Publicado el 17. febrero 2019 In Misiones

Un pueblo con fe popular y con mucho afecto

ARGENTINA, Carlos y Lilita Riccardi •

Una vez más las Misiones Familiares de la Familia de Schoenstatt de La Plata (Misión N° 21 en forma ininterrumpida) salió a misionar, esta vez a General Alvear, en la Provincia de Buenos Aires. Un pueblo que está a 228 km de la Capital Federal que parece estar detenido en el tiempo, típico del interior de la provincia, con su Parroquia en la plaza principal, junto a la intendencia y demás oficinas gubernamentales. Un pueblo de alrededor de 10.000 habitantes donde la mayoría de los jóvenes emigran a los 17/18 años para estudiar o buscar nuevos horizontes. Cuentan con dos unidades penales que dan trabajo a varias familias del pueblo y que permitió que se mantuviera en el tiempo y pudiera crecer según el último censo.—

Este era el primer año de los dos que se misiona, así que la expectativa era mucha. A pesar de que, entre los misioneros, acompañados por el Padre José María Iturrería, estaban Gabriela y Gastón Zurita, y Alicia y Eduardo Monguillot, cofundadores de las Misiones Familiares en la Argentina, y que estuvieron presentes en las 21 misiones familiares, siempre se tiene el temor: ¿Cómo será el pueblo? ¿Cómo los van a recibir? ¿Qué inquietudes tendrán? La presencia de la Virgen abrirá las puertas de las casas y permitirá una buena misión.

Un pueblo vinculado a la Virgen de Luján

Luego de ser recibidos por el párroco el Padre Juan Ángel e instalados en el colegio, salieron a misionar visitando las casas y fueron muy bien recibidos. Se encontraron con un pueblo con mucha fe, pero con poca y escasa participación en la misa y/o actividades de la iglesia. Eso sí, la mayoría de la gente aceptó muy gustoso la visita de los misioneros que iban acompañados de las estampas de la Virgen de Luján y de la Virgen peregrina de Schoenstatt. Debemos destacar que Gral. Alvear es un pueblo muy devoto de la Virgen de Luján, tal es así que, los gauchos o paisanos de la zona, peregrinan todos los años a caballo, durante una semana, a la Basílica de Luján, donde está la patrona de los argentinos.

Setenta años después de la primera y ultima comunión

En esas visitas se encontraron con matrimonios de más de 80 años que habían recibido la comunión de chicos, pero que no habían comulgado más ni concurrido a la iglesia. Luego de la visita aceptaron que al día siguiente los visitara el Padre José María, quien los confesó y les dio la Eucaristía después de más de 70 años de haberla recibido por última vez. Muchas experiencias se fueron repitiendo a lo largo de esta semana de misión. También se visitaron hospitales, geriátricos, siempre llevando la imagen de la Virgen quien abría puertas y creaba un clima de apertura en la gente, y siempre con un entorno de alegría, que fue la característica dominante en esta misión.

Para los chicos del pueblo, en la Ermita de San Cayetano, a unas 20 cuadras del centro (dos leguas como se dice en el campo), los jóvenes misioneros dieron catequesis para los niños y jugaron con ellos recreando un clima muy especial. Allí también se celebró una misa y los misioneros colaboraron con la construcción de un salón que está al lado de la ermita y que servirá en un futuro de salón de reuniones para la gente de esa zona. Se tiene previsto, por parte de los misioneros poder techar ese salón.

Misioneros de la Campaña

La misión, como todos los años, terminó con la misa de envío y una peña con guitarreada que se realizó en el salón de Empleados de Comercio del pueblo. Un día antes los gauchos peregrinos habían homenajeado a los misioneros con 5 corderos asados que estaban muy ricos y sabrosos.

En este primer año de misión se fueron abriendo puertas para que la Virgen entrara en las casas del pueblo y formar misioneros para que en el próximo año se pueda dejar la Peregrina en Gral. Alvear como responsables a su cargo.

¿Qué me dejó la misión?

Cuándo se termina una misión los misioneros se preguntan ¿qué me dejó esta misión? La respuesta a través de los años tiene un común denominador: “Los misioneros que van a misionar … terminan siendo misionados…por la fe sencilla, por el afecto y la generosidad de la gente” Esta gente sencilla, con una fe popular que, a pesar de no ir a misa, creen en Dios y en la Virgen a quienes veneran y respetan.

Los misioneros más jóvenes experimentan en la misión un crecimiento en el amor al constatar el espíritu de familia que hay en las Misiones Familiares y que los hace crecer en la fe. Para todos los misioneros es como si esta semana fuera un retiro espiritual abierto donde en un clima de espíritu de familia, de compartir tareas, de misionar, de reflexionar, de meditar, de rezar… se llega a la profundidad de cada uno, en lo espiritual y en lo comunitario se comparten vivencias y se conocen otras realidades, que les permiten cargar las pilas para cuando vuelvan a la vida cotidiana.

Por último, hay que agradecer al pueblo de Gral. Alvear que recibió con mucho afecto a los misioneros y les acogió y los atendió con mucho cariño y afecto. Hacemos como propio el mensaje de agradecimiento del párroco, Padre Juan Ángel, a todo el pueblo de Gral. Alvear por todas las atenciones y colaboraciones brindadas a los misioneros de las MISIONES FAMILIARES. De parte de los misioneros agradecemos en especial a la Mater ya que es la que abre caminos y puertas…

 

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