Publicado el 2020-07-11 In schoenstattianos

El «camino Charlotte Holubars» para honrar a una mujer fuerte demasiado poco conocida

ALEMANIA, Maria Fischer •

“En recuerdo de una maestra”, es el título de un artículo de Saarbrücker Zeitung, en el que el consejo local de Heusweiler debe decidir el nombre de tres calles en una nueva zona residencial. “El consejo local de Heusweiler da nombre a tres calles. Una de ellas, “camino Charlotte Holubars» recuerda a una maestra, que fue víctima de la dictadura nazi», dice el subtítulo. Una maestra, una schoenstattiana, una mujer que no se dejó intimidar por los nazis y pagó por ello con su vida. Concretamente en el campo de concentración de Ravensbrück, el 9 de noviembre de 1944.—

Nacida y criada en Silesia, Charlotte Holubars trabajó como maestra de primaria en Heusweiler, cerca de Saarbrücken, desde 1906. Era una mujer profundamente religiosa y comprometida que amaba su profesión; y como tantos otros, creyó que, después de la «subida al poder» de Hitler en 1933, también podría trabajar por sus ideales en la Asociación Nacionalsocialista de Mujeres y en la Asociación Nacionalsocialista de Profesores.

Tarda un tiempo, pero reconoce cada vez más la verdadera actitud del régimen nazi, y luego es consecuente: deja la Asociación de Mujeres y la de Profesores. Muchas mujeres en Heusweiler siguieron su ejemplo.

Y cuando la antigua escuela católica se convierte en una escuela nazi, se retira del servicio público en 1937 a la edad de 53 años – oficialmente por razones de salud, debido a algunas operaciones.

 

Lotte Holubars como maestra en Heusweiler, 1925

Resistencia contra los planes de estudio de los nacionalsocialistas

“Lotte Holubars se opuso abiertamente a los planes de estudio de los nacionalsocialistas y se comprometió con la educación cristiana en las escuelas. Como miembro del Instituto secular Nuestra Señora de Schoenstatt organizó grupos en Heusweiler y trató de impartir los valores cristianos básicos a las jóvenes», dijo Albert Weber, un historiador local de Heusweiler, que ha estudiado intensamente la vida de Charlotte Holubars. Cuando se construyó un nuevo colegio (de primaria y secundaria) en Heusweiler a principios de los años sesenta en el lugar ocupado por la antigua escuela primaria en la Schulstraße, se le dio el nombre de «Escuela Charlotte Holubars». Hoy en día el edificio alberga otra institución educativa y se le cambió el nombre. Pero Charlotte Holubars no fue olvidada en Heusweiler. El 8 de mayo de 2002 se erigió una estela con su nombre y la inscripción «Bienaventurados los perseguidos por mi causa…». La entonces Superiora General del Instituto de Nuestra Señora de Schoenstatt, Dra. Inge Birk, quien estuvo presente en la ceremonia  informó sobre el acto en un artículo aparecido el 14 de mayo de 2002: «Después de la bendición, continuó la misa en la iglesia parroquial de al lado. En lugar de un sermón, la Sra. Heimes, ex-alumna de Lotte Holubars de Heusweiler (…) dio un impresionante testimonio. La Sra. Heimes, coiniciadora de la estela conmemorativa, expresó con palabras conmovedoras sus encuentros y experiencias personales con Lotte Holubars y destacó el gran poder formativo y la calidez con la que Lotte Holubars logró dar un hogar a muchas personas y protegerlas de los nacionalsocialistas”.

 

Consagración de la Federación de Mujeres, 1929. Lotte Holubars en la ultima fila (circulo)

Lista, para renunciar también a la vida

Ya había conocido Schoenstatt en los años veinte. Durante una visita a Frankenstein en su Silesia natal, conoció al fundador del Movimiento de Schoenstatt, el padre José Kentenich, en la casa de los palotinos. «Debió quedar profundamente impresionada por su personalidad y sus palabras. Porque en las siguientes vacaciones de verano fue a Schoenstatt a una jornada que impartía el padre Kentenich», dijo Käthi Lukas en una biografía de 2019, 75 años después de su muerte. Lotte se involucró cada vez más en el aún joven Movimiento. «Quiero encarnar el estilo de las mujeres marianas genuinas y enseñárselo a otras», está escrito en su oración de consagración de 1929.

