Publicado el 3. septiembre 2016 In Vida en alianza

María Reina: celebración de la belleza, misterio y vínculo

ESTADOS UNIDOS, Carlos Cantú •

El pasado lunes 22 de agosto se realizó la celebración anual de la fiesta de María Reina, organizada por el Movimiento de Schoenstatt de la Diócesis de Brownsville, en la parroquia de San Francisco Javier en La Feria, Texas. Presidió la celebración eucarística el obispo diocesano, Monseñor Daniel E. Flores.

Debido a que coincidió con el primer día de clases, participaron alrededor de doscientas personas, pues normalmente la asistencia anual es de trescientas o más. Esta fiesta es un encuentro anual para el Movimiento de Schoenstatt, y todas las ramas colaboran para que sea un éxito, como lo hacen también los coordinadores, misioneros y participantes de la Campaña de la Virgen Peregrina, que llevan las numerosas imágenes de la Virgen Peregrina que visitan muchas casas de la diócesis. Fue muy grata la presencia de la Hna. M. Gloria Mauricio en representación de las Hermanas de María de Schoenstatt. Uno de los coros de la parroquia de San Pío X de Weslaco, Texas aportó la hermosa música que todos disfrutaron. Se aporte fue excepcional y proporcionó tanta alegría que elevó el ánimo de los participantes.

Mientras el coro entonaba “En este día, oh hermosa Madre” la imagen Auxiliar de la Campaña de la Virgen Peregrina encabezó la procesión de entrada. La seguían aproximadamente cincuenta imágenes peregrinas que portaban los coordinadores/misioneros, muchas de ellas hermosamente adornadas. Tras ellas entró nuestro querido Obispo revestido con una bellísima casulla con la imagen de la MTA al frente y una hermosa corona en la espalda. Después del saludo habitual al Obispo acompañado de un gran aplauso, se dio inicio a la Santa Misa.

 

Vinculados unos con otros

Mons. Flores pronunció una inspiradora homilía. A continuación repito algunos de los principales pensamientos con la esperanza de hacer justicia a tan hermoso sermón.

“Todo lo que hacemos como un acto de devoción a la Santísima Virgen es bendecido por Dios. Ella es nuestro vínculo con Cristo: ama a María porque a través de Ella Jesús se hace Hombre. Jesús ama a su Madre y nosotros participamos de  su amor a Ella. Él le demuestra su amor y su amor se extiende. Damos gracias por ello a Dios.

La salvación se inició con un saludo. El Ángel saludó a María. Ellos compartieron un diálogo: el Evangelio. María saludó a Isabel. María recibe el mensaje y va a saludar a Isabel y el niño – Juan Bautista – salta de gozo en el vientre de su madre. Es muy humano saludar. Se inicia una relación.

El Santo Padre nos dice que el mundo está necesitado de bondad, de ternura. Es necesario un saludo. Hoy apartamos a la gente protegiendo nuestro espacio. Pretendemos que no están ahí, que no entre nadie más. No saludamos. No hay que pretender que no haya nadie más. Mis relaciones se establecen ‘cuando yo decido y con quien yo elijo’. ¡Peligroso! Apartamos a la gente.

Tomen conciencia de esto como cristianos. Es Dios quien coloca a las personas en nuestra vida. A veces no se saludan, incluso cuando viven en el mismo hogar.

María fue a visitar a Isabel porque ella la necesitaba. Isabel estaba en su sexto mes y Ella no la negó como en Facebook. No podemos evitarnos unos a otros. No es fácil. Cuando amamos a alguien, tenemos que morir a nosotros mismos y así puede surgir el amor.

Jesús nos quiere vinculados

Cuando resucitó nos dio la paz.
En María estamos conectados con Dios

‘¿Quién soy yo para que la Madre de mi Señor venga a mi?’
Cada momento es un regalo. Dios se vuelve a comunicar con nosotros

La belleza del amor no se busca en el mundo. A nosotros se nos muestra en el sacrificio de María. Ella entregó su corazón.

El artista que pintó la imagen de la MTA capturó su misterio en los ojos. Y nosotros queremos esta belleza en nuestros hogares. Ella sostiene a su Hijo. Nos regala a su Hijo. Queremos estar allí donde está María con su Hijo. Queremos aprender a dar hasta que duela”.

Honrando la tradición

Después de la homilía se renovó la tradición de honrar a la Mater saludándola con la Salve, en inglés y en castellano, seguida de un caluroso aplauso a la Madre y Reina.

Después de la oración final y antes de la bendición, todos renovaron la Alianza de Amor, también en inglés y en castellano.

La celebración concluyó compartiendo algunos refrescos y con grandes expectativas para la celebración de 2017.

 

 

Original: inglés. Traducción: Carmen M. Rogers, Santiago Chile/aat

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