Publicado el 2009-09-19 In schoenstattianos

Somos un Movimiento multicultural

El P. Marcelo Aravena en una jornada en PerthAntes de regresar a Australia, después de participar en el congreso de su comunidad, el Padre Marcelo Aravena, chileno,  habló con schoenstatt.de sobre su experiencia de trabajo en Australia, con una iglesia y un movimiento multicultural.

 

Entrevista al Padre Marcelo Aravena

P. Marcelo AravenaEn primer lugar le pediría que se presente y nos cuente un poco su trabajo

P. Marcelo: Muchas gracias por esta oportunidad. Yo soy el Padre Marcelo Aravena, chileno, y estoy trabajando con el Movimiento de Schoenstatt en Australia hace más de 3 años. Mi Superior General me sorprendió con la noticia de enviarme al Asia austral para apoyar el trabajo de nuestra comunidad de Padres de Schoenstatt en ese país y consiguientemente al Movimiento de Schoenstatt.

Yo llegué a Australia en julio del 2006 y la primera conclusión que yo saqué al arribar a ese país fascinante es que todos los esquemas preconcebidos e ideas preconcebidas sobre Schoenstatt y trabajo pastoral con Schoenstatt debían ser revisados, porque la realidad de Australia es absolutamente diferente, por lo menos a lo que yo conocía tanto en los países de Latinoamérica donde yo trabajé como también aquí en Alemania, donde también conozco la realidad, y el lugar de Schoenstatt mismo.

Australia, como ustedes saben, es un país que está hecho y construido por inmigrantes. Algunos llegaron antes, otros llegaron después, otros siguen llegando y muchos seguirán llegando a Australia. Entonces, la primera impresión que uno se lleva de ese país es en primer lugar que ofrece una naturaleza y una creación maravillosa, tanto en fauna, flora y todos los reinos que uno se puede imaginar: vegetales, minerales. Es que posee una riqueza fenomenal en cuanto a lo que podríamos llamar multiculturalidad. Australia y su Iglesia católica ofrecen una realidad multicultural, multiétnica, multilingual.

Los primeros 3 meses que estuve en Sydney fui destinado a una parroquia – Todos los Santos – en la localidad de Liverpool, y la primera impresión que tengo cuando fui a celebrar la Santa Misa a la parroquia, y a predicar y a presentarme a la comunidad, fue que delante de mí tenía un grupo muy diverso, para nada homogéneo sino que más bien la heterogeneidad era la característica. Por un lado, yo veía un grupo vietnamita; por otro lado, veía un grupo filipino; más atrás, un grupo de Malasia o de Tongo o de Samoa; y otros inmigrantes europeos, a los cuales uno identifica a primera vista fácilmente. Y a todos ellos tenía que predicarle un mismo mensaje, y eso era un desafío cada vez que yo celebraba la Eucaristía, o cada vez que estaba frente a un grupo, cada vez que tenía que dar una conferencia o una charla, o simplemente estar ahí con la gente.

Lo mismo ocurre en el Movimiento de Schoenstatt. Si uno va al Santuario también observa esa realidad multicultural. La heterogeneidad, la diversidad, desde el vestido, la vestimenta, hasta la forma de relacionarse o hablar ya a uno le da una idea de que uno está tratando con una realidad diferente. Y yo creo que la Virgen se alegra con eso. Pienso que esta realidad tan multicultural es precisamente una riqueza que Schoenstatt debe aprovechar y creo que está aprovechando, y la Virgen hace su trabajo en ese aspecto.

¿Qué hago yo en Australia? En primer lugar, soy Asesor del Movimiento de Schoenstatt, de todas las ramas posibles, y no solamente en el área de Sydney sino que también voy a Canberra, voy a Melbourne, a Perth y ocasionalmente también a Brisbane y Toowoomba. O sea, es un Movimiento si bien pequeño, no de grandes masas… – entre paréntesis, Australia nunca fue católico, más bien cristiano, anglicano, y hasta hace poco la religión católica era una minoría. Ahora eso cambió en comparación con los protestantes o los anglicanos, y la Iglesia católica es mayoría, no en primer lugar porque la Iglesia haya crecido en Australia sino por la cantidad de inmigrantes católicos, especialmente de Asia, que van ingresando todos los años a Australia.

