Publicado el 31. mayo 2017 In schoenstattianos

El Padre “Pope” Pereira, un peregrino en Roma

Entrevista al P. Alfredo Pereira, Padre de Schoenstatt de Paraguay •

El P. Alfredo «Pope» Pereira, Padre de Schoenstatt de Paraguay, en marzo de 2017 volvió a su país, después de trabajar durante varios años en Italia, más precisamente en la parroquia en Roma entregada a los Padres de Schoenstatt, y en la pastoral universitaria.

– ¿Cómo fue tu experiencia en la Parroquia “Santi Patroni” de Roma?
Yo llegué a la Parroquia Santi Patroni en noviembre del 2010 como diacono. Me tocó en esos primeros meses aprender el italiano y adentrarme en la realidad parroquial en un modo paulatino y sereno.
La parroquia se encontraba en una situación de re-fundación, ya que lastimosamente la pastoral juvenil y familiar era prácticamente inexistente.
Ya como sacerdote nos tocó re-armar la situación pastoral de la parroquia y empezar a establecer las bases del proyecto parroquial, teniendo como prioridad el recuperar familias y jóvenes.
Recuerdo con mucho cariño el tiempo en la Parroquia, ya que está unido a mis primeros años de sacerdocio. Y en especial, el trabajo con la catequesis, porque con ella pude establecer los primeros lazos, con papás, niños y familias que, sin duda, marcaron esos primeros años. Y que hoy son los jóvenes que re-fundaron la juventud en la comunidad.
Los últimos tres años y medios tuve que dejar la parroquia ya que tuve la inmensa oportunidad de trabajar en la Pastoral Universitaria de la diócesis.

– Para los movimientos eclesiales, ¿Roma es tan “difícil” como se dice? ¿Por qué?
Creo que es difícil en el sentido de que Roma es la base a dónde acudir. Roma es el lugar donde se manifiesta por excelencia tu pertenencia a la Iglesia y al Santo Padre. Esto hace que sea un lugar eminentemente de representación y de comunión. No es un lugar para fundar, para exponer tus ideas y tu carisma en primer lugar, sino para que esas ideas estén al servicio de la Iglesia universal, y la Iglesia pueda contar con ellas. Es un lugar donde yo invierto, y pongo gente y recursos, y no al revés, pretender que sea un lugar donde quiero sacar gente y recursos. Por eso, es el último lugar donde yo elegiría para fundar un movimiento y a su vez, el primer lugar donde yo establecería una base para que el movimiento sea conocido por la Iglesia.

– ¿Cómo anda Schoenstatt en Roma? ¿Cómo anda el proyecto Misión Roma?
Schoenstatt en Roma, y en Italia, necesita inversión más que nada. Inversión de gente, recursos para que pueda salir a flote. Italia es un pueblo mariano, es latino y es familiar, Schoenstatt está hecho para ellos. Pero allá no sirven las teorías, es un país lleno de santos, de tradiciones, de escritos, de cultura. La genialidad del Padre Fundador y de nuestra espiritualidad no puede ser presentada en libros o en conferencias, se necesita de casos pre-claros, sólo la vida puede encender vida. Hay una pequeña realidad alrededor de los dos Santuarios romanos. Las bases están, la espiritualidad y los Santuarios cada vez son más conocidos y muy apreciados por los italianos, por el carisma y la pedagogía que ofrece. Como la visión de Iglesia que subyace en sus fundamentos. Pero se necesita ayuda, y en ese sentido el proyecto Misión Roma es uno de los grandes regalos que pude recibir y acompañar. Jóvenes que dejan un año de sus vidas, proyectos, anhelos, por servir una realidad que te desafía constantemente no es para nada evidente. Y es reflejo por un lado de toda la vida que emerge en el Santuario Joven y por otro es una respuesta latente a la superficialidad y comodidad en la cual grandes movimientos son tentados y probados.
Gracias a ellos, la juventud en Roma se pudo consolidar y muchos de los jóvenes aprendieron a dejar atrás barreras para poder profundizar el carisma de Schoenstatt y perder ciertos miedos. Es un milagro la continuidad de la misión. Y es un orgullo que de Paraguay salgan misioneros para ir al Corazón de la Iglesia a fundar. Es un aporte del cual se beneficia el movimiento internacional. Porque, como decíamos, allá se encuentra toda la Iglesia.

– Te ha tocado pertenecer a la diócesis del Obispo de Roma, ¿qué viste en Benedicto XVI y qué ves en Francisco?
En el Papa Benedicto pude ver una figura extraordinaria de humildad, de claridad y de amor a la Iglesia. Soy un gran devoto porque él estableció las bases de la reforma de la curia, él empezó con cambios inimaginables para el momento en el que vivíamos, y al mismo tiempo una humildad y coherencia admirable. Es más fácil leerlo que escucharlo. Pero jamás voy a olvidar momentos con él, la beatificación de JP II, la JMJ en Madrid bajo la tormenta, su último discurso en la Audiencia del miércoles donde se despide como Papa.
Francisco es un profeta, en el sentido de que son muy importantes sus gestos, en sus gestos se encuentran más significados que en sus palabras. El profeta encarna su mensaje, y Francisco hace lo mismo. Por eso, espero que a todos nos llame la atención el hecho que sea una persona fascinante de un lado y difícil por otra. Porque dentro de sus gestos se esconde un mensaje más simple y más complejo de todo lo que dice y hace. En mi interpretación, él busca romper los límites personales y eclesiales que hemos, sin querer o queriendo, impuesto al Evangelio, a la Buena Nueva de Jesús. Por eso, no es genial la reforma en este sentido o tal cambio allá, es genial el hecho que te propone en las bases una manera de ver la vida y la misión de la Iglesia arraigada al Evangelio radicalmente. Y ahí nos confronta a todos, porque todos tenemos el fariseo dentro, todos ablandamos el Evangelio según nuestra conveniencia, según nuestros intereses y eso le pone loco a este Papa.

– Ahora que estás de vuelta en tu tierra, ¿hay en tu corazón alguna “secreta idea predilecta” que te gustaría realizar en Paraguay?
Buena pregunta, si hubiera ideas secretas se las entrego a María, porque en Roma aprendí que el corazón habla de lo que uno tiene adentro, y en ese sentido es bueno no traicionarlo jamás, pero por otro lado, es igual de importante escuchar lo que hay en el corazón de la gente que te rodea. Porque el camino de la fecundidad es cuando ambos anhelos se encuentran y caminan juntos. Por eso, en primer lugar, anhelo poder conocer y aprender del Movimiento para poder servirlo con alegría, y ahí seguramente va a salir a flote todo lo secreto.

– Si milagrosamente tuvieras la oportunidad de encontrarte un minuto con el Padre Kentenich, ¿qué le dirías?
Que rece más para que del Movimiento del Paraguay salgan más vocaciones sacerdotales, consagradas, y familias santas. No sea que todo lo que hagamos sea sólo mucho ruido, pero pocas nueces.

Fuente: Revista Tupãrenda, mayo 2017

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