Publicado el 2016-11-02 In schoenstattianos

El Guardián se va a casa: el P. Heinz Künster falleció en la noche de Todos los Santos al Día de los Difuntos

Maria Fischer •

En la tarde de la Fiesta de Todos los Santos, el P. Egon M. Zillekens escribió: «Desde nuestro bautismo estamos con un pie en el cielo, y los santos con dos pies. Un brindis para que la distancia entre el primer y el segundo paso nunca sea demasiado grande”. En la noche de la Fiesta de Todos los Santos al Día de los Difuntos, el P. Heinz Künster, «el Herr Pastor», el guardián del Símbolo del Padre para el Santuario Original y, tal vez menos conocido, de la «Peregrina del Padre», aquella Peregrina que Joao Pozzobon regalara al Padre Kentenich, hizo este segundo paso, este último paso, y fue solo un paso pequeño, un paso tranquilo, sereno. Al mediodía de la solemnidad de Todos los Santos, el P. Egon Zillekens le había visitado, Heinz Künster bromeaba y se interesaba para todo lo que el P. Egon le contaba: de los peregrinos españoles, ahora en la Casa Marienau, y los de Francia que llegarán en 2017, y de la jornada de la Presidencia General a llevarse a cabo estos días en la Casa Marienau… Ahora falleció, volvió a la Casa del Padre, silenciosamente, al final del Año de la Misericordia. El 11 de marzo de 2017 iba a cumplir 92 años.

En la celebración de su 85° cumpleaños, en el Año Sacerdotal 2010, le preguntaron cómo le fue posible ser, durante casi seis décadas, sacerdote en medio de las necesidades de los hombres, y siempre con una irradiación tan clara. Su respuesta fue: «De la mano de la Mater desde mi niñez, rodeado por muchos buenos compañeros, en la fuerza de la Misa diaria, o sea, en el encuentro con aquel que día a día me cuenta a mí, de su Padre». En esta fuerza, agregó, pudo «obrar tantas cosas bellas en mi vida que solamente puedo agradecer».

Solamente agradecer, con él y por él: esto es lo que une a los muchos que tuvieron el privilegio del encuentro con P. Heinz Künster en las diversas estaciones de su sacerdocio, y en los muchos años en la Casa Marienau y en su Santuario Kanaan Patris, donde hasta que ya no pudo más, celebraba, día a día, la Santa Misa. Siempre fueron verdaderos encuentros, nunca superficiales, nunca a las corridas, siempre bromeando un poco y a veces con un pequeño comentario pedagógico, y nunca sin llevar al otro, discreta y claramente, a María y a Dios Padre.

Heinz Künster, así lo dijo el P. Egon M. Zillekens en la fiesta de su 90° cumpleaños, es un hijo de María, un hijo que está enamorado del Santuario, del Santuario Kanaan-Patris (el Santuario de la Federación de Sacerdotes), en el que todos los días hace adoración y, al cerrarlo por la noche, le dice a la Virgen: «Ahora, Tú a dormir y yo también”.

El lema del año de la Federación de Sacerdotes, dice el Padre Zillekens en la misma prédica en 2015, está inspirado en la Fackellauf, en las palabras del joven que en la noche del 17 de octubre de 2014 llevó la antorcha al Santuario Original, tras nueve días de carrera: “Aquí estoy”.

El lema vale para Heinz Künster, con o sin comas – con ser y con estar.

Aquí soy padre. Padre en el servicio desinteresado a la vida de otros.

Aquí estoy, Padre – enteramente a tu disposición, todos los días y un día para siempre.

Las funerales se celebrarán el 8 de noviembre a las 14.00 hs.  en la Capilla de la Casa Marienau.

 

Foto arriba: Schoenstatt-TV. El 18 de octubre de 2014 en el Santuario Original, antes de la colocación del Símbolo del Padre. Todas las demás fotos: Maria Fischer

Traducción: Maria Fischer y Claudia Echenique

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3 Responses

  1. Qué tristeza enorme, no puedo siquiera imaginarme Schoenstatt sin él. Cada vez que viajé tuve la gracia de verlo y ser recibida por mi «Herr Pastor» con su calidez, delicadeza, generosidad y sencillez de siempre. Todo un Padre.
    Querido Padre, se lo va a extrañar mucho, Schoenstatt no será igual sin usted. Su Peregrina del Padre y yo le agradecemos infinitamente por su cuidado paternal y lo acompañamos espiritualmente en su partida a la Casa del Padre.

  2. La «tristeza» por los seres queeidos que se han ido, la «esperanza» en la resurreccion que nos promertio Jesus. Son las palabras claves

  3. Existen personas que aparecen en tu vida por corto tiempo pero dejan una profunda huella en el corazón. Es lo que el P. Künster ha dejado para mi, una huella del amor y la paternidad del Padre Kentenich representada en su persona.
    Que la Mater lo tenga en sus brazos y nos podamos re encontrar en el tiempo que Dios disponga. Schoenstatt tiene un aliado más en el cielo.

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