Publicado el 31. enero 2019 In schoenstattianos

En los altares del cielo y de la tierra

BRASIL, por Roberto M. González •

La idea de este articulo comenzó hace casi un año con otro enfoque, pero en vista de los acontecimientos recientes, será un homenaje a Manfred M. Worlitschek, hermano de María de Schoenstatt, fallecido el 30 de enero de 2019.—

La vida de Manfred se puede dividir en dos partes: La primera, su nacimiento, estudio e ingreso al Instituto Secular de los Hermanos de María de Schoenstatt, y la segunda, cuando vuelve a iniciar prácticamente desde cero al decidir libremente, y en conjunto con la comunidad, dejar su tierra natal, el Schoenstatt original, para ir a Santa María, Brasil, y tomar la responsabilidad de sacar adelante la empresa de producción de muebles de los Hermanos de María.

Maestro de órganos

Manfred se formó como maestro de órganos en Alemania, o sea, el diseño, construcción y reparación de órganos de tubos, trabajo que lo llevó a diferentes puntos de Brasil y otros países, para construir y reparar una buena cantidad de órganos.

Con respecto al arte de construir órganos, una de las explicaciones más sorprendentes que Manfred compartió conmigo fue: “No existe en todo el mundo, un órgano, o mejor dicho, los tubos del mismo, que suenen iguales. Son como las personas”. Debido a la forma de elaboración de cada tubo, el diseñador va derritiendo el metal en el molde hasta conseguir el diámetro y volumen deseados para las diferentes notas. Prácticamente todo se hace a ojo y gracias a todo el entrenamiento recibido en sus años de formación, por lo que cada tubo tiene algunos gramos más o menos en sus materiales.

Paralelamente a sus responsabilidades en la empresa, Manfred se desempeñaba como asesor de la Regional Sur de la Juventud Masculina (JUMAS), apoyaba a la Rama de Hombres en la región, era el superior de los Hermanos de María en América y luego del congreso del Instituto del año pasado, fue electo como tercer consejero en la Dirección General del Instituto Secular de los Hermanos de María de Schoenstatt.

El carpintero de la Campaña del Rosario

Esta es como una pequeña biografía de Manfred M. Worlitschek, pero el objetivo de este artículo, el cual tenía yo la esperanza de trabajarlo con él este mes de abril, se centra en un aspecto de su trabajo al frente de la empresa en Santa María: la elaboración de las auxiliares de la Campaña del Rosario y los altares con sus respectivos retablos para nuestros queridos santuarios.

La empresa comenzó a operar en los años cincuenta del pasado siglo, e incluso Mario Hiriart, siervo de Dios, trabajó y dio clases a los alumnos de la entonces fábrica-escuela durante su noviciado.

Al inicio la producción principal se centraba en muebles, pero luego Ernest M. Brandstetter, hermano de María, añadió al catálogo la producción de altares, ya que había tomado fotos con todos los detalles y medidas del altar del Santuario Original para su más exacta reproducción. Tiempo después, don Joao Pozzobon, quien tenía una muy buena relación con los Hermanos de María, pues eran vecinos colindantes, le pidió a Ernest que le fabricara las primeras peregrinas de lo que después se convertiría en la Campaña del Rosario.

Cuando la empresa pasó a manos de Manfred, él incorporó la fabricación y restauración de órganos de tubos y continuó con la elaboración de muebles, auxiliares de la Campaña del Rosario y altares.

En mi visita a Santa María, hace un año exactamente, pude visitar el taller y observar detrás de bambalinas lo que ahí sucedía. Fue entonces cuando lo vi, con los tres altares para nuestros queridos santuarios en plena producción, desnudos, pues eran solamente madera cortada y lijada, sin ningún tratamiento o barniz.

En un primer momento me dediqué a observar cada detalle del altar y sus diferentes partes cortadas y en proceso por todo el taller. Luego Manfred, quien tenía una sensibilidad muy aguda para lo sobrenatural, comenzó a explicarme algunos detalles y significados de las partes del altar y del retablo.

Los altares de los santuarios

Existen un sin fin de detalles y significados que normalmente no observamos, pues con el barniz, las flores, velas y la distancia, pasan desapercibidos. Un ejemplo son las distintas flores y semillas florecientes que adornan el retablo comenzando por los costados del tabernáculo.

Hay otros detalles que vemos diariamente pero que no sabemos lo que significan, como las pequeñas copas que se encuentran arriba mismo del retablo, que simbolizan dos urnas funerarias, o los escudos que se encuentran a los costados del tabernáculo, que en algún momento fueron bancas de comunión. Las columnas que surgen desde los costados del tabernáculo son ligeramente más finas a medida que suben, hacia la imagen de la Mater.

Cada uno de los detalles son hechos de forma individual y luego montados en su conjunto. Hace un año, cuando vi estos altares desnudos por primera vez, sin saber que sería la última, me sorprendió la cantidad de detalles y el trabajo que involucra su fabricación.

En toda la historia de la empresa, se han producido más de 50 altares, que hoy se encuentran repartidos por todo el mundo, como Alemania, Argentina, Australia, Brasil, España, EE. UU., India, Puerto Rico, República Dominicana, Uruguay, Portugal y Paraguay. Uno de los últimos entregados fue el altar para el santuario de Resistencia, Argentina.

Hoy, cuando voy al santuario Tabor, aquí en el Monte de María en Schoenstatt, veo su vida, entrega y misión reflejadas en cada uno de los detalles del altar y del retablo, aunque no los haya construido él.

 

 

¡Muchas gracias,  Manfred M. Worlitschek!

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