cielo haber participado, haber podido vivir lo que puede surgir, cuando se está dispuesto a hacerse sospechoso, cuando uno se compromete por una cosa estupenda – por la fe – siendo uno mismo, auténtico, humano, con todas fortalezas y debilidades. Dios habla a través de las personas y nosotros queremos ser sus instrumentos < (Julia G.).“[2]

Siempre acompañados

Cuando los misioneros acabaron su media jornada „de puerta en puerta“, se fueron a su rincón de oración en la iglesia, sacaron agua (cfr.Jn.2,1-11) y confiaron a Dios y a la Santísima Virgen a aquellos a los que se habían encontrado. Pero también de camino se sintieron acompañados – por un lado, llevaban a la Virgen peregrina, por otro lado, había mañana y tarde la adoración eucarística en la iglesia.

Tras el almuerzo, que servía un catering en el Hogar Don Bosco, y un breve descanso, comenzaba otra media jornada. A las 19 horas se celebraba una oración de la noche, de escasa media hora, frente al cuadro de gracias de la “Santa Cruz milagrosa” – durante todas las noches venían no sólo los habituales practicantes, sino también personas a las que yo nunca había visto en la iglesia. Estaban todos invitados, las nuevas canciones espirituales, los testimonios de fe de los misioneros y la especial organización, entusiasmaban; un caramelo (con un mensaje, por ejemplo: “qué bien, que estés aquí”) para chupar y mientras dar gracias a Dios por los hermosos momentos de los últimos días.

Ser apóstol, encender de nuevo la fe

El lunes por la tarde, los misioneros asistieron al entrenamiento de los bomberos voluntarios – “¡saltó la chispa!” El martes por la tarde intercambiaron con los representantes de nuestras cuatro parroquias – y con miembros del consejo parroquial de Bocholt, que quieren invitar a los misioneros en 2019 en la parroquia de St. Josef. El miércoles por la mañana fue la gran peregrinación de mujeres de la Comunidad Católica de mujeres del decanato del Kreis Kleve, con modernos cantos y un viacrucis muy actual.

El jueves por la tarde hubo juegos en la residencia de ancianos y el viernes por la tarde, una rueda de cantos y conversaciones en el convento de St. Johannes, hogar para personas con deficiencias síquicas.

Tras la oración de la noche del viernes siguió la cena a la luz de las velas – una pareja de novios y seis matrimonios (desde siete días a 50 años de vida matrimonial) habían aceptado la invitación de un menú de cinco platos, en el romántico sótano abovedado del antiguo convento Katharinenhof. El matrimonio Mergler, de Ahaus, Muensterland, ofreció, entre plato y plato impulsos para el dialogo matrimonial – ¡tanto a ellos, como a las otras siete parejas, les sirvió la mesa un misionero!

Confirmandos y monaguillos, pero también jóvenes de todas las edades, estaban invitados el sábado a la misa de jóvenes “sin reserva de asiento” y a continuación, noche de barbacoa en la plaza de la iglesia. En la misa mayor, el domingo 24 de septiembre, se cerró la puerta de peregrinos, se impartió la bendición con la cruz y fueron despedidos oficialmente los misioneros, tras una semana de maravilloso servicio.

Durante los últimos días se había cantado con entusiasmo: ”ser apóstol, encender de nuevo la fe. Ser apóstol, sólo para Ti. Apóstol de tu alegría – ¡también me necesitas a mi!

  1. Cree, porque vivimos, el mensaje vuela de casa en casa, queremos ser testigos por el mundo. Ser apóstol…
  2. Nos asaltan las dudas y el miedo y nos roban la fuerza, pero la comunidad nos da la vida. Ser apóstol…
  3. Alegría, que entusiasma y arrastra, nos motiva a transmitir vida que produce y regala esperanza. Ser apóstol…”

Tras las huellas de Karl Leisner

Como pequeño agradecimiento a los misioneros, que nos dedicaron once días de sus vacaciones semestrales, les invité el miércoles a un viaje en vagoneta a Groesbeek, en Holanda. Allí visitamos la parroquia de San Cosme y San Damián y preparamos el campamento junto al bosque, tal como lo hiciera Karl Leisner en agosto de 1934, el “gran campamento juvenil”.

El sábado visitaron los misioneros a Ernst Geerkens, que los guió por los lugares de encuentro con Karl Leisner, en su casa natal, en Kleve. Una tarde de toma de conciencia en Kleve y una noche de despedida en el Hogar Don Bosco cerraron el proyecto “misiones – vivir la fe”, antes de que el lunes se levantaran las tiendas y cada uno partiera hacia su casa.

Estoy totalmente entusiasmado

Estoy totalmente entusiasmado, feliz y sobre todo agradecido por la alegría que irradiaban los misioneros y por su entrega desinteresada y su gran valor para ser testigos de su fe. Como María y con María se han puesto en camino para llevar a Cristo a los hombres, poniendo en ello su corazón – como en las palabras del padre Kentenich en el Acta de Prefundación: “Me pongo, por lo tanto, enteramente a su disposición, con todo lo que soy y tengo; con mi saber y mi ignorancia, con mi poder y mi impotencia, pero, sobre todo, les pertenece mi corazón.”

Confío totalmente en que los misioneros y las personas que los hemos encontrado en Kranenburg, Niel, Wyler y Zyfflich, tengan la experiencia de que Dios y la Santísima Virgen transforman el agua aportada en vino y de que las numerosas semillas sembradas traen frutos de la fe, la esperanza y el amor – y animan y fortifican a todos a ponerse en camino, como María y con María, como “Apóstol de tu alegría”.

Christoph Scholten, Párroco de San Pedro y San Pablo, Kranenburg, S. Bonifacio, Niel, S. Juan Bautista, Wyler y S. Martin, Zyfflich, Miembro de la Federación de Sacerdotes diocesanos de Schoenstatt.

Fotos: Johannes Müller

[1] Papa Francisco, la Alegría del Evangelio. Carta apostólica>Evangelii gaudium <sobre el anuncio del Evangelioen el mundo de hoy“, Editorial Herder GmbH, Freiburg i. Br. 2013, S. 304, Nr. 286.

[2] cita: http://www.schoenstattmjf.de/veranstaltungen/misionesglaubenleben/, publicado 01.10.2017.

Original: alemán, 12.10.2017. Traducción: M Paz Leiva, Madrid, España

 

.2017.

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