Publicado el 10. septiembre 2018 In Misiones

Cuidar con gran dedicación la conciencia de misión

ARGENTINA, Sebastián Cajide •

Como cada año, desde las Misiones Familiares del Movimiento de Schoenstatt, salimos al encuentro de los pobladores, esta vez en la localidad de Colonias Unidas, pueblo ubicado a 100 km de Resistencia, capital de la provincia del Chaco, Argentina. –

Con 105 misioneros a Colonias Unidas

Sentimos nuestras Misiones Familiares como un apostolado en salida, que refleja la novedad de Schoenstatt y que quiere regalar a la Iglesia y al mundo un mensaje de esperanza, de familia, de amor y paz.

En esta oportunidad, fuimos 105 misioneros que dimos el Sí a María. Un grupo conformado por ocho matrimonios, dos sacerdotes y jóvenes de distintos lugares del país, que dejaron la comodidad de sus días para vivir una semana distinta, trabajando unidos al servicio del evangelio, como una iglesia que sale con rostro de familia para nuestros hermanos más necesitados.

Durante este año, iniciamos un nuevo ciclo de misión, que consiste en tres visitas anuales al mismo lugar. En esta oportunidad, nos hemos propuesto trabajar siguiendo el llamado de nuestro Papa Francisco, que nos invita a ser colaboradores audaces, sirviendo a la Iglesia y el mundo, buscando en Cristo y María las respuestas a las voces del tiempo que surgen fuertemente en la actualidad.

La alegría del Evangelio

En este ciclo de la misión, nos alineamos espiritual y apostólicamente para trabajar bajo el lema “En tus manos, Padre: familia, vida y paz”, para transmitir la alegría del evangelio.

Para ello, se realizaron durante los días de misión, además de las visitas a los hogares, diversas tareas apostólicas. Una de ellas fue el servicio comunitario, arreglamos los juegos de la plazoleta del Barrio San José Obrero, plantamos árboles y flores para embellecer el lugar. También vivimos por las tardes, momentos de encuentro en los talleres de formación para niños, jóvenes y adultos, y la posibilidad de compartir diariamente la Santa Misa en distintas capillas del lugar, San José Obrero y San Roque González, y en la Parroquia Santa Ana.

Para este año, se dispuso que un grupo de misioneros visitaran instituciones como el Hospital, la Clínica Benegas, el Asilo de Ancianos y la comisaría. Dimos cierre con un festival folclórico compartido con la comunidad, en una emotiva celebración.

Agradecemos el recibimiento de la comunidad de Colonias Unidas, que nos abrieron sus puertas para rezar juntos y, sobre todo, para confirmar el mensaje de amor de nuestro Padre Dios: “Todo en tus manos, Padre, nuestra familia, nuestra vida y nuestra paz”.

La misión nos transforma

Siempre decimos que la misión nos transforma. No puede dejarnos igual porque es la presencia real del Espíritu de Dios que nos alcanza, nos colma y nos despierta. Así fueron estas misiones para nosotros, de un impacto profundo para nuestros corazones, de un arraigo cercano con nuestros hermanos y de un impulso vital para nuestras vidas.

En la segunda acta de fundación, nuestro padre fundador José Kentenich nos envía y nos pide “cuidar con gran dedicación la conciencia de misión y la conciencia de instrumento”. En las misiones familiares, es la familia completa quien se hace instrumento en las manos de María y alcanza el ideal que tanto anheló nuestro Padre: ser una familia guiada e inspirada bajo el amor de la Alianza.

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