Publicado el 5. noviembre 2017 In Vida en alianza

Una nota frente al Santuario

PARAGUAY, Horacio Chávez •

El día 18 de octubre, en la mañana bien temprano empiezan a movilizarse los voluntarios para servir a los fieles y peregrinos que van llegando a Tupãrenda, algunos con la peregrina en sus manos o alguna imagen de la Mater.

A las 11de la mañana aproximadamente avisan en la radio que se acerca al estacionamiento un móvil de SNT (Sistema nacional de Televisión), la primera teledifusora del país y una de las más importantes. El periodista y un camarógrafo llegan repentinamente a la carpa de prensa avisando que saldrán al aire en el informativo del medio día.

La peregrina de Caaguazú

Con el calor peregrinan hasta el Santuario donde esperan la procesión de la misa de 11:30 para hacer tomas y salir en vivo cuando aparece una devota  oriunda de Caaguazú. Este encuentro resulta providencial para una nota.

Ella le comenta que viene a agradecer a la Mater por la salud de su esposo que está en sillas de ruedas, pero bien. El periodista le pregunta sobre su fe, y ella le contesta en un ida y vuelta que su fe es grande y que la Mater es muy milagrosa.  Señala  a la vez que viene acompañada de sus familiares. La breve nota finaliza con un agradecimiento.

El periodista queda con asombrado y todos los que oyen su testimonio se muy conmovidos porque la señora ya anciana y con brillo en los ojos, relata con tanta emoción que se le quiebra la voz en toda la entrevista, siempre mirando hacia el santuario y señalándolo.

El amor al Padre Kentenich

Volviendo a la carpa de prensa se acerca otra peregrina acompañada de dos mujeres más jóvenes que preguntan por alguna bandera para saludar a la Mater en el momento de la procesión. Ellas muestran en un bolso una imagen del Padre José Kentenich. Los servidores del equipo prensa quedan muy conmovidos  cuando ella explica que ama al Padre fundador y quiere ofrecer su imagen como agradecimiento por la vida y la salud.

No son solo personas las que llegan a esta fiesta; son historias de amor, rencuentros con la Madre de Jesús, una alianza que se arraiga lo profundo del alma y ser de cada paraguayo. Que cada rincón del país sea un Tupãrenda donde vaya ardiendo La Nación de Dios Corazón de América.

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