Cuando dejó su profesión de maestra en 1937, se mudó a Vallendar/Schönstatt y trabajó allí para el nuevo Instituto Secular de Nuestra Señora de Schoenstatt. «Nos sentimos débiles, pero estamos listas. Listas incluso cuando ya no entendemos la voluntad de Dios. Salve, oh Reina, estamos listas para dar nuestras vidas. Te saludamos», rezó cuando la persecución de Schoenstatt por los nazis era ya amenazante y palpable.

«Cuando regresó a Vallendar en el otoño de 1942 de uno de sus muchos viajes, la Gestapo registró su vivienda y encontró copias de las cartas del padre Kentenich desde el campo de concentración de Dachau. Después fue encarcelada en la prisión de las Carmelitas en Coblenza. En el juicio que siguió, fue condenada a tres años de prisión. Sin embargo, no cumplió la sentencia, sino que fue deportada de Coblenza al campo de concentración de mujeres de Ravensbrück. Las condiciones allí fueron muy duras para ella. Sin embargo, según los informes de los testigos, su actitud cristiana permaneció intacta. El 9 de noviembre de 1944 Charlotte Holubars muere en Ravensbrück», según el sitio web „Mahnmal Koblenz“, un lugar virtual de recuerdo para las víctimas del nacionalsocialismo en Coblenza y en el norte de Renania Palatinado.

¿Qué hace a esta mujer interesante hoy?

Las celebraciones del 75º aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial y, por tanto, del fin del nacionalsocialismo, han sido víctimas de la pandemia como tantas otras cosas. Sin embargo, todos los que se opusieron al nacionalsocialismo, todos los que resistieron a la presión de una dictadura – una dictadura política, una dictadura en el trabajo, en la libertad de expresión, en la libertad de fe, de convicción y en la configuración de la vida – son importantes.

En la prisión de Coblenza, donde estuvo encarcelada durante varios meses antes de ser trasladada al campo de concentración, las prisioneras hablaban después de su salida de la «maestra santa» que había estado con ellas. «Ella era una de esas almas fuertes y femeninas que he encontrado muy raramente en mi pastoral carcelaria, quizás sólo una vez en la vida. (…) Cuando yo la pregunta sobre el futuro, recibía la misma respuesta tranquila y evidente: «Como Dios quiera, Él conduce todo bien. De las muchas conversaciones que tuve con ella, pude ver – sin que ella lo dijera claramente – que todos sus pensamientos y aspiraciones eran para la Obra de Schoenstatt, que ella llevaba todos sus sacrificios y su soledad como ofrenda al Señor por Schoenstatt para que Él lo conservara, y especialmente por el ‘motor’ espiritual de la obra, el padre Kentenich, para que regresara de la esclavitud a Schoenstatt”

Charlotte Holubars era «una mujer con un ideal personal definido y una clara vocación pedagógica y apostólica», dijo la Sra. de Soto del Instituto de Nuestra Señora de Schoenstatt. «Elegante, femenina, apasionada y eficiente. Atenta a las necesidades de los demás, especialmente de los más desfavorecidos».

Y: «Lotte tenía grandes cualidades de liderazgo y no rehusó asumir la responsabilidad en todos los frentes. Era una mujer valiente y con firmes principios que no se desalentaba por el ambiente, sino que siempre buscaba maneras de llevar a cabo su trabajo apostólico».

Material cedido generosamente por el Instituto de Nuestra Señora de Schoenstatt.

 Original: alemán, 08.07.2020. Traducción: Paz Leiva, Madrid, España

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3 Responses

  1. Muy inspirador el testimonio. Gracias por compartirlo. Me hizo pensar en la importancia de los ideales encarnados en personas concretas; eso revitaliza nuestra fe.

  2. Gracias Charlotte por tu coherencia y radicalidad, sobretodo tu valentía paea seguir al fundador, a la Mater y al Señor. Nos animas a imitarte

  3. Gracias por tan hermoso y valiente testimonio de esta maestra Charlotte.

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