Decía que es un Movimiento pequeño y muy disperso. Yo tengo la base en Sydney, en Mulgoa precisamente, donde está el Santuario de Monte Schoenstatt, y para ir a Perth tengo que volar 4.300 Km. (si lo hago en auto me toma una semana), y allá voy. Y allá hay grupos de matrimonios, hay grupos de jóvenes, hay grupos de señoras, y por supuesto la omnipresente Campaña de la Virgen Peregrina. Lo mismo a Melbourne, son 1.000 Km.; a Canberra son 270, 3 horas de viaje; y hacia el norte, a Brisbane son otros 1.000 Km, 10 u 11 horas de viaje por tierra. Y ahí uno se encuentra con gente de diferentes razas, de diferentes lenguas, colores y mentalidades. Pero, impresionantemente, todos entienden el mensaje de la Alianza de Amor. Para mí fue un desafío también eso, al tener que dar por ejemplo una jornada con el tema Alianza de Amor, o Ideal Personal, o la imagen de María en Schoenstatt, o sobre el Santuario, o simplemente una prédica dominical para schoenstattianos que nos entendíamos en el lenguaje de la Alianza de Amor. Y ahí yo pude nuevamente percibir la genialidad del Padre Fundador, no sólo como un gran pedagogo y visionario de una espiritualidad nueva para la Iglesia sino también cómo él, siguiendo los signos de Dios, los signos de los tiempos, fue dotado por Dios, fue regalado por Dios para anunciar al mundo un mensaje universal, el mensaje de la Alianza de Amor. Y específicamente el mensaje de la Alianza de Amor con María.

Y así estamos creciendo, creciendo con dificultad, pero creciendo. Sabemos que Australia es un país secular o secularizado, con muchos rasgos paganos, de una sociedad sin la presencia viva de Dios, pero muy moderna, activa, atractiva, que ofrece muchas oportunidades especialmente a los jóvenes para desarrollarse y enriquecerse materialmente. Y eso, desde el punto de vista de la fe o como trabajador en el ámbito espiritual, uno nota como un aspecto duro, donde es difícil trabajar.

¿Qué hay de Schoenstatt en Australia? En primer lugar, lo que uno va a encontrar son las Hermanas de María. Muchas de ellas fueron enviadas por el Padre Fundador mismo, han entregado su vida, lo han dado todo, y con un heroísmo y con un profetismo sin igual. Algunas de ellas han dado ya su vida y están yaciendo eternamente en el cementerio del Santuario en Mulgoa. Son los cimientos sobre los cuales se construye el Movimiento de Schoenstatt en Australia. También está la comunidad de los Padres de Schoenstatt, que ha tenido una historia, diríamos, irregular desde el punto de vista presencia en Australia: ha habido tiempos en que ha habido más sacerdotes, más Padres de Schoenstatt, otros tiempos ha sido menor, y ahora vemos dos Padres de Schoenstatt. Pero yo soy el único que está full time trabajando para el Movimiento. También tenemos sacerdotes diocesanos, que con mucha generosidad trabajan con Schoenstatt a pesar de que están completamente ocupados en sus tareas parroquiales. Y una inmensa y hermosa legión de laicos comprometidos, que sin ellos todo sería imposible. Laicos libres que están convencidos de que Australia tiene un aporte que dar a la Iglesia católica local, al mundo, y la cultura que los rodea.

Hace pocas semanas atrás tuvimos una jornada para líderes, donde analizamos la situación del Movimiento en Australia y nos fijamos algunas líneas de trabajo para el Movimiento para el próximo tiempo, mirando especialmente el hito del 2014 cuando celebramos el primer centenario de nuestro Movimiento. Eso ya está vivo, ya entró ya en la conciencia de los schoenstattianos y hay mucha ilusión y esperanza de que este camino hacia el 2014 traiga bendiciones y frutos para nuestra Familia de Schoenstatt en Australia.

