Publicado el 2020-09-28 In Vida en alianza

¡Pues entonces se llaman Sion!

Entrevista al padre Juan Pablo Catoggio, superior general del Instituto Secular de los Padres de Schoenstatt (1)•

Motivados por el jubileo de los 50 años del santuario de Sion en Schoenstatt y como un homenaje a nuestros Padres de Schoenstatt, unos redactores y columnistas de schoenstatt.org – Eduardo Shelley, Monina Crivelli, Paz Leiva, Ignacio Serrano, Juan Zaforas – después del jubileo celebrado el 30 de agosto, redactaron las siguientes preguntas para el padre Juan Pablo Catoggio, argentino, superior general de los Padres de Schoenstatt, desde 2015. Publicamos hoy la primera de tres partes de esta entrevista larga. —

 

Sion

 

»Les agradezco esta invitación y me alegro de estas iniciativas de schoenstatt.org, como órgano de información independiente, por dar a conocer y difundir toda la vida que surge en Schoenstatt.

Una vez nos visitó un obispo cuando yo era novicio y al final del almuerzo dijo: “antes de hablar quisiera decir unas palabras…”. Permítanme también decir unas palabras antes de responder a sus preguntas. Cuando leí las cuatro páginas de preguntas, me dije: las preguntas serán más largas que la entrevista. Después recordé un muy buen comentario de Ortega y Gasset: los grandes filósofos de la historia son los que han planteado las preguntas fundamentales, más que las respuestas geniales. Pues entonces, deseo que los lectores disfruten de las preguntas y ojalá aprovechen algunas respuestas.

 

Padre Juan Pablo: cuando se habla sobre los Padres de Schoenstatt, “en la lejanía nos sonríe Sion”, o sea, inmediatamente sale la palabra “Sion”. Una expresión bíblica, usada por el padre Kentenich en sus oraciones de “Hacia el Padre”, nombre de montes, santuarios, comunidades, túnicas… y bueno, en Alemania también una cerveza Sion, pero se supone que no se trata de una marca secreta de los Padres.

¿Qué significa Sion? ¿Qué significa como nombre de sus santuarios e ideal de su comunidad y ¿De dónde, o de quién viene? ¿Qué historia hay detrás de Sion? ¿Qué entendía el P. Kentenich por Sion?

 ¿Por qué se construyó el santuario de Sion y que representó y representa para Schoenstatt en el mundo?

 

P. Juan Pablo Catoggio - Sion»Nuestra comunidad fue fundada en 1965, al final del concilio y poco antes del fin del exilio del P. Kentenich. En esta etapa fundacional era muy importante tener una identidad clara y un centro en torno a un Santuario en Schoenstatt. Nuestro superior entonces, el P. Bodo María Erhard, le contó al padre Kentenich que los padres estaban buscando un nombre, preferentemente bíblico, para nuestro centro. Entre otros una posibilidad era Sion. Al P. Kentenich le brillaron los ojos y con la autoridad que solo tiene un fundador dijo de inmediato: ¡pues entonces se llaman Sion!

Este nombre era muy querido para el P. Kentenich y lo utilizó varias veces en el libro de oraciones “Hacia el Padre”, para referirse a todo Schoenstatt, como lugar y como familia. Cuando visitó el terreno de Belmonte, en Roma, el día que cumplió 80 años dijo: “¿qué debe ser la Iglesia? ¡La ciudad santa de Sion!”

Sion es un nombre bíblico. En el antiguo testamento es el Monte Sion, en Jerusalén, donde se levantó el templo de Salomón y el palacio de David. Más tarde, en el Nuevo Testamento, Sion designa otra colina de Jerusalén, el lugar donde estaba el cenáculo y donde según la tradición habría sido la asunción de María. Allí está hoy la abadía benedictina de la “Dormición de María”.

Sion simboliza el lugar, la morada de Dios entre los hombres, el monte, la ciudad santa, donde Dios habita, a la cual convergen todos los pueblos, desde donde Dios regala su ley, la orientación a todos los pueblos. Es un lugar santo, de oración, de gracias, de “encuentro inmanente con Dios” (PK), de bendición.

Por eso para el P. Kentenich es símbolo de Schoenstatt, llamado a ser como lugar y como familia, un caso preclaro, modélico, de una comunidad nueva, de la “ciudad o la nación de Dios”, de la Iglesia renovada. Indudablemente, como estamos acostumbrados en Schoenstatt, se trata de ideales, que siempre nos quedan grandes, pero que por esta razón dan sentido a nuestras vidas.

Para la comunidad de los padres Sion es centro espiritual, donde María nos regala hogar, donde forma nuestro corazón sacerdotal como el de Jesús, donde nos une como familia, donde recibimos gracia y envío. Por eso repetimos cada día con el salmo 86: “Sion, todas mis fuentes están en ti”.

