Arica

Publicado el 2022-08-19 In Dilexit ecclesiam, Vida en alianza

Un santuario verdaderamente integrado a la Iglesia local

CHILE, Departamento de Comunicaciones San Marcos de Arica •

En la Solemnidad de la Asunción de María al cielo, el obispo Mons. Moisés Atisha convocó a la diócesis para retomar la peregrinación anual desde la ciudad hasta el Santuario de Schoenstatt. —

Este 15 de agosto, miembros de la diócesis de San Marcos de Arica se reunieron, después de dos años, para peregrinar unidos hacia el Santuario de Schoenstatt. Durante la mañana, se fueron juntando en las afueras de la ciudad para encabezar la peregrinación a pie con la imagen de la Virgen Peregrina de Schoenstatt. Mientras caminaban la fueron cargando, por tramos, varios peregrinos que venían de distintas comunidades, parroquias, capillas, movimientos y colegios.

Acompañados por el P. Jesús Apiolaza, asesor del movimiento de Schoenstatt en Arica, fueron rezando el Santo Rosario, pidiendo la intercesión a la Madre del cielo por: la familia, los consagrados, los enfermos, los difuntos y por la vida eclesial en Arica. Finalizaron con las letanías a María Santísima al tiempo que llegaban al santuario, donde les esperaba Mons. Moisés Atisha, junto a sacerdotes y diáconos.

Arica

Todos juntos como Iglesia diocesana

Mientras un número importante de fieles venían en peregrinación, otro grupo estaba en el santuario mismo esperando en oración la llegada de la Virgen Peregrina. El obispo, con ornamentos listos para la fiesta, recibió a los peregrinos y la imagen en la explanada del santuario para celebrar junto con varios sacerdotes la Santa Misa de la Asunción de María.

Mons. Atisha puso en el altar las intenciones de toda la Iglesia de Arica, que peregrina en las tierras del norte de Chile. Así, unidos como una sola iglesia con un mismo pastor, los consagrados y laicos rezaron juntos.

En su homilía, el obispo expresó a los presentes «¿Por qué se estremece de gozo el corazón de María? Porque vio de cerca como su Hijo alimentó a las multitudes que acudían a él, que eran como ovejas sin pastor… no deja a nadie sin ofrecerle el alimento para el alma». Y con todo lo que vivimos en nuestros días, exhortó «que el Señor socorra a nuestra patria, a nuestra familia, a nuestra historia que estamos viviendo, para que no nos apartemos nunca de su misericordia; que a nosotros, en estos momentos que discernimos como Iglesia y como país el camino, el futuro, los proyectos… que sea el Señor el que se haga presente en medio nuestro».

Al finalizar la Misa, los fieles volvieron a compartir con el resto de sus comunidades la experiencia vivida en la celebración diocesana. Con expresiones de devoción y profunda cercanía a la madre del cielo, los peregrinos saludaron a la Madre antes de volver a la ciudad.

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