La Familia de Schoenstatt en Australia también tiene un tesoro, y es la palabra del Padre Fundador. Cuando se bendijo el Santuario de Mulgoa, del Monte Schoenstatt, en noviembre de 1968, el Padre Fundador, al recibir la invitación de ir a Australia, dijo: Iré desde el cielo. From heaven. Y esa frase de él se ha tomado muy en serio y nos sentimos protegidos por él, visitados por él, y conducidos y bendecidos por él desde el cielo. No fue físicamente pero está presente en medio nuestro.

Y en segundo lugar, él envió una carta donde providencialmente presenta a la Familia de Schoenstatt australiana su misión, o le presenta un gran desafío que después se ha transformado en una especie de ideal para la Familia de Schoenstatt. Es una carta breve, de un par de páginas, pero en la cual hay una frase que es central. Y dice que la Familia de Schoenstatt en Australia está llamada a encarnar o a vivir en la forma más perfecta posible los acuerdos o los resultados del Concilio Vaticano II. Hay ahí una gran tarea: primero, saber qué es el Concilio Vaticano II, cuáles son los contenidos del Concilio Vaticano II y qué nos dice eso a nosotros. Sabemos que el Concilio Vaticano II en primer lugar significó una gran renovación para la Iglesia, difícil renovación pero necesaria. En segundo lugar hemos destacado que a partir del Concilio Vaticano II se repensó la imagen de la Iglesia: una Iglesia dialogante con el mundo por una parte, y por otra parte, una Iglesia pueblo de Dios. El Padre Kentenich dijo: Quedó corto eso, no sólo pueblo sino familia de Dios. Todo el aspecto familia, construir familia, hacer de la Iglesia una familia. Y María como modelo único, original de esa Iglesia. Así que ahí estamos, en esa tarea y en esa reflexión.

Los desafíos concretos en este momento es que tenemos que hacer mucho más por tener líderes laicos. Está claro que la cantidad de los Padres de Schoenstatt no va a crecer sustancialmente en el próximo tiempo, tampoco la cantidad de las Hermanas asesoras va a crecer sustancialmente sino que se va a mantener, Dios mediante, así que la típica frase «la hora de los laicos» tiene que hacerse realidad sí o sí en nuestro Movimiento local. Y, segundo, consolidar lo que ya se ha construido, lo que ya hay. Hay grupos antiguos, hay grupos que ya reflejan cierta estructura en nuestro Movimiento, y eso hay que mantenerlo. Lo otro es el 2014. Viviendo o tratando de vivir lo que el Padre Fundador nos dijo hace tantos años a nosotros como Familia de Australia: encarnar lo más perfectamente posible los acuerdos del Concilio Vaticano II. Eso como una primera respuesta.

Volviendo a lo de la diversidad de la Iglesia católica y del Movimiento de Schoenstatt también, ¿qué herramientas tiene Schoenstatt para aprovechar la riqueza que tiene?¿Qué experimentó en Australia como herramienta que Schoenstatt puede ofrecer a la Iglesia y a la sociedad para encarnar una globalización que realmente aproveche la riqueza?

P. Marcelo: Muy buena la pregunta porque así se hace concreto el trabajo nuestro allá.

En primer lugar, yo creo que ha habido una creciente toma de conciencia de que nuestro Movimiento en Australia es multicultural. Eso es lo primero. No es anglosajón, no es anglo irlandés, no es europeo, no es latino, no es asiático, sino que es de todo un poco. Y en una misma reunión tú puedes tener fácilmente 8 o 10 nacionalidades diferentes.

