Publicado el 2015-03-29 In Vida en alianza

Yo soy el pintor y el constructor de mi vida

von Adilia Schweizer, Johannes Höfle y Maria Fischer. ¿Ejercicios de pintura? Eso se puede patentar, porque seguro que hasta ahora no ha habido algo así. En concreto, unos cuantos jóvenes pintan profesional y creativamente la capilla de una casa de color blanco y con soleados colores pastel, y rezan y meditan sobre cómo ser los pintores y constructores de su propia vida. O, dicho de otro modo, unos cuantos jóvenes reflexionan sobre la fuerza creadora de una idea luminosa sobre lo que son, para lo que existen y sobre lo que hacen, y sobre quién es el que, finalmente, pinta y construye sus vidas, y lo expresan pintando la capilla… Esto comenzó en enero, cuando Johannes Hoefle, jefe de la Juventud masculina de la diócesis de Augsburgo, estaba sentado en la capilla del centro de Schoenstatt de Memhoelz y pensó: Debería pintarse. Y terminó con lo que expresó uno de los jóvenes que participaron: “Había un sentimiento general de santidad de la vida diaria, aunque no hablamos mucho sobre eso.”

150322-05-malerexerzitienNuestro corazón: tapado y cubierto como la capilla

Diez jóvenes adultos de las diócesis de Augsburgo, Eichstaett, Rottenburgo-Suttgart, “e incluso del norte”, como recalca Adilia Schweizer, se comprometieron con la invitación distribuida por las redes sociales, igual que el P. Peter Goettke como maestro de pintores, perdón, de ejercicios.

Adilia Schweizer cuenta: “Llegamos el miércoles de ceniza como grupo variopinto y lo primero fue recoger la capilla y tapar el suelo y alrededor de las ventanas para protegerlos de la pintura. Desde el principio nos entendimos bien y la comunidad y el ambiente eran geniales.

Después de la cena, se nos había encomendado la honrosa tarea de preparar la celebración de la renovación de la Alianza. De este modo, también los asistentes fueron advertidos de la renovación de la capilla y tenían mucha curiosidad por ver la capilla en su actual estado.

Para descubrir nuestra propia vida, al final nos encontramos en la capilla recogida. También nuestro corazón puede tener un aspecto parecido al de la capilla, tapada y cubierta por todas partes. A menudo hay cosas en nuestra vida que preferimos mantener bajo llave o que queremos proteger. Estos ejercicios de pintura deben proporcionarnos el tiempo y el espacio para descubrir nuestra vida y nuestras vivencias, sentimientos, preguntas y experiencias que mantenemos encerrados y para reflexionar únicamente sobre uno mismo.

“Tú has hecho de Memhoelz mi tercer hogar”

“Tú has hecho de Memhoelz mi tercer hogar”. Eso le dijo un participante a Johannes Hoefle. Detrás de ello está esta unión distendida y natural entre meditar y trabajar, rezar y construir. Unir la vida cotidiana (la renovación de la capilla) con la fe, con una fe totalmente personal, pintar sobre las paredes la fe y la vivencia con el pintor y constructor de mi vida, tan grande y tan cercano, con colores azules, amarillos y blancos, todo ello de forma tan orgánica, que el Padre Kentenich debe haber disfrutado muchísimo.

“Durante dos días el azul, el amarillo y el blanco se convirtieron en nuestros colores preferidos y metro a metro sumergimos la capilla en una nueva luz. Todos aportaron sus talentos y capacidades, y, tras algunos momentos de duda, juntos conseguimos terminar la capilla dentro del plazo”, relata Adilia Schweizer, y continúa: “Después de haber terminado con éxito los trabajos de pintura, tocaba limpieza. A pesar de haber puesto cinta, descubrimos algunas salpicaduras de pintura. Juntos conseguimos dejar la capilla limpia y preparada para la eucaristía y para la adoración. Como participantes de los ejercicios de pintura, celebramos la primera eucaristía con el P. Peter Goettke en la capilla recién renovada. Finalmente todavía quedó tiempo para la adoración ante el Santísimo.

La misión del sábado consistía en dejar de nuevo la capilla como estaba antes de pintarla. Es decir, transportar bancos, colocarlos ordenadamente, atornillar, colocar flores… La mañana pasó volando. La pausa de la comida ofreció a algunos la oportunidad de divertirse en la nieve con los trineos de la casa. Por la tarde aprovechamos para ver la película “Los chicos del coro” y para tener un pequeño debate sobre la película. Esta película deja claro que en toda persona hay puntos fuertes, aunque no siempre es fácil descubrirlos. Sin embargo, en nuestra vida, todas las personas tienen la oportunidad de ser vistas positivamente y de ser tratadas con benevolencia. Esta película apoyó también nuestro proceso de entendimiento de nosotros mismos, porque con cuánta frecuencia se prejuzga a personas y no se les da ninguna oportunidad de descubrir lo grande en ellos.

Puesto que durante los ejercicios de pintura nos habíamos convertido en una pequeña familia, realizamos todavía una última acción común como equipo. Como colofón celebramos la eucaristía dominical junto a la familia de Schoenstatt y, al final, hicimos entrega solemne de la capilla a la rama de madres y señoras, que en su día ayudaron a financiar la construcción de esta capilla.”

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Reluce con más intensidad

La capilla renovada fue para algunos una auténtica sorpresa. Nueva y diferente. Pero no se trata de un museo… “Hay que acostumbrarse”, dijo un visitante, “pero cuando por las mañanas brilla el sol, reluce con más intensidad entre las paredes abuhardilladas de color amarillo de la capilla.150322-01-malerexerzitien

Original: alemán. Traducción: Rodolfo Monedero, Memhölz, Alemania

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1 Responses

  1. María Alejandra Pfeiffer de Monserrat dice:

    «Santidad de la vida diaria», que hermoso. Hay una pregunta en el camino de la santidad de los esposos: ¿ Qué haremos hoy para agradar a Dios ? y en ello encontraremos alegría.

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