Publicado el 16. diciembre 2018 In JMJ Panamá 2019

Desde la ermita más grande del mundo hacia la JMJ

JMJ 2019/Bolivia, P. Cristóbal Asenjo M. y Roberto Henestrosa •

El pasado martes 11 de diciembre nos reunimos en la ermita de Santa Cruz de La Sierra con el grupo de chicos y chicas que participarán en la próxima Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en Panamá y previamente en los encuentros Ignis 2019 (Juventud Masculina) y Hinéni (Juventud Femenina) que se realizarán en Costa Rica. Contamos también con la participación de uno de los chicos de la JM de La Paz quien se unió a este encuentro. —

La intención de este encuentro fue poder ir preparando los corazones de nuestros peregrinos, conociendo un poco más acerca de la historia de las jornadas mundiales de la juventud. Recorrimos su desarrollo a través de los años y pudimos ver que son una tremenda oportunidad evangelizadora para una Iglesia que quiere escuchar y formar a sus jóvenes.

Vivir la internacionalidad de Schoenstatt y de la Iglesia

Respecto a los encuentros de las juventudes de Schoenstatt en Costa Rica, pudimos conversar acerca de la intención y la importancia que tiene el poder descubrir cómo nuestro carisma nos une y nos desafía. A pesar de las diferencias culturales o lingüísticas, nos invita a vivir en una misma espiritualidad de Alianza.

He aquí la sierva del Señor…

El hilo conductor de toda la jornada fue el Evangelio que inspira la JMJ 2019, la Anunciación (Lc 1, 26-38), que nos ayudó a poder reflexionar de forma comunitaria y personal sobre cuál es la actitud con la que cada uno se acerca a este encuentro mundial, con una juventud que desde distintas latitudes quiere decirle a Dios Padre: “He aquí la sierva del Señor, hágase en mí según tu palabra” (Lc 1, 38).

¿Quieres ir a la Jornada Mundial de la Juventud?

Una tarde poco antes de la Jornada Mundial de la Juventud de 2013, en Brasil, – nos cuenta Roberto Henestrosa, motivado por la vivencia de estos jóvenes – fui a visitar a mi abuelita. Ella de 95 años, lúcida, pero con el cuerpo acentuado por los años, me dijo: “Qué lindo, el primer viaje del Papa Francisco ¿quieres ir? Yo te ayudo con algo”. Mi respuesta fue: “Abu, tengo 37 años. No puedo ir”.

La inocencia con que me lo dijo, hoy la comprendo, ella quería ir a sus 95 y verme ahí era un poco estar ella ahí, reunida con el Santo Padre y recibiendo el mensaje de esperanza.

Hoy un grupo de la juventud de Bolivia va a Panamá y con ellos vamos todos. Me embarga la emoción, porque va alguien que a ella la hizo bisabuela por primera vez y que ya en la casa del Padre ella lo acompañará en este nuevo encuentro.

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1 Responses

  1. Me emocionó el articulo!! Nuestra juventud a la JMJ y entre ellos mi hijo… que gran regalo de laMater y que gran Misión de nuestros jovenes… adelante chicos que su SI, es nuestro SI!!

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