Publicado el 19. agosto 2017 In Proyectos, Schoenstatt en salida

Vivir la cultura de alianza a través del deporte

MEXICO, Edilberto González •

Para nosotros, los jóvenes del Movimiento de Schoenstatt en Monterrey, mayo tiene un significado especial, pues es un mes para festejar a nuestra Madre. Por eso, la juventud decidió hace 8 años realizar anualmente una carrera 5k en ese mes.

Este evento nace como respuesta a la inquietud de jóvenes por aumentar el impacto de todas las actividades y apostolados que se realizaban en ambas juventudes. Se pensó en una pequeña carrera en la que se pudiera reunir a toda la familia de Schoenstatt de nuestra ciudad en un espacio de recreación para tener un domingo diferente.

Nuestra  misión: llevar la Virgen a muchos corazones

En la primera edición, en el 2010, se lograron todos los objetivos: convivencia familiar, asistencia de casi 450 personas y, lo que no esperábamos y terminó siendo lo más importante, llevamos el nombre de María a muchos lados, a través de lo que se plasma en las medallas y otros artículos relativos al evento que llevan su imagen, y en el interés generado en los corredores por el Movimiento.

Desde entonces nos hemos cuestionado cuál es realmente la misión de nuestra carrera. Este año, después de la octava edición, con más de dos mil corredores y 55 miembros de las juventudes femenina y masculina como staff, nos dimos cuenta de que es ella la que realmente está detrás de este evento, y que nosotros hemos sido sólo sus instrumentos al llevar nuestro Schoenstatt a nuevos jóvenes y familias. Es así como hoy entendemos que parte de nuestra misión es llevar a la Virgen a cuantos corazones sea posible.

Durante estos 8 años hemos puesto en la carrera todos nuestros esfuerzos, incontables oraciones y aportaciones al capital de gracias. Hoy podemos constatar la forma en la que este evento contribuye a que se viva la cultura de alianza. Es nuestra respuesta genuina a algunos de los conflictos de nuestro tiempo, ya que las ganancias monetarias impulsan la continuidad y el desarrollo de nuevos apostolados y las ganancias espirituales llevan nuevos corazones hacia Schoenstatt, buscando siempre la unidad familiar por medio del deporte.

Hoy iniciamos los preparativos de la novena edición, abriendo nuestros corazones para que, por medio de María, sigamos dejando que sea ella quien obre por medio nuestro, y así poder encontrar esa Iglesia que nuestro Fundador buscaba: la Iglesia que es también una familia y un pueblo en donde se redescubre el valor de la fraternidad y que impulsa a sus miembros a una corresponsabilidad y sentimiento comunitarios.

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