Publicado el 31. marzo 2019 In schoenstattianos

Muchas gracias por su dedicación, P. Roberto Ostheimer

BRASIL, Sueli Vilarinho

El 27 de marzo la Familia de Schoenstatt de Jaraguá y la comunidad del Instituto Secular de los Padres de Schoenstatt de Brasil se despidieron del P. Roberto Josef Ostheimer, que inició la comunidad de Schoenstatt en Brasil en 1966. Su cuerpo fue velado en la parroquia de Nuestra Señora de la Concepción, de donde fue párroco, y enterrado en el cementerio de los padres, junto al santuario Sion de Jaraguá, que él mismo ayudó a comprar el terreno y construir en 1969.-

Una breve biografía

El P. Ostheimer nació el 7 de junio de 1930 en Pfauheim, Baviera, en Alemania. Fue el segundo hijo de una familia de 11 hermanos y hermanas.

En 1947 hizo retiros con el P. Rummel, que trabajaba con la Juventud de Schoenstatt, quien lo introdujo a la espiritualidad del Movimiento. A los 20 años decidió entrar al noviciado palotino de la provincia del sur de Alemania. El ideal de su curso de novicios fue: “Lumen Christi in manu Mariae” (Luz de Cristo en las manos de María).

En 1953, el P. Roberto pasó al seminario mayor en Schoenstatt, en Alemania. El 10 de julio de 1954 llegó a Brasil como seminarista palotino. Pasó por Sao Paulo y su primer destino fue Jacarezinho, en Paraná, donde empezó a estudiar portugués, su nuevo idioma. Fue parte del círculo schoenstattiano “María Sieg” (La victoria de María) y el gran ideal que los motivaba era: “En Schoenstatt y Pallotti, danos crecer y jamás la unión con ellos perder”. En ese grupo de seminaristas se consagró a la Santísima Virgen gente de Brasil, Argentina y Alemania. Ese mismo año fue ordenado diácono en Porto Alegre, en el estado brasileño de Río Grande del Sur.

El P. Roberto fue ordenado sacerdote el 15 de julio de 1956 en Londrina, Paraná, y luego de la ordenación sacerdotal volvió a Alemania para oficiar sus primeras misas y tomar vacaciones en su tierra natal. Regresó a Brasil en abril de 1957 y su primer trabajo sacerdotal fue en diversos lugares en el estado de Paraná, donde permaneció por varios años. En junio de 1966, junto a otros padres, el P. Roberto se estableció en Jaraguá, en Sao Paulo, en la casa parroquial cedida por Mons. Agnello Rossi. A finales de septiembre de 1966, el P. Roberto se encontró con el P. Kentenich en Alemania, quien le prometió ayuda para su campaña de recaudación de fondos para un futuro santuario de Schoenstatt en Jaraguá y también lo invitó a sellar un compromiso con la nueva comunidad, la comunidad de los Padres de Schoenstatt, lo que ocurrió el 18 de octubre de 1966.

El P. Roberto fue, en esa época, un gran instrumento de Dios para la construcción del futuro santuario de Schoenstatt de Jaraguá y de la casa de retiros perteneciente a los padres en el mismo barrio.

En 1972, por un año, fue vicario parroquial en la iglesia de Nuestra Señora de la Concepción de Jaraguá, al mismo tiempo que promovía el movimiento de peregrinos en el santuario de Jaraguá. Fue párroco en Mairiporã por más de 12 años y en toda la región de Mairiporã introdujo la imagen de Nuestra Señora Tres Veces Admirable de Schoenstatt.

A partir de 1987 dio inicio a un trabajo con la Renovación Carismática Católica y otros movimientos de la Iglesia y desempeñó esa tarea con dedicación y empeño por durante varios años.  En esos años se dedicó también al trabajo de recuperación de drogadictos y fue capellán de la Santa Casa de Misericordia en Ouro Preto, arquidiócesis de Mariana, en el estado de Minas Gerais.

El P. Roberto fue un instrumento de Dios en la construcción de capillas, en el apoyo al levantamiento de parroquias y comunidades y en el trabajo en favor de obras sociales varias. Incluso fue fundador de la obra social “Lirios del campo”, un centro de evangelización y recuperación de drogadictos en Ouro Preto, Minas Gerais. El P. Roberto siempre tuvo una sensibilidad por los más desfavorecidos y enfermos de la sociedad y un gran amor por el santuario.

Hasta el fin de su vida estuvo ligado al santuario de Schoenstatt de Jaragua, en Sao Paulo, y en el año en que el santuario que ayudó a construir cumplió 50 años, el P. Roberto volvió a Dios después de una vida misionera sacerdotal.

Original: Portugués, 30.3.2019. Traducción: P. Esteban Casquero/es,  Daireaux, Argentina

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