Publicado el 26. mayo 2019 In Vida en alianza

Estos tipos se juegan todo por lo que creen

ARGENTINA, Tita Ríos •

Con motivo de los 60 años del Movimiento de Schoenstatt en Paraná, el sábado 18 de mayo, día de Alianza, se hizo una “mateada” en familia. Festejamos esta fecha con el encuentro en el santuario de La Loma para compartir el ideal de la Familia de la Providencia.—

Comparto este testimonio de un integrante muy querido de la Familia de la Providencia, Oscar Vicentín, con el cual se inauguró la “mateada”.

 

Me ha tocado inaugurar este espacio en el que durante los próximos tres meses se van a ir desgranando y “rumiando” las fortalezas vitales de la Familia de la Providencia. Se trata de pulsar la vida y refrescar las ideas con un anclaje profundo en la gracia.

Creo que la reflexión debe partir de un volver a las fuentes, para escudriñar los valores originales que dan sustento y explican la existencia de esta familia a la que pertenecemos. La Alianza de Amor con María y la Familia tiene su propio sello en el santuario de La Loma. En este espacio vamos a revisar, actualizar y volvernos a enamorar de esos valores que han sostenido la vida.

¿Qué hubiese sido de mi fe?

En mi caso personal debo agradecer el privilegio de pertenecer a la familia de La Loma desde apenas ocho años después de su fundación y el hecho de cumplir durante el presente año 50 años de Alianza de Amor con la Santísima Virgen.

En el camino de apuntalamiento de mi fe, agradezco a las personas que me invitaron, me acercaron, me transmitieron la originalidad de este movimiento y me contagiaron la vida. Debo mencionar a quien facilitó mi llegada al movimiento: un sacerdote diocesano, el padre Obdulio di Jacobo que por entonces, década de 1960, era el párroco del Sagrado Corazón de Jesús y con mis hermanos de grupo pertenecíamos a los aspirantes de Acción Católica en la parroquia siendo nuestro delegado Hugo Gómez. En este punto debo aclarar que en un contexto de rechazo generalizado dentro de la Curia, este sacerdote tenía una apertura personal hacia el Movimiento y la parroquia recibía y hospedada a los padres asesores que a su turno pasaban por Paraná. Por entonces uno observaba esto sin tener ni la más mínima idea de lo que significaba.

Cuando llegó el momento de pasar a la etapa de Jóvenes de Acción Católica el P. di Jacobo nos reúne e informa que no pensaba en la posibilidad de dar este paso en la parroquia ya que éramos muy pocos y sin perspectivas de más. Entonces nos dice: “vayan con Hugo, síganlo a donde los lleve”

En este punto un primer reconocimiento: las personas como instrumentos aptos en manos de la Divina Providencia. Nada sin ti, nada sin nosotros

Mirando la historia hay en el camino rostros, manos, brazos y corazones siempre dispuestos a intentar ser dóciles y fecundos en la entrega generosa a los designios de Dios en esta irrupción de nuestra Madre en Paraná. Convencidos de la grandeza de la convocatoria y conscientes de nuestra pequeñez y fragilidad, lo primordial fue la disposición de aportar a la Obra ofreciendo lo propio, lo peculiar y lo único que cada uno posee.

Segundo reconocimiento: la conciencia de misión, el espíritu de misión.

Y en el mismo sentido un paso más: no una entrega normal, tranquila, laxa, sino apasionada. El darse sin tapujos a pesar de los contratiempos, las dificultades, los rechazos. Recuerdo que en mi juventud la impresión era: estos tipos (y tipas) se juegan todo por lo que creen y te contagian con sus arengas, gestos y acciones concretas y contundentes. Por ejemplo, la dedicación admirable de los primeros incluía cenas con sus familias y charlas personales después de toda una jornada de trabajo, cuando la lógica y la prudencia indicaba recluirse en la tibieza confortable de la intimidad familiar. Al decir de Hernán Krause: “Hay que reconocerse a sí mismo como marcado a fuego por esa misión de iluminar, bendecir, vivificar, levantar, sanar y liberar” y uno de los nuestros le agrega contagiar.

Tercer reconocimiento: el cultivo de los vínculos.

Una repuesta clara al mundo individualista, al egoísmo exacerbado, a la cultura del abandono y descarte de las personas. El vínculo en todas las direcciones: hacia lo alto con una actitud de fe práctica en la Divina Providencia, la realidad del Dios cercano que suscita vida, que sugiere e insinúa oportunidades de crecimiento en la entrega, facilitado por nuestra Madre. La necesidad de estar atentos a las voces del tiempo y del alma para discernir con claridad por dónde va el querer de Dios.

El vínculo fraterno que gesta la vida familiar, la enriquece, la hace más fuerte y fecunda. La cercanía, el compartir tareas materiales y espirituales, el acompañamiento en las dificultades y los logros. El reconocer al otro tal cual es, valorando sus talentos en mi primer lugar y soslayando lo que no nos gusta de él, para poder crecer juntos y ser fecundos en el compromiso y en la entrega. El sacramento del hermano como peculiaridad de esta familia.

En este codo a codo material y espiritual se conquistó el santuario. Todas las ramas, gente de todas las edades, toda la comunidad unida para construirle su casa a nuestra Madre para que desde aquí se manifieste y atraiga corazones juveniles.

Para finalizar, estos versos son un homenaje a esta realidad familiar.

 HOGAR DE ESTA FAMILIA

Fíjate Familia:

la pequeñez hecha ofrenda

fue realizando un sueño,

corazón y ladrillos,

brazos, cemento,

creatura y tiempo.

 

Fíjate hombre:

ahí tienes la respuesta.

Tu hogar ya se levanta

porque te hiciste niño,

porque creciste fiel

en calma y en tormentas.

 

Fíjate mujer:

¡ya tienes una casa!

Porque estuviste alerta

para servir la vida,

te hiciste compañera

y en silencioso esfuerzo

dejaste tu presencia.

 

Fíjate muchacho:

El fortín de tus sueños

desafiando a los vientos

para frenar la muerte,

porque fuiste entusiasmo.

porque diste tus horas

y un corazón ardiente.

 

Fíjate niña:

Tu esfuerzo por formarte

y asemejarte a Ella

ya va engendrando vida

en tu delicadeza.

Es hálito en La Loma

tu consciente promesa.

 

Hogar de esta Familia

tan grande como simple,

bastión de los pequeños,

lar de fidelidad.

Santuario de La Loma,

los desvelos del Padre,

vigilia de María,

su triunfo en Paraná.

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1 Responses

  1. Fue muy emotivo el testimonio de Oscar. Agradezco al Señor y a la Mater haberme mostrado el camino para entrar a formar parte de esta hermosa y querida Familia.

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