Publicado el 3. septiembre 2019 In Hoerde

Nuestra vivencia de Hoerde en Guayaquil

HOERDE – ¿Y AHORA QUÉ?, Ecuador,  Raquel Paz •

Con un fresco clima la noche del 20 de agosto, la familia de Schoenstatt celebró en el santuario “Familia del Padre, hogar para el mundo” lo ocurrido hace cien años, en aquellos días de agosto de 1919 en la ciudad de Hoerde. —

Se respiraba un ambiente de fiesta y regocijo. Toda la familia unida: Padres, Hermanas de María, la Obra de Familias, Juventud Femenina, Juventud Masculina, Federación de Familias, demás Institutos, Rama de Madres, Rama de Hombres, peregrinos… todos unidos en un solo corazón recordando y reviviendo este espíritu de los primeros.

La Misa fue un deleite, el recibir a Jesús en cuerpo y sangre tenía agregado un sentimiento de agradecimiento a Dios Padre y a la  Virgen María por todo lo regalado, vivido y entregado en estos cien años. La homilía, del P. Felipe, nos permitió viajar en el tiempo y recordar la historia de este pequeño grupo de veintiséis congregantes. Hombres que, ejerciendo su liderazgo, abrieron la puerta al mundo de los laicos fuera de los muros conventuales del seminario pallottino. Hombres encendidos, animados con la visión de nuestro padre fundador José Kentenich, permitieron el desarrollo de nuestra familia de Schoenstatt en toda su diversidad. Hombres enamorados de la Santísima Virgen; aquellos que contemplaban a Jesús a través de sus ojos y encendían a otros, no con mentiras, ni con medias verdades, sino con testimonio, dialogando, amando y escuchando al otro, al distinto, al que sentimos con sed de Dios, mostrándole con amor el camino de nuestra espiritualidad.

Un poco de teatro

Luego de la Misa, compartimos con humor la historia de Hoerde a través de una pequeña obra teatral titulada “El espíritu de los primeros”, en la que una abuelita narraba a su pequeña nieta lo ocurrido aquel 20 de agosto de 1919. Nos emocionamos, reímos, aplaudimos y juntos a viva voz empezamos a nombrar a aquellos que siguen manteniendo, luego de 100 años, la llama viva de Hoerde, hombres, mujeres, jóvenes, niños a través de las distintas ramas y vocaciones que tiene nuestro Movimiento.

Nos llevamos impregnado en el corazón lo que la pequeña nieta en la obra le dijo a su abuelita: “¡Abuelita! No debemos dejar que se apague esta llama. Debemos hacer que este fuego se encienda como los primeros congregantes de Hoerde. Yo también quiero ser esa persona valiente que se forma, lucha y vive para el bien de la Iglesia.

Tenemos una misión

La tarea es de cada uno de nosotros, laicos preparados con una honda espiritualidad, con criterios formados que quieran ir a todos los lugares a evangelizar. “Esta misión no la podemos hacer ni solos, ni cada uno por su cuenta, sino unidos como una sola familia del Padre”.

Terminamos esta noche diciendo a viva voz: “Desde Hoerde hasta hoy, en cada rincón del mundo, a través de nuestros santuarios y por cien años más ¡Que viva el movimiento apostólico de Schoenstatt!”

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1 Responses

  1. Buenas donde quedan en Guayaquil

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