Efeso

Publicado el 2022-08-28 In Vida en alianza

Vive la casa de la Virgen María en Éfeso

TURQUÍA/ESPAÑA, Laura Toves •

Este verano hemos tenido el privilegio de visitar el lugar que está considerado como la última morada de la Santísima Virgen María, en Éfeso. Allí vivió sus últimos 12 años junto a San Juan, hasta el momento de su Asunción. El evangelio nos dice que Jesucristo, antes de morir en la cruz, le confió a su madre. Y desde ese momento, la tomó consigo. —

Un poco de historia

Los Hechos de los Apóstoles narran que después de la muerte de Jesucristo, se desencadenó en Jerusalén una persecución contra los cristianos. Al mismo tiempo, los apóstoles se esparcieron por el mundo para predicar el Evangelio. San Juan vino a Asia Menor, y muy probablemente, a causa de la persecución, trajo consigo a la Santísima Virgen.

En el siglo XIX apareció un libro titulado “La vida de la Virgen María”, según las revelaciones de una religiosa alemana llamada Catalina Emmerich, que sin haber ido jamás a Éfeso, describe con sorprendente exactitud todo cuanto se refiere a la colina de Éfeso y a la casa donde ella veía cómo iban transcurriendo los últimos años de la Virgen María. Sobre estas indicaciones se formaron dos expediciones científicas en 1891, y al final de sus trabajos, encontraron el lugar y las ruinas tal y como los había descrito Catalina Emmerich.

Ella es la mediadora

Todos los días 15 de agosto, tanto ortodoxos, como musulmanes y católicos rezan juntos y celebran juntos el día de la Asunción o de la Dormición (para los ortodoxos). Es un momento excepcional en el que todos rezan juntos. De hecho, cuando los musulmanes mencionan a María (Maryam en árabe), lo suelen hacer acompañado de la frase “la paz esté con ella”.

Nosotros llegamos un 17 de agosto, un poco tarde, pero también en la intimidad de ser pocos para ver el lugar. En nuestro viaje pudimos comprobar cómo todas las iglesias ortodoxas por las que pasábamos estaban adornadas con imágenes de la Virgen María, recordando esta fiesta.

Maria

La casa, una experiencia real del Espíritu Santo

VirgenEl lugar está en un alto de una colina y el autobús te deja a unos pocos metros de la senda que culmina en la casa. A la vuelta de un recodo nos encontramos con una estatua de la Virgen con las manos extendidas. Recordamos inmediatamente a nuestros queridos Ambrosio y Maureen y su proyecto “Madre Ven”, cuya imagen de la Inmaculada salió precisamente de Éfeso.

Teníamos muchas ganas de visitar el lugar, pero con lo que no contábamos (o sí), era con la emoción que empezó a brotar. Podríamos poner en tela de juicio si realmente vivió allí o si fue en un lugar cercano, pero lo que no podemos negar es la emoción y la experiencia tan grande y profunda que experimentamos. Cierto es que el guía nos advirtió que allí se percibía algo especial, que había una energía muy fuerte, pero no nos podíamos imaginar cuánta.

Cuando por fin alcanzamos la casa en lo alto de la colina, sorprende lo pequeña y humilde que es. El clima de silencio de la gente que ahí estaba en esos momentos habla del respeto y la adoración que Ella consigue.

Una vez entras en su interior hay un diminuto vestíbulo y a continuación una pequeña estancia no más grande que nuestro Santuario. Hay un altar al fondo con otra estatua de la Virgen, pero esta vez, sin manos. ¡Nosotros somos sus manos! Y a mano derecha una pequeña estancia que reproduce la habitación donde descansaba la Virgen María. Total, en medio minuto la recorres y sin querer, te encuentras fuera.

Como formábamos parte de una excursión con más turistas, entramos en fila y casi sin darnos cuenta, ya estábamos nuevamente en la calle, puesto que la casa, además de humilde, es muy pequeña. Como no pudimos pararnos porque nos guiaban hacia fuera para que todos los turistas pudieran entrar, en seguida nos vimos en la calle. No nos lo podíamos creer, ¿cómo tan rápido en un sitio tan especial?

Éfeso

Es una experiencia que no se puede describir con palabras

Rápidamente volvimos a entrar, esta vez solos (afortunadamente, en esa ocasión el resto de los turistas no lo hizo), y ahí es cuando tuvimos ese momento tan especial, tan íntimo y real con Ella. Pudimos saborear unos pocos minutos, muy pocos, plenamente cautivados y embriagados. Empezamos a llorar y a llorar sin poder parar. Era cierto lo que nos dijo el guía. Allí se perciben unas vibraciones muy, muy especiales. Es una experiencia que no se puede describir con palabras, no se puede explicar por mucho que aquí lo intentemos. De hecho, redactando este artículo no puedo dejar de emocionarme. Los que podáis,tenéis que levantaos, id allí, y ¡vividlo!

La mente viaja y tratas de imaginar cómo vivió aquí, cuál era su día a día. Y terminas por sentirte dichoso por poder pisar el mismo lugar, el mismo paraje por el que ella lo hizo. ¿Cómo serían sus noches? ¿En qué pensaría? ¿Se sentiría sola? ¿Tendría frio? ¿Cuáles serían sus pensamientos? ¿Y sus oraciones? ¿Qué dificultades tendría? Sabemos que San Juan la cuidaba y velaba por ella. Quiero creer que no se sentiría sola en demasiados momentos.

Para terminar, encendimos nuestras velas (las puedes adquirir en el interior de la casa), y os pusimos a todos vosotros en nuestras intenciones.

Allí entramos con un espíritu de “hijos” y sentimos la presencia real del Espíritu Santo. Nuestra alma y nuestro cuerpo se emocionaron y se llenaron de Ella. Y no podemos más agradecer 🙂 a los que nos han dado esta inmensa oportunidad que no olvidaremos.

Se nos ve emocionados, ¿verdad?

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