Publicado el 2. diciembre 2019 In Vida en alianza

¡Mater … afortunadamente estás aquí!

ITALIA,  Maria Lucrezia Rallo •

He comprendido lo que significa encontrar a María en la propia vida, al comenzar a ponerme a su disposición. Pequeño lápiz en manos de una artista formidable”. «¡Ella es la gran misionera, Ella obrará milagros!” Ah, sí… este milagro ocurrió el 27/10/2019 durante el encuentro regional de la familia de Schoenstatt de Sicilia. Más de 400 personas se reunieron en un solo corazón, ofrecido y completamente aliado a la Mater. –

Muchas gracias han ocurrido durante ese día, las mismas gracias que habían comenzado los días anteriores, en particular, el sábado anterior a la reunión. Cinco chicas, al igual que yo, habían decidido conocer a María dando su «sí». Sin cuestionarlo, ellas partieron siguiendo a la estrella polar y aquí están, de Apulia a Palermo, para presenciar la grandeza de la Madre. Alessandra, Ileana, Carmela, Federica y Mariagrazia se han convertido en las nuevas «misioneras”, siguiendo el ejemplo de nuestro amado João Pozzobon.

Un mensaje de esperanza

Después de 12 horas de autobús aquí están, en mi tierra, entre los aromas y colores que conozco bien. Estaban aquí para ti, Madre, y me sentí honrada de poder, físicamente en tu lugar, hacer los honores de la casa. Después de una intensa mañana, ésta es su primera misión: encontrarse con los dos grupos de la JF siciliana. Yo fui una del grupo y puedo decir de haber participado en una reunión hermosa, viva y rica de tu amor. En cada palabra de los presentes, en cada emoción, estabas Tú.

Estuviste con nosotros, querida Mater. Exactamente como lo eras mientras estábamos todos juntos en ese palco, al día siguiente, durante el encuentro regional, mientras mucha gente esperaba un mensaje de esperanza de nuestra parte. El mensaje de que «Tú, Madre, eres la puerta para alcanzar a Dios. Que tú, Madre, llenas nuestras vidas y no pides nada a cambio. Pero nosotros, querida Madre, sentimos la necesidad de servirte”.

El deseo de ser una pequeña María en este siglo XXI.

Incluso, en ese caso, no nos has abandonado y nos has dado la fuerza para testimoniar, para gritar que tú eres todo esto. Nos diste la oportunidad de descubrir el regalo de la conversión con nuestra querida Martina, quien, siendo completamente atea, al encontrarte, descubrió lo que significa ser amada sin fin, y decidió ser tu lápiz. Hemos entendido la pureza de un amor filial y sincero gracias a los pequeños testimonios de tus Apóstoles de María. El primer grupo de Italia, nacido en una pequeña realidad como Marineo, tiene la fuerza para mover almas enteras. En cada niña existe el deseo de ser una pequeña María en este siglo XXI, y el coraje que tal vez, muy a menudo, en nosotros adultos tiende a tambalear.

Las madres de María

He entendido, querida Madre, lo que significa ser una familia en Cristo, exactamente cuando he visto abrazarse, y emocionarse todas juntas: las Apóstoles de María, la JF siciliana, la JF apuliana y la Hna. Julia, como si en realidad fuéramos un solo cuerpo, un solo corazón. También me gustaría recordarles a todos, la profunda emoción que unía a las «Madres de María», una nueva realidad que involucra a las madres de las Apóstoles (y no solamente a ellas) en un camino de conocimiento y acercamiento a la Mater y a la importante conciencia de la «Santidad de vida cotidiana”.

Qué alegría ver a estas madres llorar de alegría, de amor por ti. Su testimonio ha tocado el corazón de todos… ¿Qué decir para concluir? ¡Mater, afortunadamente estás aquí!

 

ORIGINAL: Italiano, 25/11/2019. Traducción: Ana María Ghiggi, Santa Fe, Argentina/ce

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