Publicado el 2022-05-03 In Vida en alianza

Mejorar para servir mejor

PARAGUAY, Lorena Escobar – Revista Tuparenda

El movimiento de Schoenstatt se fundó no solo con un carisma apostólico y espiritual, sino profundamente pedagógico, un movimiento de educadores y de educación. Inicia precisamente en un espacio de aprendizaje: “Y ahora me han nombrado Director Espiritual sin que haya hecho absolutamente nada para ello. En consecuencia, debe ser voluntad de Dios”, decía el padre Kentenich en sus primeras palabras a los pioneros, en aquel discurso que hoy conocemos como “acta de prefundación” de Schoenstatt. —

Este regalo que Dios Padre quiso hacer a su Iglesia a través de la persona del padre José mueve a muchos educadores del mundo a vivir de una manera distinta su labor pedagógica.

Entre estos maestros schoenstattianos, nos encontramos a Joaquín Santiviago, un joven maestro que, en todos sus proyectos y trabajos, se destaca por un carisma único que anima y fortalece a sus compañeros y estudiantes. El secreto de esta hermosa forma de enseñar nos lo revela en esta entrevista.

Joaquín, ¿podrías comentarnos cuándo decidiste ser docente?

Desde adolescente me gustó la educación, me gustaba trabajar con los niños, como encargado en la Juventud Masculina de Schoenstatt. Todo lo que tenía que ver con el desarrollo de la persona y la autoeducación me interesaba mucho. Al salir de la comunidad de los Padres de Schoenstatt, en el 2008, decidí ser docente formalmente, aunque mi experiencia era en instituciones educativas no formales. Parte del discernimiento vocacional que pude hacer en el año 2007 tenía que ver con la profesión con la que me imaginaba en el futuro. De todos modos, día a día decido ser educador, es una renovación permanente, más en nuestro país.

Nos comentabas que tu tesis de grado se basó en la pedagogía del padre Kentenich ¿Cómo elegiste ese tema?

Cuando pensé en posibles temas para el trabajo final de la carrera de grado, pensaba que tenía que ser algo que me guste y que tenga que ver con el rol como educador que más me gustaba en el colegio (en ese momento me desempeñaba como profesor guía). Por ese motivo me volqué al tema de la autoridad del educador, desde la visión del padre Kentenich y también la percepción que tenían algunos alumnos del nivel medio sobre un modo de ejercer autoridad.

El P. Kentenich habla mucho de la autoeducación y la libertad, ¿cómo podemos llevar eso adelante en la práctica con los estudiantes de nuestra realidad actual?

Un educador impacta mucho en sus alumnos, para bien o para mal, en este sentido el trabajo de la autoeducación de cada uno debe estar anclado en un anhelo real por ser mejor, por crecer en el amor, muchas veces nuestros actos dicen lo contrario. Por eso es clave evaluarnos permanentemente para mejorar. Creo que los alumnos también deben ver y reconocer en nosotros ese proceso de evaluarnos (evaluar es dar valor), eso dice mucho y educa mucho, también nos da mucha libertad para caminar con ellos, comprender sus dificultades, empatizar. A nuestra realidad también le falta mucha ternura, nuestro mundo es muy agresivo, violento, este es uno de los temas que el papa Francisco siempre nos habla.

¿Podrías mencionarnos algunos principios pedagógicos que aprendiste del P. Kentenich y que rigen tu labor docente?

Hay dos que los tengo muy presente, el primero el padre lo toma de San Francisco de Sales, si no me equivoco: “El amor es la ley fundamental en el mundo”. Claramente es la enseñanza principal de Jesús. Y la segunda es: Libertad: toda la posible, Normas: solo las necesarias, pero sobre todo el máximo cultivo del espíritu.

¿Cuál debe ser la principal característica de un docente schoenstattiano?

El amor desinteresado por el crecimiento de la persona, y la libertad, bien comprendida.

¿Cómo debe ser el vínculo con sus estudiantes?

Creo que pasa por comunicar el amor a los demás, sobre todo a los jóvenes. El vínculo debe ser alegre, pero una alegría desde adentro, profunda, no una alegría efímera. Esto requiere un proceso importante que debe hacer permanentemente el educador.

¿El docente puede aportar a la formación del ideal personal de sus estudiantes? ¿Cómo podría hacerlo?

Creo que en este tema el mejor modo es siendo ejemplo de que viviendo el propio ideal personal, o del ideal del educador, se encuentra un camino hacia el desarrollo personal, hacia la plenitud. Como el ideal personal es algo justamente personal, en realidad lo que un educador puede aportar, además de un proceso pedagógico para formularlo, es que con ese ideal se puede descubrir un camino atractivo para transitar. Es atractivo justamente porque es personal, es el camino de uno, único, original. El padre Kentenich también nos enseña que el ideal personal debe estar claramente encarnado en la persona de Jesús, por lo tanto, creo que esa es una pista.

¿Cuál es alguna frase del P. Kentenich que usas como cabecera?

“El amor es la ley fundamental del mundo” y también la primera parte de una frase muy conocida: “Bajo la protección de María…”.

Por último, ¿cuál sería el mensaje que quieras dejar a los profes que son afines al movimiento?

El mensaje que me gustaría dar es que nunca dejemos de hacer un camino de evaluación personal, con el fin de mejorar para servir mejor. Ser educador es un oficio muy potente. No podemos descuidar aquello que podemos mejorar, más aún en un mundo de acelerados cambios y que requiere de actualización permanente. Creo que una llave importante para desarrollarnos en educación es la mirada permanente y atenta a aquello que podemos mejorar, siempre basados en un amor, como el de Jesús, nuestro Maestro.

¡Gracias, Joaquín!

Joaquín nació el 14 de marzo de 1984, es licenciado en Ciencias de la Educación por la Universidad Católica Nuestra Señora de la Asunción. Cursó su Maestría en Barcelona, y actualmente se encuentra desarrollando el Programa de Educación y Sociedad de la Universidad de Barcelona. Se desempeñó como profesor guía, orientador, profesor de Ética y religión, y catequista, del Nivel Medio educativo, en distintas instituciones. También trabajó para el área de recursos humanos de la SENAVITAT (Secretaria nacional de la vivienda y el hábitat).

Joaquín Santiviago, en 2019, con el Papa Francisco

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