Publicado el 2. diciembre 2019 In Sinodo 18

El ahora de Dios

VATICANO, Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida •

«Los jóvenes son herederos de un gran pasado, portadores de un gran presente y constructores de un gran futuro». Parafraseando al Padre José Kentenich, fundador del Movimiento Apostólico de Schoenstatt, este fue el mensaje central del discurso que pronunció el secretario de nuestro Dicasterio, el Padre Alexandre Awi Mello, al participar vía Skype en el XX Encuentro Latinoamericano de Pastoral Juvenil, que concluyó el 23 de novimebre en Lima, Perú.—

Partiendo del legado del pasado, el P. Awi – que también envió un mensaje en vídeo – habló de la memoria y de los «jóvenes con raíces», mencionando el proceso sinodal para llegar al presente, el momento oportuno para dar testimonio plenamente del mensaje del Papa Francisco en la exhortación «Christus vivit» bajo la bandera de una pastoral sinodal, popular y misionera.

En cuanto al papel de los jóvenes constructores del futuro, el Secretario del Dicasterio insistió en «cómo vivir la comunión en la pastoral de la juventud: la integración de las fuerzas de todos los grupos e iniciativas que trabajan en la evangelización de los jóvenes es absolutamente necesaria», explicó, porque «todos están comprometidos con un objetivo común: llevar a Jesús y la alegría del Evangelio a todos los jóvenes, tratando de transformar la sociedad. La labor ecuménica, interreligiosa y ecológica de los jóvenes pertenece al presente y al futuro de la Iglesia”.

En la misma ocasión, el Papa Francisco dirigió un mensaje a los responsables nacionales de la pastoral juvenil reunidos en Lima en el que recordaba las palabras pronunciadas en Panamá durante la ceremonia de apertura de la XXXIV Jornada Mundial de la Juventud: «Es el amor del Señor, que sabe más de elevaciones que de caídas, de reconciliación que de prohibición, de dar nuevas oportunidades que de condenar, del futuro que del pasado». Finalmente, una exhortación especial: «Os animo a profundizar en el conocimiento de la persona de Jesús para que, viviendo en la intimidad de su corazón, seáis discípulos misioneros y testigos de su ternura, y otros jóvenes puedan acercarse a Él, que es eternamente joven, experimentar la alegría de su amistad y llevar una existencia fundada en la fraternidad y la solidaridad cristiana».

Fuente: www.laityfamilylife.va

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