Publicado el 2015-02-21 In Vida en alianza

Santuario de la gracia de pentecostés

ALEMANIA, usd. Se trata de las 100 casas solidarias. ¡Por cada santuario una casa como regalo de jubileo a la Mater! Claro que yo también quería ayudar y la casa edificada gracias a mi donación llevaría el nombre de mi santuario de grupo “santuario de la gracia de pentecostés”. El tiempo después estuve pensado mucho en mi pequeño santuario, el cual tiene un lugar especial en mi casa desde hace muchísimos años. ¿Cuántos? pues desde 1978 la Mater actúa también desde aquí.

 

Por aquel entonces y casi al mismo tiempo, a mí y a mi hija nos confiaron la jefatura de dos grupos, a  mi hija la de un grupo de “apóstoles de María” y a mí la de un grupo de señoras que querían crecer junto conmigo formándose para la liga de madres.

Ambas nos sentíamos algo desamparadas, a pesar de la ayuda de la “hermana de la juventud” o de la delegada diocesana de la liga de madres. Entonces y sin pensarlo dos veces decidimos: ¡la Mater nos tiene que ayudar!

Lo que queríamos pedirle estaba muy claro para nosotros. La situación desagradable durante la clase de religión, los nuevos pasos en la catequesis de primera comunión y confirmación trabajando en grupo con los catequistas, ya nos tenía preocupadas. Entonces supimos que hacía falta renovación y profundización. –  ¡Para esto necesitábamos el Espíritu Santo! y nuestra Madre tres veces admirable de Schoenstatt debía solicitarlo para nuestro trabajo.

Así que como recién llegadas a Schoenstatt y sin siquiera saber lo que era un santuario hogar, elegimos el nombre de «santuario de la gracia de pentecostés». Bajo la pequeña imagen coronada de la Mater colocamos una frase (hecha por nosotras sobre una banda en relieve):

«Construye desde aquí un mundo, así como al Padre le plazca».

Escribimos una pequeña oración de consagración y valientes y confiadas nos dedicamos al trabajo con  nuestros grupos.

Cada santuario posee una misión propia

¿Qué resultó de todo esto? aprendimos que además de las tres gracias de cobijamiento, transformación y envío, cada santuario posee una misión propia.

El  trabajo en el grupo dio buenos frutos, el grupo de chicas generó varias líderes. Los grupos de señoras se fueron multiplicando. Durante todos estos años he preparado a más de 35 mujeres para la alianza de amor, en cuyas familias se han percibido grande cambios.

Pero el «efecto» no sólo se ha limitado a los grupos de Schoenstatt.

No puedo ya ni contar la cantidad de conversaciones acerca de la fe cristiana, que se llevaron a cabo ante los ojos de la Mater en el “santuario de la gracias de pentecostés”, tampoco se decir si mis visitantes sabían o solo sospechaban algo de esto.  Y eso que yo no originé el tema de dichas conversaciones. A menudo me sorprendía que todo se fuera desarrollando de manera tan simple.

Y algo más, la corriente de gracias también se alimenta de fuentes enormes muy, muy lejanas:

Solo años después me enteré que cuando construimos nuestro pequeño santuario de grupo  -bendecido  el 20 de junio de 1978 –  la familia de Schoenstatt en Chile se estaba preparando para coronar a la Mater como “la reina de un nuevo Pentecostés».

Es cierto que la Mater es la gran misionera. Desde el santuario original ella actúa hasta en los  santuarios más pequeños y modestos. Solo tenemos que brindarle el marco necesario para que ella pueda ganar el mundo para Cristo. En nuestra casa – y por ende también en otras familias – ella ha tomado su lugar en nuestro santuario hogar. Allí nos sentimos aceptados por ella, tenemos un hogar de otra naturaleza, es decir que allí experimentamos el cobijamiento. Pero obviamente ella no sólo busca un lugar para sí misma, ella quiere regalar a los hombres un hogar.

«Cien casas»

En el año jubilar, el equipo de schoenstatt.org nos propuso construir para ella casas de verdad, donde puedan habitar sus hijos más necesitados, quienes hasta ese entonces estaban viviendo bajo pésimas condiciones. Nosotros queríamos regalar a la Mater 100 casas como agradecimiento por 100 años de alianza. Cifra que se alcanzó rápidamente.  De pronto nos dimos cuenta que nos habíamos equivocado cuando dijimos que se construyó una casa por cada santuario de Schönstatt, porque entonces deberían haber doscientas casas. Entre las 150 casas construidas hasta ahora, un buen número representan a santuarios hogar.

¿Quién sabe que gracias especiales la Santísima Virgen distribuye a los residentes de estas casas y que gracias continuará distribuyendo desde el seno de esas familias?


Original: alemán. Traducción: Gilka Aranibar, Hannover, Alemania

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Publicado el In Vida en alianza

Santuario de la gracia de Pentecostés

ALEMANIA, usd.

