Publicado el 2016-01-16 In schoenstattianos

Murió Hernán Krause, de la generación fundadora de Schoenstatt en Latinoamérica

CHILE, por Juan Enrique Coeymans •

El martes 12 de enero murió Hernán Krause. Fue uno de los que apoyaron la fundación del Movimiento de Schoenstatt en Chile, Argentina, Paraguay, Bolivia, y Ecuador. Fue uno de los que se tomó más en serio la misión del 31 de Mayo. Podríamos casi decir que fue un apóstol del 31 de Mayo.

Perteneció al primer grupo que asesoró el P. Ernesto Durán en 1950, cuyo ideal era ser fuego: “Sicut Luminis sui claritatem infundet” (inspirado en el Pregón Pascual: «luminis suis claritatem infundens»: “Como la luz, difundiendo su claridad”), llamado también los Caballeros del Fuego, grupo en el que casi todos se decidieron por el sacerdocio al servicio de Schoenstatt. Él fue prácticamente el único que permaneció laico.

Durante sus 65 años de pertenencia a Schoenstatt hizo honor a su ideal: fue luz y fuego y encendió a muchos corazones. Luz pascual y fuego de Cristo y de María.

Un médico de los pobres

12509505_1668585686718090_3046106017238049136_nCon él parte un roble de los primeros tiempos de Schoenstatt en Chile y Latinoamérica. Fue un laico consagrado: optó por el celibato ofrecido a Dios que lo llevó a entregarse a las personas en un apostolado de acompañamiento y cercanía humana muy fecundo. Sólo que fue hecho sin aspavientos, con fidelidad y maestría.

Era médico especialista en oncología. Para muchos, en Viña del Mar donde desempeñó gran parte de su vida profesional, fue un médico de los pobres, porque sin que nadie lo supiera, no cobraba a las personas de pocos recursos. Lo veníamos a saber mucho después por otras personas, jamás por él mismo.

Cuantos le debemos haber salido de momentos duros con su compañía y consejo, cuantas conversaciones para soñar con la construcción de un mundo más de acuerdo al querer de Dios en la vida diaria, en el trabajo, en las vinculaciones humanas, sin estridencias, con el silencio propio de Nazaret.

Al partir él, parte alguien que es símbolo de los fundadores de Schoenstatt en Chile.

“Enclava tu corazón en la capillita y conocerás el secreto de Schoenstatt”

El, que fue siempre un fuego ardiente encendiendo los corazones de otros, vivió la cruz de una profunda depresión en sus últimos años, y luego una agonía crucificada de algunas semanas finales hasta morir.

Ahora nos seguirá ayudando desde el cielo, sin el silencio y las angustias de su último tiempo, con la alegría de estar en el Schoenstatt eterno, en la cercanía de Dios Uno y Trino y de María, su querida Mater, de nuestro fundador, el Siervo de Dios Padre José Kentenich y de todos sus seres queridos y hermanos de Schoenstatt, a quienes tanto ayudó y que ya partieron. Allí con un rostro transfigurado y resplandeciente, el de aquellos que sin hacer ruido, en humilde servicio a los demás entran al gozo de su Señor, pedirá por nosotros los que quedamos, para que un día nos reencontremos en el corazón de Dios que es puro amor y misericordia.

Hernán, como miles y millones de cristianos anónimos en Chile y en el mundo, a través de su incansable apostolado en Schoenstatt, fue un constructor de la Iglesia, a veces tan vilipendiada por los pecados y delitos de unos pocos, pero que se edifica día a día en el amor humano, en el servicio a los que necesitan y rodean, en la generosidad callada y perseverante.

El primer regalo que recibí en Schoenstatt fue suyo: una pequeña imagen de la Mater en blanco y negro con una dedicatoria detrás: “Enclava tu corazón en la capillita y conocerás el secreto de Schoenstatt”. Esa frase lo retrata de cuerpo entero: su vida de entrega no es sino el fruto fecundo de su anclaje en nuestra Capillita, en nuestro Santuario de Schoenstatt.

Etiquetas: , , , ,

6 Responses

  1. Lo apreciábamos mucho, y varias veces estuvo en casa y también fuimos a la suya. Realmente transmitía su amor a la Mater. al Padre y a Schoesntatt , con mucha pasión, uno se quedaba extasiado escuchándolo. La Mater lo cobije en sus brazos amorosos. Hasta siempre Hernán , siempre te recordaremos.

  2. Al Paraguay venía en vacaciones de verano. Compartió mucho con los hombres. Amigo personal de Nité Irala u uno de los fundadores del Schoenstatt Paraguayo.