Yo una vez en una Misa dominical común y corriente hice la prueba – cuando era un domingo común de Pentecostés, y se leyó la lectura de los Hechos de los Apóstoles donde se decía que todos hablaban en diferentes lenguas pero de pronto se entendieron después de haber recibido el Espíritu. Entonces yo quise hacer la prueba: qué estaba pasando en mi comunidad. Y me dirigí a la gente. Le dije: Usted, ¿de qué origen es y qué idioma nativo habla? El primero dijo: Yo soy tamil. Después fui a otra fila: Yo soy filipino pero de Cebú – porque en Filipinas hay varias razas también, o grupos étnicos diferentes. Más allá polacos, más allá rusos, más allá croatas, más allá malteses, más allá de Malasia o de Singapur, y perdido entre medio un alemán y un típico australiano. Pero estamos ahí reunidos, en un mismo Espíritu, en una misma fe, y en torno a un mismo Señor, Jesús.

Y había algo que nos unía, que era el idioma inglés. Por supuesto cuando yo planteé la pregunta ante la comunidad: ¿Aceptan entonces que el inglés es el idioma del Espíritu Santo?, ahí ya hubo ciertas reticencias, pero la principal herramienta es que el inglés, como idioma, nos une.

Yo estuve en una parroquia trabajando, como dije al comienzo, y en los archivos de la Municipalidad había inscriptos oficialmente más de 70 nacionalidades diferentes, o sea gente que procedía de 70 orígenes diferentes. Y había 120 idiomas diferentes inscriptos en una misma parroquia o territorio parroquial. La gente busca la Iglesia que quiere, no va tal vez a su parroquia sino que va a la vecina, o a la que queda más allá, o a la que más le acomoda.

  • Primero, tomar conciencia: somos un Movimiento multicultural.
  • Segundo: el idioma nos une, el inglés.
  • Tercero (y aquí es ya una cosa más especializada): los agentes evangelizadores o los agentes de formación schoenstattiana somos los Asesores, y los líderes tenemos que prepararnos para eso.

Y no esperar la respuesta que siempre esperamos sino que con un respeto y una valoración muy grande de lo propio, de lo original, de lo nativo, de lo que yo traigo, invitarlo a participar de una misión común, la misión de la Alianza de Amor. O a aceptar un mensaje de la Alianza de Amor con María en el Santuario. Y cada grupo étnico lo va a tomar como quiere. Porque es fácil entender que un grupo latino, compuesto por colombianos, brasileños, chilenos, argentinos o centroamericanos, lo va a asumir de una manera diferente a cómo lo asume un grupo vietnamita; o un grupo filipino de un grupo chino; o un grupo europeo o de origen europeo – hay muchos croatas, malteses, polacos, alemanes – va a ser diferente cómo lo haga de uno australiano. Entonces hay que dar la libertad, dejar la libertad para que cada persona o cada grupo lo asuma según su propia mentalidad, con la riqueza que trae culturalmente.

Ahora, eso con el tiempo se va a ir disipando porque con la primera, segunda y tercera generación, la gente se va haciendo más «australiana» y va formando un sustrato básico australiano. Pero va a exigir una gran flexibilidad y acomodación, y adaptabilidad en todo lo que es el mensaje y la formación schoenstattiana.

¿Se podría decir que Schoenstatt en Australia es como un laboratorio o como un anticipo de un Schoenstatt del futuro? Porque el futuro de Schoenstatt, como el futuro de la Iglesia, es multicultural, es multilingual. Es decir, ¿una misión en vista al 2014 y más allá?

