Publicado el 2016-06-16 In Campaña

Ven, Espíritu Santo, y junto a María transforma los corazones de piedra

ARGENTINA, por Rosita Ciola •

Este año El Palomar vivió ¡un gran Pentecostés! El Espíritu Santo irrumpió con toda su fuerza y junto a María ha dejado un regalo sumamente especial…

María, cabeza del Cenáculo

La comunidad de San Miguel Arcángel, perteneciente al Barrio Aeronáutico, partido de Morón, se reúne en torno a la Mater para implorar la llegada del Espíritu Santo. Muchos misioneros de la diócesis de Morón y otras diócesis vecinas van llegando y después de saludos, abrazos y manifestaciones de alegría por el reencuentro con tanta gente querida, se van ubicando para comenzar el rezo del Santo Rosario al que se suman los niños de la catequesis con sus padres y mucha gente de la comunidad parroquial.

A medida que comienzan a correr las Avemarías, se van iluminando las velitas de un gran rosario que se ha preparado frente al altar. Entre rezos y meditaciones, esta corona de luces se va agigantando y entibiando el ambiente, logrando así un clima de intimidad, de recogimiento y, como en el Cenáculo, María, junto a sus hijos, espera la llegada del Espíritu de Dios.

Después el coro empieza a ensayar los cantos junto a niños y adultos quienes permanecen atentos a cada nota. Todo es armonía y paz “¡qué bien se está aquí!”.

Las flores y los ornamentos de color rojo señalan el tiempo litúrgico aportando, además, una gran belleza a este encuentro.

Todo indica el comienzo de la Santa Misa. El padre César Tauro y los monaguillos, acompañados por la cruz procesional, se encaminan hacia el altar. Es una celebración muy participativa, sobre todo por los más chiquitos y jóvenes que comienzan a tomar parte en la Santa Misa con todo su entusiasmo y su frescura.

El Espíritu Santo comienza a descender…

Cada palabra del sacerdote hace sentir a todos más cerca de ese Espíritu de Amor que quiere descender para colmar con sus dones y gracias transformando los corazones de piedra en corazones de carne que se llenan de misericordia y laten para trasmitir esa misericordia infinita que se ha recibido.

Cantando y orando se imploró la efusión del Espíritu Santo sobre las personas allí reunidas en torno a la Mesa del Señor. Es una experiencia muy fuerte en la cual se experimente verdaderamente la presencia del Amor Divino entre los presentes.

¡Un gran momento vivido junto a la Madre!

DSCN1171Finalizada la Misa, el padre César anuncia que el cuadro que ha encabezado el Rosario de luces y al que todavía sigue iluminando, fue entronizado hace mas de diecisiete años en el salón contiguo destinado a la catequesis, a la reunión de las madres federadas, y donde también promoción humana recibe habitualmente a muchas personas carenciadas para ayudarlas en todo lo que sea posible. Durante este largo tiempo muchos han sido los niños, jóvenes y adultos que han pasado frente a esta imagen entregándole su corazón, cuántas historias de vida han desfilado delante de Ella… Por eso hoy será trasladada al templo para que María tenga allí “su lugarcito”. El sacerdote señala el altar que se le ha preparado invitando a todos a que le den un caluroso aplauso, que no se hace esperar, como manifestación de cariño, alegría y gratitud por la compañía de prodigada durante todo este tiempo. Ciertamente no faltan ni la emoción, ni las lágrimas de los misioneros que desde hace muchos años recorren el barrio junto a Ella, que llega a cada familia con su Hijo en los brazos. Algunos de ellos aún conservan en el fondo de su alma el recuerdo de la llegada de la Virgen a este lugar, es una historia que habla de mucho amor, una gran fe, perseverancia, renuncias, esperas, mientras Ella iba obrando, abriendo caminos y ganando corazones… una historia que hace recordar una y otra vez: “Nada sin Ti, nada sin nosotros”.

Así, el párroco, seguido por los monaguillos y el pueblo de Dios, lleva el cuadro a este hermoso lugar, desde donde la Santísima Virgen, de frente al Sagrario, está siempre junto a su Hijo.

Madre tres veces Admirable, te damos la bienvenida en esta tarde tan importante para toda la Iglesia, donde el Espíritu Santo nos llena con su amor, nos regala sus fuerzas y nos envía a todo el mundo para que seamos anunciadores del Reino, solo contigo Madre, nuestra misión será fecunda.

¡Quédate para siempre con nosotros!
Cobíjanos en tu Corazón y llévanos al seno de la Santísima Trinidad.
Edúcanos para que seamos dóciles instrumentos en tus manos y
Envíanos a llevar al mundo el mensaje de Cristo, acercándoles a todos el amor del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

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