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Publicado el 2021-11-11 In Vida en alianza

Andar el camino con achaques

ESPAÑA, Paz Leiva •

Tener menos reuniones y más convivencias. Eso fue lo decidido por el segundo curso de Federación de Familias de España a comienzo de este curso 2021 – 2022. —

Aprovechando que este año, 2021, es Año Santo Compostelano (como siempre que la fiesta de Santiago cae en domingo), decidimos aprovechar el fin de semana y la fiesta de Todos los Santos y nos trasladamos a Tierra de Campos, dispuestos a hacer dos jornadas del Camino de Santiago.

A punto estuve de no ir. Un traspiés en la calle, me dañó la rodilla, ya de por sí uno de mis puntos débiles. Aunque no llegué a caerme, algo se descolocó. Andar empezó a ser difícil y la rehabilitación era tan dolorosa, que pensé quedarme en casa. Después decidí que, aunque no pudiera caminar, podría compartir el “coche escoba” y andar el camino con achaques.

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Al andar se hace camino

“Al andar se hace camino”, dice el poema de Antonio Machado. Yo he descubierto que, sin andar, también se puede hacer camino, aunque sea con limitaciones físicas.

Nos alojamos en una casa rural en Villanueva de San Mancio. Una casa nos da más intimidad que un hotel y nos permite compartir tiempo, charlas, dinámicas, oraciones y mesa.

En el curso tenemos un especialista en el Camino de Santiago, que hace jornadas sólo, en cuanto puede. Él lo dispuso todo, eligió la zona, junto al Canal de Castilla, terreno bastante llano, por caminos de tierra, de pueblo en pueblo de la España vaciada: primera jornada, desde La Santa Espina a Medina de Rioseco, pasando por Castromonte y Valverde de Campos; segunda jornada, desde Medina de Rioseco a Cuenca de Campos, pasando por Tamariz de Campos y Moral de la Reina.

El día comenzaba con desayuno temprano y salida hacia el destino a las 8.00 h. Los peregrinos hacían al camino tras una oración, marcaban ratos de silencio e iban todos al mismo ritmo. El especialista se quedaba siempre detrás, demostrando su experiencia y su enorme paciencia.

Las del coche escoba nos quedábamos en la casa recogiendo. Comprábamos los víveres para el día y preparábamos bocadillos para la comida. Cuando llegábamos al lugar convenido, previo envío de coordenadas por Whatsapp, encontrábamos a los peregrinos descansando y rezando el rosario. Compartíamos la comida y ellos seguían su jornada. Por la tarde caminaban durante menos tiempo. Después de comer se anda peor y el sol se pone pronto.

De la primera jornada volvieron dos lesionados. Ya teníamos compañía para el día siguiente las del coche escoba. Tras una ducha y una tertulia, una buena cena. Y después, con o sin gin tonic, una divertida dinámica y la oración de la noche.

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Con lluvia y viento

El segundo día fue duro para los caminantes, lluvia y viento, junto con bajada de las temperaturas. Empezaron ocho por la mañana, pero terminaron sólo cinco, embarrados hasta el tobillo y mojados de pies a cabeza, pese a las capas pluviales. Cinco valientes que nos representaron a todos y a los que todos apoyamos con viandas y oración.

Aunque no pude caminar, disfruté del camino. Compartí y recé con mi hermana de curso en el coche escoba. Admiré la meseta castellana (un espectáculo a cualquier hora), con sus enormes iglesias en pueblos que ahora tienen pocos habitantes. Pude caminar hasta la dársena en Medina de Rioseco, asistir con todos a misa, ver la esclusa número 7 del Canal de Castilla, visitar la iglesia de Villanueva de San Mancio y salir a cenar con todos la última noche.

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Del “plan víctima” al “plan solidaridad”

No es poco para un fin de semana. En casa hubiera estado “muerta de asco”, poniéndome hielo en la rodilla y ofreciendo capital de gracias, en plan víctima. Así he podido ponerme el hielo mientras compartía con mis hermanos y el dolor compartido duele menos. Porque la alegría compartida alegra el alma. Eso también repercute en los demás, si lo ofrecemos con fe.

Andar el camino es importante y hay muchas formas de recorrerlo en comunidad. Compartiendo lo más escaso que tenemos: el tiempo. Andando o en coche escoba, lo principal es salir de la zona de confort y encontrarnos; estrechar vínculos, descubrir al otro; descubrir y agradecer en qué me complementa; entender su forma de ser; sentir que me quiere tal como soy, que, con su actitud, me educa.

Una convivencia así vale más que varias reuniones

Así que, como todos queremos repetir, en 2022 haremos dos o tres jornadas, para entrar a pie en Santiago.

Una convivencia así vale más que varias reuniones.

“Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante no hay camino,
se hace camino al andar…”

Antonio Machado

Por cierto, a causa de la pandemia, 2022 también será Año Santo Compostelano. Por si alguien se anima.

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3 Responses

  1. HMA dice:

    ¿Que es el coche escoba? Muy lindo relato, pero me quedé con las ganas de conocer, aunque sea por una foto, los lugares mencionados. Gracias.

    • Paz Leiva dice:

      El coche escoba es el que, en las competiciones de ciclismo por etepas, va recogiendo a los participantes, que se quedan rezagados y fuera de clasificación.
      Intentaré que le llegue alguna foto.

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