refundar

Publicado el 2021-02-22 In Vida en alianza

Refundar Schoenstatt, sí claro, pero.

Juan Zaforas, Madrid, España. En respuesta al artículo de D. Enrique Soros publicado en schoenstatt.org el 21 de febrero de 2021 y que puede leerse aquí. •

Estimado Sr. Soros,
no tengo el gusto de conocerlo, pero tras leer su artículo varias veces y analizar lo que en él se dice, tengo que decirle que me ha hecho reflexionar mucho sobre su contenido y me gustaría compartirlo con usted y con los lectores de schoenstatt.org.

Supongo que entre sus objetivos se encontraba compartir su opinión con aquellas personas del movimiento que coincidan con su tesis, no obstante, como es mi caso al menos, sus palabras me han hecho pensar y reflexionar sobre la refundación de Schoenstatt, y ello a pesar de nuestros puntos de vista no coincidan. Creo que esto es muy bueno y nos enriquece a todos, así que empiezo por agradecerle su artículo y a schoenstatt.org por publicarlo.

En esa misma idea, he decidido escribir estas líneas con el objetivo de compartir mi opinión con aquellos con los que tal vez coincida, pero abriendo la posibilidad de sugerir a otros para que desde su reflexión generen opinión y sigamos enriqueciéndonos entre todos y por supuesto con aquellos que no compartan nada de lo aquí escrito, pero que espero su respeto, como el que yo tengo hacia ellos.

Por ello empiezo por adherirme totalmente al título de su artículo,
“Schoenstatt debe ser refundado”,
pero no por lo que dijera el P. Kentenich,
sino porque cualquier institución, organización, empresa, …
debe estar refundándose de forma periódica para mantenerse viva.

Llevo vinculado al movimiento más de treinta años y me considero simplemente un schostattiano de base, que a veces ve perplejo algunos de los acontecimientos y actitudes que se dan en Schoenstatt. No es ahora el momento de enumerar, ni de analizar, baste con decir que hay cosas muy, muy mejorables.

Por ello empiezo por adherirme totalmente al título de su artículo, “Schoenstatt debe ser refundado”, pero no por lo que dijera el P. Kentenich, sino porque cualquier institución, organización, empresa, … debe estar refundándose de forma periódica para mantenerse viva. 50 años se me antojan como un periodo muy largo para hacer este ejercicio necesario, creo que los periodos de refundación deben ser menores, sobre todo a la velocidad que hoy vive la humanidad.

Según el diccionario de la RAE, refundar significa
“Revisar la marcha de una entidad o institución,
para hacerla volver a sus principios originales
o para adaptar estos a los nuevos tiempos”

Estando de acuerdo por tanto en la necesidad de refundar Schoenstatt, donde difieren nuestras posiciones es en el cómo. Según el diccionario de la RAE, refundar significa “Revisar la marcha de una entidad o institución, para hacerla volver a sus principios originales o para adaptar estos a los nuevos tiempos”. Por tanto, lo primero que hay que hacer es revisar y saber dónde estamos. Qué se hizo bien, y sobre todo qué se hizo mal.

Para hacer ese análisis, por tanto, lo primero y más importante es cargarnos de una buena dosis de autocrítica y sinceramente veo muy poca por parte de quienes ostentan alguna responsabilidad en el movimiento e incluso de la mayor parte de los schoenstattianos, más bien se observa mucha autocomplacencia. Tampoco observo ninguna asunción de responsabilidades por parte de quienes nos han traído hasta el hoy del movimiento. Ciertamente sin autocrítica y sin asunción de responsabilidades es imposible refundar nada.

Desde mi punto de vista, una vez hecha una sana autocrítica, depuradas las posibles responsabilidades y bajo el liderazgo de quien pueda y debe ejercerlo, se deberá acudir a los principios originales y evidentemente deberemos ponernos de acuerdo en cuáles son éstos. Serán los de 1912, los de 1914, los de 1920, 1944, 1965… Si queremos de verdad refundar sobre los principios originales, será fundamental ir al origen y no engañarnos con lo que no es y desmontar lo que no sea. Esto requiere mucha humildad, verdad, sacrificios para renunciar…

Será entonces y sólo entonces, cuando estaremos en condiciones de adaptar nuestros principios originales y por ende nuestro movimiento a los nuevos tiempos.

Nadie tiene la potestad de censurar
a quienes piensan de otra manera.
Sólo así será posible la refundación.

Ciertamente en este proceso, no sobra nadie, todos podemos y debemos aportar y sumar, pero tendrá que garantizarse un liderazgo adecuado, una máxima trasparencia y la participación más amplia de todas las sensibilidades existentes dentro del movimiento. Nadie tiene la potestad de censurar a quienes piensan de otra manera. Sólo así será posible la refundación.

Supongo que muchos de los que lean estas líneas, no estarán de acuerdo con mi pensamiento y opinión, así lo espero y lo respeto. Es posible que alguien coincida con lo aquí expresado, lo cual celebraré. Pero no menos importante, será si con ello, despierto el interés de otros y con ello les abro a su análisis y reflexión, a formar su propio criterio y ojalá a expresarlo.

José Kentenich no se guardaba para sí sus opiniones, todo lo contrario, las expresaba con vehemencia desde su rebeldía hacia lo establecido.

Juan Zaforas

Viejas formas no abren nuevas puertas

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3 Responses

  1. Juan Zaforas dice:

    Gracias Enrique por leerme y contestar. Espero poder encontrarnos y conocernos en algún momento y darnos ese abrazo.

    • Enrique Soros dice:

      Querido hermano, seguí pensando sobre tu artículo, y me dije… falta algo que no te dije. Para todo escritor, el honor es que haya personas que se involucren con el pensamiento expuesto. No importa tanto la cantidad de personas que te lean, sino que haya alguien que le haya dado importancia, y que te diga con toda honestidad lo que piensa. Tú lo leíste más de una vez, y expresaste honestamente tu opinión, y eso me hace sentir, tenemos ya mucho más en común que antes de conocernos. Así que nuevamente mil gracias hermano!
      Hasta ese abrazo! 🙂

      Y muchas gracias de corazón también a Schoenstatt.org que nos da esta posibilidad de exponer nuestros pensamientos y de tender lazos de hermandad!

  2. Enrique Soros dice:

    Estimado Juan:
    Me escribes a mí, respondiendo a mi artículo, y lo menos que puedo hacer es responderte y agradecerte.
    El disenso fue esencial para el P. Kentenich. Es más, sin disenso no podía trabajar.
    Cuando se estaba por fundar la Congregación Mariana, había un muchacho que estaba en contra. Los que estaban a favor fueron a decirle al PK sobre este muchacho. El PK los escuchó. Cuando se reunieron todos nuevamente, el PK dijo «Oye Max (no recuerdo su nombre 🙂 ¿qué opinas tú sobre la idea de fundar la Congregación Mariana aquí?» Dejó a todos boquiabiertos…
    Coincido en muchas cosas contigo y me parece un aporte valioso.
    Lo maravilloso será que cuando nos veamos, con cada uno, con todas las coincidencias y disensos, nos podamos dar un abrazo de corazón. El disenso en este espíritu es una bendición.
    ¡Te mando un gran abrazo!

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