Guatemala

Publicado el 2022-05-29 In Campaña

La “Virgen alemana” que cuidaba de nosotros en tiempos de COVID

GUATEMALA, Ana Beatriz Rodríguez •

Cuando el P. José Luis Correa en abril estaba de visita en Guatemala, bendijo la imagen de la Virgen de Schoenstatt en el kínder a cargo de Ana Beatriz Rodríguez y su prima Paola. Ana Beatriz es misionera de la Virgen Peregrina de Schoenstatt, a la cual conoció como la “Virgen alemana” en tiempos de COVID… Aquí va su testimonio. —

Somos dos parejas de amigos, nos conocimos en la universidad y nos hicimos súper amigos.

Hemos compartido muchísimo juntos. Cuando con Alejandro, mi esposo, nos enteramos que tendríamos a nuestra primera hija, Marinés, no lo pensamos ni tres veces que queríamos que Javier y Carolina, nuestros inseparables amigos, fueran sus padrinos. A pesar de que somos tan diferentes tenemos mucho en común, entre tanto, nuestra religión. Nosotros somos padrinos de su hijo menor y tenemos un chat en WhatsApp que llamamos “doblemente compadres”, en el que compartimos todo y siempre estamos pendientes de las dos familias y de nuestros seres queridos.

Llegó el COVID a nuestro país, los hospitales colapsaron…

Cuando empezó la pandemia hicimos reuniones vía Zoom y videollamadas para poder vernos pues nuestros hijos, aun siendo de distinto sexo, también son súper unidos. Mis hijas dicen que Juani y Martín son sus primos de corazón.

El año 2020 vino a cambiar muchísimas cosas. Llegó el COVID a nuestro país, los hospitales colapsaron, el gobierno nos encerró y empezamos a entrar en pánico.

Mauricio Lemus, tío de Alejandro, salió positivo el 26 de junio, de mi familia cercana fue el primero en dar positivo. En un principio se sentía bastante cansado, tenía mucha tos y fiebre altísima. Parecía que todo estaba controlado, pero al segundo día la oxigenación empezó a bajar y los doctores nos informaron que, con urgencia, tendríamos que trasladarlo a un hospital. Los hospitales estaban colapsados en Guatemala y para agregarle más estrés a la situación, no contaban con seguro médico. Claudia, su esposa, logró conseguir un espacio en el Hospital Los Cedros y de inmediato lo internaron.

Definitivamente desde allí, y sin conocer todavía a nuestra virgencita, comenzaron los milagros y aparecieron muchísimos ángeles que nos acompañaron en esos momentos.

Quien recibe a Mauricio en el Hospital es el Dr. Internistas Pamech, uno de los compañeros de trabajo de mi cuñada Rebeca de cuando ella trabajó en el Hospital San Juan De Dios. Tenían muy buena relación y eso ayudó a que nos mantuvieran más informados del cuadro de Mauricio. Él estuvo solo un día en la habitación porque todo se empezó a complicar y tuvieron que internarlo en cuidados intensivos, donde la comunicación con él se volvía cada vez más compleja.

Las familias que han tenido parientes hospitalizados de COVID sufren mucho, porque además de la incertidumbre de una enfermedad de la que se desconoce y que la poca información que hay es especulativa e incierta, también querían estar acompañando a sus seres queridos. La comunicación con ellos era mínima, muchos de los casos inexistente, los hospitales estaban tan colapsados que la comunicación con los doctores también era super difícil y muy escueta.

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Visita del P. José Luis Correa

Tengo una virgencita que es linda que me dejaron

Desde su primer día en cuidados intensivos iniciamos un rosario vía Zoom a las 6pm donde se conectaban familiares y amigos, entre ellos mis compadres. A las 3 de la tarde rezábamos la Coronilla de la Divina Misericordia. El rosario que inició en junio del 2020 aún continua vigente, todos los días se reza a las 6pm.

Mauricio salió de su crisis y lo trasladaron nuevamente a una habitación normal. Allí logramos verlo por videollamada, nos mandó foto comiendo y todo se veía bien pero la felicidad no nos duró ni 48 horas pues nos vuelven a llamar que hay que reingresarlo a intensivo y que las probabilidades de entubarlo son casi del 99%. Mi esposo se puso muy mal, estaba muy triste y nervioso.

Platicando con Carolina me dice “Tish, sabes que tengo una virgencita que es linda y muy milagrosa, se la he llevado a varias personas y no solo los acompaña en sus tristezas sino también ha hecho muchos milagros. La Virgen es de mis cuñados Pablo y Roxi que cuando los trasladaron a Ecuador por cuestiones de trabajo me dejaron de encargada a mí”.

Recibimos a la Virgen y la mandamos directamente a donde mis suegros. Por cuestiones de la pandemia no nos podíamos juntar así que después de nuestro rosario de las 6pm nos volvíamos a conectar y empezamos la novena. Qué novena más especial, ¡era impresionante! Cada día nos decía lo que teníamos que escuchar, y todos los días nos ponían diferentes ejercicios que nos ayudaban a diario.

Costa Rica, lugar de coincidencias

De los cuatro compadres, mi esposo es el menos religioso y cada día que leíamos la novena quedaba más impactado, tanto que empezó a investigar un poco acerca de ella. Todavía se me eriza la piel al recordar que una noche me dijo “Tish, no vas a creer que en 2017 hicieron el primer santuario en Centro América y ¿sabes dónde es? En Costa Rica, donde nació Mauricio y ama con locura su país”. Nos pareció una linda coincidencia. Yo calculo que rezamos la novena unas 3 veces.