 

¿Qué necesita Sion para los próximos años: más mi-Sion, más ora-Sion, más adora-Sion, más conduc-Sion…?

»En estos 50 años pedimos a Dios ser “más Sion”. En todo. Más en santidad, que es siempre obra de la gracia y de la misericordia en nuestra fragilidad y miseria. Para ello debemos ser más hombres de Dios, de oración, contemplativos, hombres del Espíritu. Doy fe que los padres son en general natural y profundamente religiosos, pero deberíamos ser también más “piadosos”, más rezadores.

Esa es la condición para todo lo demás: ser más Sion en fraternidad, ser más Sion en paternidad servicial, desinteresada, generosa, respetuosa, fiel. “Quien debe conducir a otros, debe unir sus manos en oración”, decía el P. Kentenich. Sólo si experimentamos vivamente que Dios nos conduce podemos conducir a otros. Del altar a la arena – de la adoración a la misión.

 

Cuando reza el P. Juan Pablo Catoggio: ¿Quiénes están en el centro de su preocupación como población de riesgo? ¿Los padres más viejos? ¿Los más jóvenes? ¿El viejo continente? ¿El nuevo? ¿África? ¿India?

»No sé si rezo lo suficiente, pero en mi oración doy la vuelta al mundo, todos los días. Pienso en las personas concretas. En muchas. En muchos padres, naturalmente, pero también en muchas personas que siento que Dios me ha confiado y con las que me siento comprometido. Pido siempre por los padres ancianos y por los enfermos, es la primera obligación de una familia. Rezo por los padres que atraviesan crisis o momentos difíciles en su ministerio o en su vida. Pido siempre por las vocaciones, por nuevas vocaciones y por la vocación de cada hermano y por su fidelidad, pues siempre, pero hoy más que nunca, la fidelidad es un don gratuito de Dios y no mérito nuestro ni fruto de la voluntad. Y doy gracias, muchas veces, por el regalo de cada uno, por la entrega y el sí generoso de cada uno. Admiro a muchos padres y me hacen sentir orgulloso de Sion, más allá de todas nuestra limitaciones y faltas, de las cuales por supuesto soy muy consciente.

Sion

Al celebrar 50 años, se mira hacia atrás. Mientras la mayoría de las comunidades de Schoenstatt ya celebraron sus 100 años de fundación u otros centenarios o se preparan a hacerlo, los padres tienen 50 años de su santuario y apenas unos añitos más de existencia.

¿Por qué el P. Kentenich fundó esta última comunidad, la comunidad de los Padres de Schoenstatt, cuando todo ya estaba fundado? ¿Cómo recibieron los demás hermanos a este benjamín?, y ¿Qué rol y misión entregó el padre Kentenich a esta comunidad nueva, como se la denominó?

¿Cuáles son los hitos de la historia de su fundación, con los obstáculos y conquistas? ¿Y qué rol tiene su ciudad natal, La Plata, en toda esta aventura?

»Efectivamente nuestra comunidad es la última fundación en sentido estricto del P. Kentenich. Él creyó hasta 1956/1957 que la comunidad de los palotinos – la Sociedad del Apostolado Católico – debía ser el cuerpo inspirador y animador del movimiento apostólico de Schoenstatt, su pars motrix et centralis en palabras de San Vicente Pallotti, no exclusiva, pero preeminentemente. Dios tenía otros planes, como la historia mostró.

En el curso del exilio uno de los temas centrales fue precisamente la relación Schoenstatt y Pallotti. Muchos sostenían que Schoenstatt no era sino una obra apostólica palotina, y no una fundación original del P. Kentenich. Esta fue la postura oficial del superior general de los palotinos. A partir de 1957 crecientemente fue claro para muchos – y también para el P. Kentenich – que Schoenstatt necesitaba una “nueva comunidad”, una nueva pars motrix et centralis. Esta convicción fue creciendo entre muchos padres y estudiantes palotinos schoenstattianos y entre otros jóvenes que se sintieron llamados a esta nueva comunidad desde la juventud de Schoenstatt. De estos grupos, diversos por su origen, de distintos países y generaciones, nació nuestra comunidad.

De 1963 a 1964 tuvo lugar la tercera visitación – muy poco conocida pero muy importante en la historia de Schoenstatt -: esta fue una visitación a todo el movimiento y ordenada por la Congregación de Religiosos (no por el Santo Oficio) por insistencia de varios obispos alemanes, que estuvo a cargo del padre dominico Hilarius Albers. Sus conclusiones fueron fundamentales: Schoenstatt es una fundación propia y original, fundada por el P. Kentenich, y ella necesita una nueva comunidad connatural al servicio de su animación e inspiración. Con ellos se definió la autonomía de Schoenstatt – que se promulgó el 18 de octubre de 1964 -, y se sentaron las bases para la fundación de nuestro instituto, el 18 de julio de 1965. Al mismo tiempo, esto preparó un cambio muy grande en la posición del Santo Oficio y el regreso del P. Kentenich del exilio en los últimos meses de 1965.