P. Marcelo: Reconocemos que ahí nosotros estamos en una situación privilegiada. La diversidad cultural, junto con ser una gran bendición, un don, es un desafío enorme. Y nos damos cuenta cuando hacemos cursos, jornadas, cuando tenemos que invitar a la gente a participar por ejemplo en un fin de semana para matrimonios. Nos damos cuenta de que para algunos grupos étnicos una jornada que se basa en testimonios llega diferente, o agrada menos o más. Hay personas que no están acostumbradas a escuchar testimonios: «yo era así, me pasó esto y ahora soy de esta otra forma». Y cuentan cosas personales, de conversión. A algunos eso no es que les caiga mal pero es difícil de asumir. Entonces uno tiene que ir con delicadeza. O, en Australia hay también muchos africanos de diferentes países, que han vivido realidades muy duras. Australia los acoge porque está «obligada» por los acuerdos internacionales de las Naciones Unidas o de los Estados que están apoyando a refugiados, que son hermanos que han vivido toda su vida en campamentos, que nunca han vivido en una casa, o en situaciones muy precarias de salud, medicina y hogar. Cuando se tocan temas sociales, o de derechos humanos, o de vínculos familiares, entramos en otra zona. Y no todo se entiende. Y cuando uno los escucha, algunos de ellos emplean un lenguaje mucho más de imágenes, mucho más de vivencias o referencias a la naturaleza. Y otros son más conceptuales o más teóricos. Entonces todo esto hay que considerarlo, y estamos trabajando casi espontáneamente en eso. No es que estemos mentalizados: ahora tenemos una jornada intercultural; seamos interculturales. No. Ya es algo que es casi natural. Pero tenemos que estar concientes de eso.

Yo hace tres meses participé en un Congreso sobre la multiculturalidad en la Iglesia católica, especialmente en la diócesis de Parramatta donde estoy trabajando. Partiendo ya, el clero era multicultural. Y ahí hasta entre nosotros experimentábamos que tenemos que respetarnos, valorarnos, admirarnos de la originalidad de cada uno, aceptarnos como somos, y evitar por todos los medios meter al otro en un molde. Creo que el Padre Fundador fue también muy claro en eso al anunciar toda la pedagogía del ideal, de la libertad. Por todos los medios evitar meter al otro en un molde, en un cajón y rotularlo de tal o cual. Eso en Australia es imposible. Sería una falta de respeto, sería una agresión a la originalidad y al origen del otro. Yo creo que por eso el mensaje del ideal personal, de la pedagogía de la libertad, del amor entre los hermanos puede causar un gran beneficio o va a ser causal de un gran beneficio.

En ese sentido, la Campaña de la Virgen Peregrina ha sido la gran herramienta pastoral, por así decirlo. Y en este momento por donde crece más el Movimiento en Australia es por la Campaña de la Virgen Peregrina, especialmente en personas de origen asiático y latino. Pero la inmigración latina en Australia se detuvo, ya no hay más. Ahora las masas están llegando desde el Asia, lo cual constituye también para el país un desafío, a veces no sin problemas. Pero la Campaña ha entrado con mucha fuerza en hermanos de origen asiático, primero porque lo divino llega a ellos, y muchos de estos hermanos que vienen de esas culturas también gustan de peregrinar al lugar santo, entonces devuelven la visita a la Virgen. Y se crea la típica dinámica de visitar y devolver la visita a la Virgen. Y el Santuario se transforma así en ese lugar de gracias, ese lugar de encuentro, en lugar de comunión de razas, etnias y lenguas.

Ahora, con mucho gusto, hermanos de Sri Lanka, por ejemplo, desde Australia han llevado ya la Virgen Peregrina a Colombo, que es la capital de Sri Lanka. Ya hay 2 o 3 imágenes ahí. Y es un país budista, es un país musulmán, con una minoría musulmana y una minoría, minoría católica. Pero ya está la Virgen Peregrina de Schoenstatt trabajando allí. Y así a las Filipinas. Las Hermanas de María tienen una misión muy grande en Cebú, tienen un Santuario con una casa de retiros fenomenal en Cebú. Y desde allí también se hace mucho trabajo con la Virgen Peregrina hacia las Islas, que son más de 5000 islas.

Así que la Campaña de la Virgen Peregrina es una herramienta muy concreta y muy fácil, no es complicada, supera las estructuras que tenemos en Schoenstatt: no es necesario pertenecer a una rama para ser schoenstattiano. Y la mayor cantidad de Alianzas de Amor y consagraciones se dan a través de la Campaña.

Por supuesto ahí hay un desafío de formación permanente porque también algunos se conforman con eso y punto. Ahora, ¿qué pasa con mi vida, cómo sigue mi proceso de conversión, cómo maduro en la fe, cómo supero algunos problemas personales o imperfecciones personales? Eso hay que seguir dándoles.

¿Tiene alguna experiencia especial para contar con la Campaña?

La Virgen PeregrinaP. Marcelo: ¿Con la Campaña? ¡Uf, tengo muchas! A ver, ¿qué le puedo contar? Por ejemplo, este hecho mismo de un matrimonio joven, el matrimonio Johnson, Stanley y Jamina – un matrimonio joven con un niño de 9 o 10 años, de Sri Lanka. El es católico pero ella era musulmana. Ella, al contraer matrimonio con él, ya tuvo un problema grave con su familia y dejó Sri Lanka para ir a Australia con su marido e iniciar una vida nueva. Ahora, el proceso de conversión de ella con él no quedó ahí. Siguió avanzando y con el tiempo conocieron a la Virgen Peregrina de Schoenstatt. La Campaña de la Virgen Peregrina les fue presentada y poco tiempo después fueron consagrados ya como coordinadores de la Campaña, y se han manifestado como un matrimonio con mucha fuerza, mucha entrega y con mucho espíritu apostólico. Y ellos, cuando por un motivo familiar tuvieron que ir a Sri Lanka, dijeron: queremos llevar la Virgen Peregrina de Schoenstatt a nuestro país de origen. Se consiguieron cartas de presentación, las cuales yo firmé, también de presentación de Schoenstatt, etc., es decir, fueron documentados y apoyados. Antes de ir, él ya había hablado con el secretario del Obispo para que por favor los recibieran. Pero al llegar a Colombo todo cambió: la receptividad que hubo por teléfono ya no era la misma frente a frente. ¿Cuál fue el problema? Le dijeron a él: Mira, acá a Sri Lanka han llegado muchos Movimientos prometiéndonos de todo y muchas veces nos han frustrado; entonces tenemos el temor de que ustedes sean uno más. Hasta llegar a ese punto pasó un tiempo. Entonces, ¿cómo convencer a la jerarquía local de que lo que nosotros traemos es algo nuevo, valioso y real, que no es un engaño? Ellos con mucha fuerza insistieron, e insistieron e insistieron, hasta que finalmente se les abrieron las puertas. Y como la Campaña funciona respetando la estructura parroquial, desde el Obispado se comunicaron con el párroco, el párroco aceptó y este matrimonio fue, y la Campaña comenzó a funcionar inmediatamente. Y ya están pidiendo una segunda y una tercera imagen. O sea, hay apertura pero también hay que vencer obstáculos, especialmente de la jerarquía que tiene que probar o asegurarse de que lo que se está ofreciendo es algo válido, sano, positivo y de utilidad para la diócesis. Si no, va a ser rechazado. Yo creo que ahí la Virgen Peregrina ha hecho milagros, o sea: Ella es la gran misionera, ella obrará milagros. Y creo que en este contexto los está haciendo.

Yo siempre me pregunto y lo converso con ellos: Cómo es posible o qué hermoso es que una iniciativa que partió en 1950 en Brasil, de la Hermana Teresina y don Joao Pozzobon, ahora se haya transformado en una de las mayores fuerzas renovadoras de Schoenstatt, del aporte de Schoenstatt a la Iglesia en todos los continentes, y que penetra con tanta fuerza y facilidad, con un mensaje alegre y positivo en tantas culturas y etnias diferentes. El que yo dé conferencias o charlas sobre Joao Pozzobon a indios, a Sri Lanka, o a chinos, para mí es algo insólito.

Hace dos semanas, 2 días antes de venir acá a Alemania, me invitaron a una Misa. Una señora australiana – australiana, australiana -, o sea, de origen inglés es coordinadora de la Campaña, muy british ella en toda su manera de ser, me dijo: Padre, te quiero invitar a que celebres una Eucaristía con mi grupo de la Virgen Peregrina. Lo consulté con el párroco que está a cargo de la Pastoral de inmigración y fui. Para mi sorpresa el grupo era chino – gente que trabaja en Australia o muchos de ellos son australianos – pero el recinto en que estábamos era chino, la gente era china, la decoración era totalmente china, y ahí estaba ella, la Virgen Peregrina. Y en medio de este grupo de chinos, de hermanos y hermanas chinos de diferentes países: de Malasia, de China, de Singapur, de Hong Kong – al decir «chino» uno no puede decir solamente China sino que son varios países que tienen la misma raza pero otras lenguas – había un matrimonio brasileño. Entonces había australianos, un matrimonio brasileño que conocía la Campaña de Brasil, y todo el resto era de origen chino – y un sacerdote chileno. Esto es un milagro, el milagro de la comunicación en un mismo idioma: el del amor a Dios, el amor a la Virgen. Y ella nos da la oportunidad para hacerlo. Y esto es reciente, hace dos semanas. Yo quedé absolutamente maravillado: que yo me pudiese entender y que pudiese predicar y ellos comunicarse conmigo, estar conmigo, en fin. Por supuesto sé que ellos ven la realidad con otros ojos, tienen otros ojos por último, y aprecian todo de manera diferente. Pero hay un lenguaje común que nos comunica, que nos hace sentir lo mismo.

AustraliaEntonces esperamos que desde Australia ese mensaje de que todos entendemos el mensaje de la Alianza de Amor se difunda también a todo Schoenstatt, a toda la Iglesia, como misión.

P. Marcelo: Por supuesto, esa es la esperanza nuestra. El 2014 vamos a celebrar la Alianza de Amor, no otra cosa, en el Santuario o desde el Santuario. Hay que cooperar para que en la Iglesia haya más vida, y la vida de la Iglesia para el mundo, para los pueblos. Yo creo que ese mensaje calza muy bien con el ser y misión del Movimiento australiano porque Australia es una reunión de pueblos y puede mostrar al mundo de Schoenstatt, al mundo global en general, que el mensaje de la Alianza es algo universal y que enriquece universalmente a todos los que con corazón abierto y generoso reciben a la Virgen.

Para escuchar la entrevista

Edición: Monina Crivelli, Buenos Aires, Argentina

4 Responses

  1. Oye gallo!! Que alegria encontrarlo aqui.
    Que bueno saber de su apostolado.
    Lo extrañamos bastante, seguramente la MTA nos regalrá encontrarnos en algún sitio.
    Nosotros estamos bien, creciendo en nuestro camino espiritual (hemos iniciado el último Terciado hacia la Consagración Perpetua en 2010).
    Nuestra Teresita(16) está hecha una autentica señorita y Agustín (10) y Clara (8) crecen a pasos agigantados.
    Le mandamos un fuerte abrazo en la MTA
    Unidos en la Alianza y en SION.
    Marcelo neben Mabel
    (Ich studiere Deutsch)

  2. Somos Mexicanos, venimos a vivir a Melbourne hace dos anios. Nuestra Familia Espiritual de Schoenstatt en Melbourne, nos hace sentir que estamos en casa, todas las personas tienen un gran corazon, se siente la hermandad y el tener al Padre Marcelo de Asesor es una gran bendicion.
    Muchas gracias Padre Marcelo y que la MTA lo llene de bendiciones 😀

    Unidos en la Alianza de Amor
    Paola y Hector

  3. Recordado Padre Marcelo A.
    Felicitaciones y muchas Bendiciones por su gran
    Apostolado en tierras australianas. Desde el
    El Santuario de Agua Santa lo acompañamos en
    nuestra oración y Eucarístia. Siga caminando
    por la vida como María fuerte y sencillo juntando
    las ovejas hacia el Santuario de Mungoa.
    Unidos en oración y en comunión.
    Cecilia C.-

  4. Querido P. Marcelo, es un verdadero placer y gracia reencontrarte por este medio. Nos alegra saber de vos, de tu trabajo pastoral y del servicio humano que estás realizando en Australia. Desde ya contá con nuestra oración desde el Santuario de La Loma. Con un gran abrazo seguimos en unión a la Misión del 31 de Mayo. Ceferino y Carina

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