El 10 de agosto nuestra querida Madre Admirable nos hizo nuestro gran milagro: aquel por quien tanto estábamos pidiendo salió del Hospital. Mauricio salió muy delicado, sin fuerza, sin poder caminar y sin moverse. Sabíamos que todavía nos faltaba un largo y complicado camino para su recuperación. El día que llegó a su casa le dejamos la imagen de la Virgen en su cuarto y él dijo que fue su más grande compañía, sentía mucha paz y tranquilidad y que, en sus ansiedades, ella era la única que se las calmaba.

El 17 de noviembre me llamó Carolina para decirme que sus papas y nuestro compadre están contagiados. Su mamá con síntomas leves, mi compadre con bastante tos y muy cansado y su papá, Martín, asintomático. Esos días, sus familiares empezaron un rosario a las 6pm. Fueron días complicados pero fueron saliendo poco a poco. El día 14 de la enfermedad de Martin, cuando ya esperaban que saliera negativo, tiene un bajón de oxígeno y lo llevaron directo a cuidados intensivos. Carolina estaba destrozada, cansada y preocupada. Además, se sentía muy solita porque Javier todavía no estaba negativo y, para no contagiar al resto de la familia, estaba encerrado en un cuarto solo. Empezamos nuestra milagrosa novena los cuatro y la mamá de Carolina. Rezar la novena era la única forma que podíamos acompañarlos.

Una visita que confirmó nuestro camino

Nuestro segundo milagro ocurre, sale Martin recuperado después de varios días en intensivo. Sale el 26 de noviembre “El día de acción de Gracias”. Nos quedamos siempre muy agradecidos con nuestra Virgen. También estuvo acompañando a otro de mis tíos que estuvo muy delicado de COVID.

El 15 de noviembre de 2021 recibí en mi WhatsApp una invitación de una persona que quiero mucho: “Vinculándonos con el corazón de San José”, conferencia del padre José Luis Correa y tenía la imagen de la Virgen de Schoenstatt. Cuando vi la invitación me impresionó la imagen de la Virgen, me pareció muy curioso que fuera ella, ya que nunca en Guatemala la había escuchado mencionar por otras personas, solo yo y la familia de Carolina la conocíamos.

Soy maestra y tengo un preescolar. Cori de Schutt inscribió a sus 4 hijos con nosotras y ella fue quien me mandó la invitación. Al ver la imagen inmediatamente le pregunté “Cori, ¿ella es la Virgen alemana?” Y ella rápidamente me contesta ¿La conoces? Le digo que no solo la conozco, sino que soy su fan número uno y le comienzo a contar nuestra historia. Ella al escucharme me dice “Me pongo tan feliz cada vez que escucho que alguien la conoce y que los ha ayudado tanto, porque estamos dando a conocer el movimiento de Schoenstatt”.

Mis compadres y su familia habían organizado un viaje a Costa Rica para ir al santuario y darle gracias a la Virgen por el milagro de su papá. Eso también le conté a Cori y ella me respondió que el sacerdote que venía a dar la charla es el encargado del santuario de Costa Rica. Las dos estábamos muy impactadas y con la piel erizada, nos emocionamos muchísimo.

Cori le contó la historia al padre José Luis y él muy amablemente nos quiso conocer a todos. Logramos reunir a las dos familias e hicimos una pequeña reunión en mi casa. Fue una linda tarde y emotiva. El padre nos contó más del movimiento de la Virgen. A la semana siguiente, la familia de mis compadres viajó al Santuario a Costa Rica y el padre José Luis fue quien los recibió.

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Visita en el Santuario de San José, Costa Rica

El que la conoce se compromete a ayudar a alguien más

Hoy soy Misionera de la Virgen Peregrina de familias y Paola, mi socia del kínder (NR: jardín de infantes), es la primera misionera de la Virgen Peregrina de niños. Realmente ha sido lindísimo y emocionante ver como los niños se llevan felices a la virgencita y la regresan para compartirla con otras familias.

Algo que me parece impactante es que todos los 18 de cada mes, que vamos a nuestra renovación de alianzas y llevamos nuestras imágenes, siempre se acerca una persona a preguntarnos por la virgen y a contarnos cómo la conocieron, así que cada 18 logramos más gente para el movimiento.

Así como Mauricio y Martín hay muchos más. Cada vez que vemos que alguien está pasando por algo complicado rezamos la novena y lo acompañamos en esos momentos por lo menos durante 9 días. Tenemos el caso de la mamá de un compañero del colegio, le dieron un terrible diagnóstico de cáncer aquí en Guatemala, donde las esperanzas eran nulas. Empezamos la novena con ella, sus hijos y mis amigas de toda la vida del colegio. Rezamos 3 novenas, lograron agilizar todos los procesos para poder trasladarla a los Estados Unidos y escuchar otra opinión. Gracias a nuestra Virgencita el diagnóstico fue más alentador y su tratamiento muchísimo más fácil.

Le doy gracias a Dios por haber puesto a nuestra Madre tres veces admirable de Schoenstatt en mi camino. Lo lindo de esta alianza es que, cada vez que se puede, uno acompaña a alguien que está pasando por un mal momento. Lo más especial es que, cada vez que la Virgen obra en alguien, esta persona se compromete a ayudar a alguien más y así se da esta cadena tan maravillosa.

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La “Virgen alemana” y los enfermos de COVID en Guatemala

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