  3. A lo largo de mi vida, casi sesenta años en Schoenstatt, pude comprobar cuán cierta es la afirmación de San Pablo (2Cor, 4-7): Llevamos grandes tesoros en vasijas de barro.
    (“Por esto, ya que por la misericordia de Dios tenemos este ministerio, no nos desanimamos…No nos predicamos a nosotros mismos sino a Jesucristo como Señor; nosotros no somos más que servidores de ustedes por causa de Jesús… 6 Porque Dios, que ordenó que la luz resplandeciera en las tinieblas, hizo brillar su luz en nuestro corazón para que conociéramos la gloria de Dios que resplandece en el rostro de Cristo… 7 Pero tenemos este tesoro en vasijas de barro para que se vea que tan sublime poder viene de Dios y no de nosotros”).
    Lo recordé una vez más ante la noticia de la muerte de Hernán Krause, que, como dice la nota, fue uno de los más antiguos schoenstattianos chilenos, de los grupos asesorados por el P. Ernesto Durán. Sin duda, portador del tesoro de la gracia de haber conocido Schoenstatt y del impulso apostólico de anunciarlo.
    Los “antiguos” schoenstattianos del sur de América, recordamos las dolorosas confrontaciones que se originaron por algunas interpretaciones equivocadas del P. Durán, que llevaron a divisiones dentro del Movimiento, primero en Chile y luego en el interior de la Argentina. Hermanos enfrentados por la fidelidad al legado del Padre y Fundador, interpretando cada uno a su manera lo que significaba el mecanicismo. Sin diálogo. Con posiciones irreductibles en ambos lados.
    Y, he aquí el milagro de la misericordia del Padre con esos hijos que anhelaban ser portadores muy fieles del mensaje de Schoenstatt: en 1970, en la primera jornada de jefes que se hizo en la Argentina después de la muerte del Padre y Fundador, participaron los exponentes de ambas corrientes… Terminaron abrazados, y con una frase contundente de Quitito Asensio, de Paraná: “Tenemos que argentinizar al Padre”, es decir, hacer realmente nuestro su mensaje para nuestra patria.
    Esa fue la semilla de la búsqueda de la misión nacional, una inspiración del Espíritu Santo que unió a toda la Familia en un maravilloso trabajo que duró siete años, hasta que, en las bodas de plata del Santuario del Padre, en Nuevo Schoenstatt, surgió esa única verdad como vivencia arrasadora: nos ha unido el Padre. Somos su Familia.
    Por ello, una vez más podemos decir: oh feliz culpa, que nos mereció tal redención.
    ¡Que ese Padre misericordioso nos regale la gracia de que todo Schoenstatt pueda ser un solo corazón en él! Hernán, la Hna. M. Úrsula, y todos los que nos han precedido en el camino, quieran interceder por ello.

    • Sería muy interesante que algún schoenstattiano chileno de aquellos tiempos nos contara a todos como esa dolorosa situación culminó con la creación de la cruz de la unidad colocada en el Santuario de Bellavista, tal como se relata en uno de los tantos blog de Schoenstatt:
      «La Cruz de la Unidad nació en un momento de grandes tensiones en Bellavista, cuando reinaba la desconfianza y la falta de entendimiento entre los miembros del Movimiento. La Cruz de la Unidad original fue colocada en el Santuario de Bellavista en Navidad de 1960 por el P. Humberto Anwandter. Este acontecimiento se llamó “Milagro de la Unidad”, iniciando un nuevo período de unidad en la Familia de Schoenstatt en Chile, tras un tiempo que había estado marcado por las dificultades en las relaciones internas».

  4. Unidos en oración de gratitud por haber tenido el privilegio de tener en nuestro Santuario Hogar al Tata Krausse, personaje especial y muy querido de nuestra inmensa Familia de Schoenstatt. Imaginamos lo feliz que está
    con la Mater 👑👑👑😏 y el Padre Kentenich en el Cielo!
    Los #Rosselot

  5. Se fué al cielo un gran hombre de{ Schoenstat sudamericno. Ejemplo vivo que encarnó los ideales del 31 de Mayo. Inspirado en la profesía del Padre formulda en los campos de Bellavista, fué protagonista de una contracorriente que mitigara los efectos de un mecanicismo lacerante, que obtaculizaba el surgimiento de una nueva Iglesia. Su figura de apóstol se agigantaba en mi mente en cada visita que realizaba a la familia de Paraná, a la que amaba profundamente en las personas de sus fundadoores. Ejemplo de hermandad fundada en la Alianza de Amor. Pude apreciar su indomable espíritu de conquista apostólica miensetras participé de la Escuela de Jefes 1972 en Santiago de Chile, siendo un padre para los jóvenes que la integramos. Que el Padre Kentenich, a quien tanto amó,difundiéndolo con gran pasión, te acompañe en el cielo formndo la «Colonia del cielo de los hermanos de Schoenstatt» Adiós Tata hermano embajador perfecto del Schoenstatt sudamericano y especialmente chileno.
    Cholín Rivara -Resistencia Chaco

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *