Publicado el 2013-02-08 In Jubileo 2014

La mirada del Padre se posa sobre Roma

ITALIA, Federico Bauml. Una pequeña escultura de plata que representa un ojo estilizado – un cristal tallado – del que parte y al que vuelve un relieve helicoidal, inserto en un triángulo equilátero. El símbolo del Padre es así: ligero, simple y lleno de significado, al igual que la persona a la que le gustó tanto este símbolo que lo convirtió en su regalo para el Movimiento, con el deseo de que fuese entronizado algún un día en el Santuario Original, en Schoenstatt.

 

Por varias razones el símbolo hasta ahora no ha llegado al Santuario Original. Desde el 8 de julio de 2009 (día del 99º aniversario de la ordenación sacerdotal del Padre Kentenich) inició una peregrinación por todo el mundo, visitando todas las familias nacionales; un viaje que terminará el 18 de octubre de 2014 en Schoenstatt, cuando por fin el símbolo pueda ocupar el lugar que el Fundador le asignó: en el Santuario Original, en la parte más alta del retablo, si toda la Familia de Schoenstatt conquista espiritualmente ese lugar.

Un momento especial

El 22 de enero de 2013 el símbolo llegó a Roma. Ese símbolo que ha dado la vuelta al mundo está ahora en nuestro país, nuestra ciudad: un momento especial, la ocasión para sentirnos parte de algo más grande. Los griegos lo habrían definido un kairos, una hora de gracia, el momento en el que Dios viene a encontrarnos.

Esta semana en compañía del símbolo del Padre nos permitió reconquistar el Santuario, detenernos a rezar, a meditar. Todos los grupos se alternaron a darle al “huésped” la mejor acogida posible y poder estar en su compañía, y luego reunirse el domingo 27 para celebrar “en familia” la Eucaristía.

Hubo también oportunidad de conocer más la historia de nuestro Movimiento y de su Fundador, sobre todo gracias a la hermosa reflexión con la que la Hna. Elizabeth nos guió al descubrimiento de este símbolo: porque sólo si conoces a alguien completamente, y con él su historia, lo podrás amar en plenitud.

“Hágase tu voluntad”

“Padre nuestro… venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad”. Tantas veces repetimos estas palabras, y quizá demasiado a menudo lo hacemos de modo mecánico, casi por costumbre.

El símbolo del Padre nos invita a darle peso a estas palabras, reconquistando la oración que Jesús nos enseñó.

Porque en el fondo, nuestra alianza no es otra cosa que la unión entre nuestros ojos vueltos hacia Él y Su mirada que vela por nosotros, y lo mismo es la herencia que el símbolo del Padre nos deja al término de la semana, ese regalo que tanto tenía en el corazón el Padre Kentenich.

Peregrinación mundial del Símbolo del Padre

Original: Italiano. Traducción: Lorenzo Cintolesi, Santiago, Argentina

Publicado el In Jubileo 2014

La mirada del Padre se posa sobre Roma

ITALIA, Federico Bauml. Una pequeña escultura de plata que representa un ojo estilizado – un cristal tallado – del que parte y al que vuelve un relieve helicoidal, inserto en un triángulo equilátero. El símbolo del Padre es así: ligero, simple y lleno de significado, al igual que la persona a la que le gustó tanto este símbolo que lo convirtió en su regalo para el Movimiento, con el deseo de que fuese entronizado algún un día en el Santuario Original, en Schoenstatt.

 

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