Se trata de las 100 casas solidarias. ¡Por cada santuario una casa como regalo de jubileo a la Mater! Claro que yo también quería ayudar y la casa edificada gracias a mi donación llevaría el nombre de mi santuario de grupo “santuario de la gracia de pentecostés”. El tiempo después estuve pensado mucho en mi pequeño santuario, el cual tiene un lugar especial en mi casa desde hace muchísimos años. ¿Cuántos? pues desde 1978 la Mater actúa también desde aquí.

 Por aquel entonces y casi al mismo tiempo, a mí y a mi hija nos confiaron la jefatura de dos grupos, a  mi hija la de un grupo de “apóstoles de María” y a mí la de un grupo de señoras que querían crecer junto conmigo formándose para la liga de madres.

Ambas nos sentíamos algo desamparadas, a pesar de la ayuda de la “hermana de la juventud” o de la delegada diocesana de la liga de madres. Entonces y sin pensarlo dos veces decidimos: ¡la Mater nos tiene que ayudar!

Lo que queríamos pedirle estaba muy claro para nosotros. La situación desagradable durante la clase de religión, los nuevos pasos en la catequesis de primera comunión y confirmación trabajando en grupo con los catequistas, ya nos tenía preocupadas. Entonces supimos que hacía falta renovación y profundización. –  ¡Para esto necesitábamos el Espíritu Santo! y nuestra Madre tres veces admirable de Schoenstatt debía solicitarlo para nuestro trabajo.

Así que como recién llegadas a Schoenstatt y sin siquiera saber lo que era un santuario hogar, elegimos el nombre de «santuario de la gracia de pentecostés». Bajo la pequeña imagen coronada de la Mater colocamos una frase (hecha por nosotras sobre una banda en relieve):

«Construye desde aquí un mundo, así como al Padre le plazca».

Escribimos una pequeña oración de consagración y valientes y confiadas nos dedicamos al trabajo con  nuestros grupos.

Cada santuario posee una misión propia

¿Qué resultó de todo esto? aprendimos que además de las tres gracias de cobijamiento, transformación y envío, cada santuario posee una misión propia.

El  trabajo en el grupo dio buenos frutos, el grupo de chicas generó varias líderes. Los grupos de señoras se fueron multiplicando. Durante todos estos años he preparado a más de 35 mujeres para la alianza de amor, en cuyas familias se han percibido grande cambios.

Pero el «efecto» no sólo se ha limitado a los grupos de Schoenstatt.

No puedo ya ni contar la cantidad de conversaciones acerca de la fe cristiana, que se llevaron a cabo ante los ojos de la Mater en el “santuario de la gracias de pentecostés”, tampoco se decir si mis visitantes sabían o solo sospechaban algo de esto.  Y eso que yo no originé el tema de dichas conversaciones. A menudo me sorprendía que todo se fuera desarrollando de manera tan simple.

Y algo más, la corriente de gracias también se alimenta de fuentes enormes muy, muy lejanas:

Solo años después me enteré que cuando construimos nuestro pequeño santuario de grupo  -bendecido  el 20 de junio de 1978 –  la familia de Schoenstatt en Chile se estaba preparando para coronar a la Mater como “la reina de un nuevo Pentecostés».

Es cierto que la Mater es la gran misionera. Desde el santuario original ella actúa hasta en los  santuarios más pequeños y modestos. Solo tenemos que brindarle el marco necesario para que ella pueda ganar el mundo para Cristo. En nuestra casa – y por ende también en otras familias – ella ha tomado su lugar en nuestro santuario hogar. Allí nos sentimos aceptados por ella, tenemos un hogar de otra naturaleza, es decir que allí experimentamos el cobijamiento. Pero obviamente ella no sólo busca un lugar para sí misma, ella quiere regalar a los hombres un hogar.

«Cien casas»

En el año jubilar, el equipo de schoenstatt.org nos propuso construir para ella casas de verdad, donde puedan habitar sus hijos más necesitados, quienes hasta ese entonces estaban viviendo bajo pésimas condiciones. Nosotros queríamos regalar a la Mater 100 casas como agradecimiento por 100 años de alianza. Cifra que se alcanzó rápidamente.  De pronto nos dimos cuenta que nos habíamos equivocado cuando dijimos que se construyó una casa por cada santuario de Schönstatt, porque entonces deberían haber doscientas casas. Entre las 150 casas construidas hasta ahora, un buen número representan a santuarios hogar.

¿Quién sabe que gracias especiales la Santísima Virgen distribuye a los residentes de estas casas y que gracias continuará distribuyendo desde el seno de esas familias?


Original: alemán. Traducción: Gilka Aranibar, Hannover, Alemania

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1 Responses

  1. Así es el segundo siglo de Schoenstatt…y nos falta mucho por ver. Que siga la solidaridad.

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