La madre Teresa de Calcuta, que después de un largo discernimiento salió de una comunidad religiosa para fundar las Misioneras de la Caridad, habla autobiográficamente de “una vocación dentro de otra vocación”. El actual general de los palotinos utilizó muy acertadamente esta expresión para explicar la vocación fundadora del P. Kentenich.

Como he dicho, la comunidad nació en ese contexto eclesial (última etapa del Concilio) y schoenstattiano (poco después de su autonomía), con padres y seminaristas que salieron de los palotinos – en Chile, Alemania, Brasil, Suiza, algunos pocos en Estados Unidos, Argentina y otros lugares – y con jóvenes de varios países que venían de la juventud masculina. Era un grupo muy heterogéneo que había que amalgamar. En esto fue muy importante centralizar por un buen tiempo la formación en Alemania – prácticamente desde 1966 a 1988 un solo noviciado, y hasta 1995 un solo seminario internacional. Luego se descentralizaron las casas de formación en los distintos continentes. Pero la unificación interior y espiritual de la comunidad se dio con Sion. Por eso hablamos de un proceso fundacional de “sionización”, que culminó con la bendición del santuario sobre el monte en 1970 y con el primer capítulo general en 1974.

Pero en los orígenes – 1965 y antes – no teníamos nada, ni casas, ni recursos, muy dispersos en distintos países, de distintas generaciones y culturas, el fundador aún en el exilio… No se le permitió al P. Kentenich entrar a nuestra comunidad, aunque lo solicitó por escrito a la Congregación de Religiosos; tampoco podía ser superior un ex miembro de los palotinos. Por eso el primer superior general “oficialmente” fue Mons. W. Wissing, aunque propiamente no fue miembro de nuestra comunidad.

En esos momentos fue decisivo el apoyo de varios obispos alemanes y de otros lugares. Formalmente avalaron la nueva fundación el obispo A. Bolte de Fulda, Alemania, sacerdote diocesano de Schoenstatt, y el obispo Antonio Plaza, de La Plata, Argentina, quien tenía especial simpatía por un fundador exiliado. Él ya había ayudado mucho al ordenar como sacerdotes al P. G. Boll, al P. Erhard y otros más, aún antes de nuestra fundación.

Sion

Se continuará con preguntas y respuestas no menos interesantes… Promesa.

Página oficial de los Padres de Schoenstatt: www.schoenstatt-fathers.org

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5 Responses

  1. Excelentes respuestas, que nos ayudan a conocer más en profundidad una de las comunidades más queridas y requeridas en el Movimiento, captar su espíritu, sus orígenes, su nombre, su misión. Dan ganas de seguir leyendo y adentrándonos en el «mundo» de Sión. Gracias, Padre Juan Pablo!

  2. Gracias a schoenstatt.org por esta iniciativa y gracias al resto por tanto al P. Juan Pablo por aceptar ser entrevistado y por sus respuestas. Desde ya esperando a conocer el resto es el comunicado de los de la entrevista y confiando en que a futuro haya más iniciativas como ésta que ayudan a conocer personas, comunidades, opiniones, propuestas, anhelos…, dentro de nuestra gran familia de Schoenstatt en el mundo.
    De la parte de entrevista ya publicada me gustaría destacar de una parte el comentario que hace a modo de introducción donde se refiere a schoenstatt.org, alegrándose de su iniciativa y calificando de órgano de información independiente. Por otra, destacar la explicación sobre el significado y elección de Sion como ideal de su comunidad y nombre de sus santuarios.
    Lo dicho, con muchas ganas de conocer el resto de preguntas y respuestas.

  3. Para los que conozcan un poco menos la historia de Schoenstatt, esta frase puede resultar un poco extraña:

    «Por eso el primer superior general “oficialmente” fue Mons. W. Wissing, aunque propiamente no fue miembro de nuestra comunidad.»

    Para entenderla, recomiendo leer este artículo sobre Wissing:

    Un hombre extraordinario – también al servicio de Schoenstatt
    https://www.schoenstatt.org/es/reflexiones/2016/02/un-hombre-extraordinario-tambien-al-servicio-de-schoenstatt/

  4. Que importante que entrevistas como estas sean publicadas, donde podemos conocer de primera mano muchos de los hechos historicos de nuestra familia, que usualmente no se encunetran enlos textos y que arroja luz sobre nuestra historia como movimiento y como familia y sobre todo y más importante sobre el pensamiento de nuestro querido Fundador

  5. Muy interesante la nota con ganas de seguir leyendo las próximas preguntas, que importante la riqueza de ese grupo heterogéneo fundacional de la comunidad. Ahora entiendo también esa profunda espiritualidad de los Padres de Schoenstatt reflejando plenamente ese ideal de Sion. Muchas gracias por la nota.

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