Santa Cruz do Sul

Publicado el 2021-10-16 In Vida en alianza

¿Dónde está Dios?

BRASIL, Dr. Antônio Manoel de Borda, Neurólogo •

Dicen que Dios está en todo lugar. En ese caso, no puede ser retirado de ningún lado. —

Santa Cruz do SulVeo con gran tristeza los hechos relacionados con la acción de sacar el santuario de Schoenstatt del lugar, en estas tierras, donde la Virgen Peregrina se refugió hace más de 40 años. En mi infancia viví su instalación, contemplé con agrado la euforia de las personas que participaron en su construcción y establecimiento y escuché muchos discursos sobre el futuro prometedor del lugar. Hoy, en cambio, veo la amarga referencia al “santuario sin altar”, especialmente dirigida a la orden religiosa responsable, que comunicaba su deseo no solo de sacar del santuario su arte sacro, sino incluso llegar a demolerlo.

Quien visita el santuario hoy ve un lugar despojado y azotado con una corona de espinas. El viacrucis continúa por tiempo indefinido, pero lo que le quedó a Schoenstatt fue la sencillez. La luz entra por la puerta y refleja su intensidad en la pared blanca, antes de ser absorbida por el pesado y oscuro altar. La luz emitida ahora calienta y reconforta a los visitantes. En el corazón del edificio palpita humildemente la imagen de María, la madre de Cristo. Él se humilló, vivió sin altares y fue azotado de la misma manera que el santuario.

La unión que movilizó a la comunidad y a las autoridades para su rescate es un ejemplo vivo de lo que realmente significa el santuario. Sus salvadores se acercan más a Dios ahora que cuando visitaban el santuario completo.

En 1977, la hermana Jacoba Baum se refirió al lugar como algo que “cayó del cielo”.

Me pregunto qué diría hoy … Quizás vería la luz en su plenitud, sin adornos.

Santa Cruz do SulCuando contemplo el “santuario sin altar” veo la grandeza inmaterial de la unión a su alrededor, del esfuerzo por preservar los sueños que acariciaron nuestros antepasados.

Las Hermanas de María, descendiendo de su cruz hacia el pragmatismo, nunca fueron tan eficientes en abrir el corazón de las personas a Dios. Espero que Dios ilumine sus decisiones de construir un nuevo santuario con la seguridad y el consuelo que necesita. Pero no importa cuántas piezas, certificados de propiedad e incluso ladrillos decidan sacar de allí, Dios se quedará en el mismo lugar donde la hermana Jacoba y muchos otros le pidieron que viviera hace años. Dios vive en la unión de los hombres y en torno a las cosas, especialmente las “que caen del cielo”. No se puede eliminar mediante decisiones administrativas.

¡Que el santuario de Schoenstatt tenga un largo y hermoso camino materializando altares en el corazón de todos!

 

 

Fuente: GAZ, con permiso.

 

Original: portugués. 16.10.2021. Traducción: Eduardo Shelley, Monterrey, México

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