Mons. Francisco Pistilli

Publicado el 2022-05-15 In schoenstattianos, Vida en alianza

Bodas de plata sacerdotales – un mensaje de Mons. Francisco Pistilli

PARAGUAY, Mons. Francisco Pistilli • 

Queridos hermanos y amigos: Veinte-cinco años de mi consagración de presbítero me mueven a renovar mi acción de gracias, en primer lugar, a Cristo, pues es su sacerdocio el que me fue confiado para servir en su Iglesia. También agradezco a la Iglesia, que me ha aceptado y confiado el ministerio, en forma especial a la Diócesis de la Santísima Encarnación, a la Comunidad de los Padres de Schoenstatt en la que maduró mi vocación, así como al Movimiento Apostólico de Schoenstatt, a mi familia y amigos, y a todas las personas y comunidades con las que he estrechado un vínculo en función de mi misión sacerdotal. — 

Ordenacion sacerdotal, Tuparenda, 1997

Gracias a todos por su apoyo, sus oraciones y saludos cargados de afecto. Por todos ustedes mi oración y mi bendición.

Quiero en esta oportunidad del jubileo de mis bodas de plata sacerdotales destacar y compartir algunos frutos y convicciones que han madurado, también por gracia y misericordia de Dios, en mi vida de estos veinticinco años.

  1. Sigo siendo un discípulo, que camina detrás del Maestro, Cristo. Ese es mi lugar.
  2. Soy más sincero con Dios y conmigo mismo. En los años más juveniles quizá tenía un autoconcepto más teórico e idealizado. Cada día soy más consciente que todo lo que pensé que iba a mejorar, es ahora tarea cotidiana y seguirá siendo así. Confío y confieso que en mi humanidad hay una gracia que no me pertenece por mérito propio, y esto me trae paz, seguridad y una responsabilidad más realista y honesta.
  3. La unción de mis manos es igual a la de mis hermanos sacerdotes, y esa unción nos une. Mis manos no son ni más fuertes, ni más poderosas. Juntos hacemos el bien que Cristo quiere.
  4. La manera como veo a la Iglesia hoy es diferente a como la veía en mis años juveniles. He conocido luces y sombras, vivo en su misterio de amor y misericordia, de gracia y pecado. La vergüenza de sus caídas me mueve a buscar con más responsabilidad al Señor; la gratitud de sus frutos inspira el compromiso con el Reino. Camino en la Iglesia confiando en que el Evangelio es posible, que seguimos siendo una Iglesia joven, donde el Espíritu de Dios suscita vida nueva y donde el bien que Dios hace en ella es mucho mayor que todos los errores de nuestra limitada humanidad.
  5. Miro al mundo, y a los hombres que lo impulsamos, perplejo y asombrado, por el mal que hace, así como por el bien que hace. Cuando algunos piensan que es el fin del mundo, yo creo que apenas estamos en el preludio de la creación. Hay maldad, sí. Pero hay bondad en el corazón humano, lo vuelvo a constatar. Me inspira el bien concreto de cada día, discreto y oculto, que no es noticia, que ocurre todos los días en la intimidad de las personas y en la discreción que no busca reconocimientos ni popularidad, sino sólo el bien. No me sorprende que el mundo sea imperfecto, puedo ver belleza en más realidades inconclusas.
  6. Le temo más a la estupidez que al mal propiamente. Me puedo reír ante las teorías salvadoras globales o particulares y alegrarme del bien concreto. Soy más cuidadoso del poder propio y más realista del poder de otros. Me indigna la soberbia de los injustos y desconfío de la locura de una sociedad enajenada de la realidad en campañas y visiones justicieras de odio.
  7. Sigo creciendo en la fe y en el ministerio. Creo en la fuerza del Espíritu Santo y en su acción en la Iglesia, que se abre paso para manifestar el Dios de Amor y Verdad. Sigo descubriendo que mis ojos se abren a la verdad, que se deja encontrar cuando la busco con sencillez y honestidad. La verdad me supera en la manifestación de Cristo, rostro del Padre. El amor me rodea y sostiene.
  8. Me asombro cada vez más del Sí de María y de José.
  9. Todavía me arrodillo ante la cruz.
  10. Me alegra la apacible humanidad del Resucitado, del cual espero escuchar esa voz que conociéndome pronuncie: ¡Alégrate!

Encarnación, 10 y 11 de mayo de 2022

Francisco Pistilli

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1 Responses

  1. Delia Navarro Castex dice:

    Muy bendecido aniversario Padre. Que Jesús, Buen Pastor lo siga guiando en su misión de conducir a sus ovejas. Que la MTA lo colme de gracias

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