Publicado el 17. julio 2017 In Schoenstatt en salida

La Juventud Femenina de Roma concluye el año con un retiro especial

ITALIA, Virginia Cosola •

El 8 de julio fue un día importante para la Juventud Femenina de Roma. Fue la fecha en la que realizó el encuentro/retiro final de un camino iniciado en noviembre, juntas como grupo.  A pesar de los compromisos derivados del estudio y del trabajo, las chicas encontraron el modo y el tiempo de organizarse para dedicar al Señor, a la Virgen y a sí mismas una última jornada antes de la pausa veraniega.

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La jornada inició a las 9 horas de la mañana. El programa preveía un momento de oración inicial en el Santuario Cor Ecclesiae, para después dar inicio, en concreto, a la actividad y a la reflexión prevista para el retiro.

María, sin embargo, no se hizo esperar. El primer regalo nos lo donó propiamente en los primeros momentos. Mientras esperábamos que estuvieran todas, las chicas que ya estábamos presentes, aprovechamos la ocasión para encontrarnos en el Santuario junto a nuestra guía la Hermana Julia, con la intención de hacer un primer breve momento de recogimiento silencioso y personal. Lo que ocurrió, sin embargo, fue mucho más. Una vez adentro del Santuario, a pesar de la timidez y la reserva que a menudo nos pueden llevar a un aislamiento, también con las personas que son más próximas, bajo la mirada de la Virgen, hemos vivido un imprevisto e importante momento compartido. Solo fueron apenas diez minutos, pero de un modo espontáneo hemos sentido que en ese lugar seguro, que es un poco nuestra casa, en ese exacto momento, podíamos abandonar nuestras defensas y abrirnos, relatando en voz alta, algunas experiencias personales vividas en este año, experiencias y emociones que hasta ahora habían quedado ocultas o casi… María había comenzado su obra abriendo también los corazones aparentemente cerrados e infundiendo todavía más en nosotras la certeza de que detrás de cada suceso de nuestra vida, ¡está Dios Padre!

Una vez terminado nuestro pequeño, pero intenso momento, y llegadas todas las chicas, el retiro se inició oficialmente.

Ofrecimos a María nuestras intenciones, las intenciones de nuestras personas queridas, y oramos por nuestro grupo, por el futuro de la Juventud Femenina italiana y por todo el Movimiento de Schoenstatt.

Luego regresamos a la sala donde habíamos tenido todos los encuentros de este año. Retomamos el tema objeto del recorrido de este año: el ideal personal. Ha sido un camino largo, divertido, a veces complicado, que nos ha llevado a la luz de los aspectos de nosotras mismas que no sabíamos que poseíamos, de las actitudes y de las ambiciones que estaban ocultas y que han emergido solo con una investigación exhaustiva. Al final de la meditación personal, encontramos un modo de confrontarnos. Algunas de nosotras han encontrado finalmente su ideal personal, otras lo tenían ya en el corazón, solo tenían que trabajarlo mejor, y otras, en vez, aun estando en el camino correcto, todavía no han tenido la iluminación que buscaban, pero cada alma tiene su tiempo. Toda la mañana, aunque muy intensa, se fue volando y en un momento, ya era la hora del almuerzo. Disfrutando el enorme jardín que circunda el Santuario, comimos bajo la sombra de un árbol, y también en esta ocasión, en que estábamos todas, hubo un instintivo deseo de compartir vicisitudes personales y de pedir pareceres y consejos. Fue emocionante ver como la JF, nacida como un grupo de chicas ligadas por una única fe, se ha convertido ahora también en un grupo de amigas.

Finalizado el momento de convivencia y con el estómago lleno, profundizamos sobre la actividad de la Juventud Femenina, valorizando todo lo que habíamos hecho y todo lo que hubiéramos podido hacer. Evidenciamos los puntos de fuerza del grupo sin ahorrarnos, sin embargo, algunas críticas constructivas. Salieron muchísimas ideas de parte de cada una de nosotras, y no veíamos la hora de retomar en setiembre para ponerlas en práctica.

La visita a la casa de reposo.

Una vez llegadas las 17 horas, regresamos al Santuario para ofrecerle a María toda nuestra jornada, y después de algún canto y la oración final, fuimos todas juntas hasta una casa de reposo gestionadas por “Las pequeñas Hermanas de los pobres”. Nos ha parecido el modo mejor no solo de concluir el encuentro/retiro, sino también la manera mejor de concluir el año entero.

En este organismo ya nos conocían; de hecho, ya habíamos ido a visitar a los ancianos a fines de mayo, con la promesa de que íbamos a volver a hacerle compañía, a intercambiar una palabra, una caricia o una sonrisa, y dado que, como se dice en Roma, cada promesa es una deuda, ¡henos aquí de nuevo! Los ancianos estaban entusiasmados de vernos y nos contaron cómo, al recibir la Virgencita que les habíamos “prestado”, se sintieron menos solos.

Rezamos el Rosario, haciendo que los ancianos fueran los protagonistas, haciéndolos guiar, por turno, las diversas decenas. ¡Con cuanto entusiasmo han participado! Después que nos han ofrecido la merienda que hemos aceptado gustosamente, finalmente, le hemos regalado una Virgencita de la Campaña de la Virgen Peregrina de Schoenstatt, como promesa de nuestro primer encuentro, confiando a la Hermana Anna, de las “Pequeñas Hermanas de los pobres”, la tarea de hace entrar la Virgen periódicamente en las habitaciones de cada anciano que se hospeda en la casa de reposo. Pero las sorpresas no habían finalizado todavía, La Juventud Femenina decidió, además, difundir la luz de María donando a cada uno de los ancianos una pequeña imagen de la Virgen a fin de hacerles experimentar siempre la compañía y la mirada de la Virgen de Schoenstatt

La jornada terminó y cada una de nosotras regresó a su propia casa. Nos llevamos dentro, las sonrisas sinceras y los sentidos agradecimientos de los ancianos, la emoción sentida durante la meditación personal, el compartir y la oración, el cansancio debido a la concentración, el entusiasmo por haber concluido, o casi, el camino sobre el ideal personal (sabiendo que esta línea de meta es solo el inicio) y sobre todo, la conciencia de que la Juventud Femenina en Roma es un proyecto destinado a expandirse.

Original: Italiano, 15/07/2017. Traducción: Ana María Ghiggi, Santa Fe, Argentina

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