Catoggio schoenstatt

Publicado el 2020-10-11 In Vida en alianza

Este rasgo de profeta con fiebre de misión

Entrevista al Padre Juan Pablo Catoggio, Superior General de los Padres de Schoenstatt (parte 3 de 3) •

Motivados por el jubileo de los 50 años del Santuario de Sion en Schoenstatt y como un homenaje a nuestros Padres de Schoenstatt, unos redactores y columnistas de schoenstatt.org – Eduardo Shelley, Monina Crivelli, Paz Leiva, Ignacio Serrano, Juan Zaforas – en la semana después del jubileo celebrado el 30 de agosto, redactaron preguntas para el P. Juan Pablo Catoggio, argentino, superior general de los Padres de Schoenstatt, desde 2015. Este domingo 11 de octubre publicamos la tercera y última parte de esta entrevista. —

Al hilo de escuchar de nuevo la entrevista realizada al Padre Juan Pablo Catoggio por José Luis Restán para la Cope (España), en septiembre de 2015 -poco después de ser elegido superior de los Padres de Schoenstatt-, recuperamos algunas de sus afirmaciones y sobre ellas lanzamos las últimas preguntas de esta entrevista “perlonga”. Terminamos las preguntas pidiéndole al P. Juan Pablo que hablara sobre como haría él una película sobre la vida del padre Kentenich y su sueño con Schoenstatt.

 

Catoggio Schoenstatt

Padre de Schoenstatt argentino, en una de las Misiones Familiares del Movimiento

Cuando le preguntan sobre qué le cautivó de Schoenstatt en su primer momento, responde que dos cosas: la primera, descubrir la presencia de la Virgen María de forma muy viva y cercana, la segunda, fue la propuesta, la visión del P. Kentenich, una propuesta evangelizadora, transformadora del mundo y con un compromiso desde la fe, pero muy concreto en la realidad, en el mundo.

En el Schoenstatt de 2021 ¿de qué manera cree que se lleva a cabo este compromiso concreto para transformar el mundo? Con su visión internacional, ¿se da igual en todos los lugares del mundo?

»La tarea de transformar el mundo es muy vasta y compleja, por eso no es fácil responder en pocas palabras. Sin duda, todo lo que Schoenstatt realiza en la formación de sus miembros es ya un aporte importante: nuestro aporte pasa, sobre todo, por la formación del hombre y la comunidad, es decir, por el plano pedagógico. La transformación de la sociedad y sus instituciones y estructuras no se logrará sin transformar a la persona. Todo lo que aporta a la formación de líderes es fundamental. Esto se da en las propias filas, en nuestras comunidades y ramas, y también en algunas instituciones educativas en distintos países.

En el campo social, es imposible cubrir todas las necesidades en todos lados, pero me animo a afirmar que Schoenstatt da un aporte importante en este sentido en muchos países donde la cuestión social es apremiante. Pienso en varios países de Latinoamérica, en Burundi, en la India. Me alegran también algunas iniciativas en el campo empresarial.

Y ‘last but not least’, considero que la irradiación de muchos de nuestros santuarios a nivel popular (pienso en Burundi, en México, en Brasil o Paraguay) es muy grande y representa una fuerza de transformación social que no podemos menospreciar. El rol del Santuario Sion Gikungu en Burundi en la dolorosa historia del país le valió el nombre de “Santuario de la reconciliación y de la paz”. Veo inseparablemente unida a los santuarios a la campaña del Rosario de la Virgen Peregrina.

Catoggio Mont Sion Gikungu

Mont Sion Gikungu, Burundi

Por otra parte, cuando explica Schoenstatt, lo define en primer lugar y sobre todas las cosas como un gran movimiento laical y su finalidad es ofrecer a la Iglesia apóstoles laicos comprometidos con el Evangelio y comprometidos por el mundo en que vivimos. 

¿Cómo valora, de una parte, el impulso laical dentro del movimiento y si realmente, es ante todo un movimiento laical? y ¿cómo considera en su opinión, si estamos en condiciones de ofrecer a la Iglesia apóstoles laicos comprometidos?

» Valoro el carácter laical de nuestro movimiento, en primer lugar, porque es así. Numéricamente los laicos son la gran mayoría, así está pensado Schoenstatt. Yo mismo entré a Schoenstatt como joven laico, y en Schoenstatt descubrí la vocación sacerdotal. La proyección del carisma se da mayormente por muchos laicos. Hacia “adentro” figuran quizá más en primer plano los padres o las hermanas, y eso hace que quizá en muchos casos sean las “caras conocidas” de Schoenstatt. Pero en la “calle”, en las parroquias, en los distintos ambientes concretos, ¿quiénes son los que hacen presente y fecundo el carisma de Schoenstatt? Estoy convencido y doy testimonio de muchos apóstoles laicos que Schoenstatt regala a la Iglesia.

 

Catoggio

Padre de Schoenstatt paraguayo, obispo, saliendo y bendeciendo la cuidad durante la pandemia

 

Le preguntan en aquella entrevista sobre la reciente celebración del jubileo de Schoenstatt y sobre las conclusiones obtenidas a futuro. Responde que se ha tomado conciencia de profundizar en un Schoenstatt en salida, un Schoenstatt misionero que sale al encuentro y que se acerca a todas las realidades sociales y a todas las realidades de los hombres. En definitiva, una mayor apertura.

En este sentido, seis años después del jubileo del 2014 y con todas las realidades sociales, económicas, políticas y de salud que nos rodean y con las circunstancias que afectan en este momento a Schoenstatt: nueva documentación sobre el P. Kentenich, denuncias de abusos de algunos padres de Schoenstatt… ¿Qué balance puede hacer desde su posición dentro del movimiento sobre esta visión? ¿Se puede decir que hoy estamos más cerca de todas esas realidades como movimiento, o no? ¿Se está produciendo esa apertura señalada?

» Aquí hay varios temas que no hay que mezclar. A la pregunta si el movimiento se está abriendo más a las realidades de hoy: sí, así lo creo.

El segundo tema. Respecto de las acusaciones contra la integridad moral del P. Kentenich: en la causa de beatificación se recogieron y evaluaron miles de documentos, entre ellos todos los documentos oficiales que el Santo Oficio publicó entonces. Nunca se encontró ningún indicio de que hubiera un abuso sexual y que esa fuera la causa del exilio. Si así fuera, ¿cómo habría vuelto el P. Kentenich a Schoenstatt después de esos años, y cómo no se dice nada de eso en los decretos? Sería muy extraño. Si el visitador apostólico de entonces hubiera tenido ese conocimiento y esa certeza: ¿no habría hecho un proceso penal en contra de él? ¿Lo habría dejado pasar para no herir a las hermanas? Sería muy raro. La comisión histórica de la diócesis de Tréveris tendrá que investigar si hay nuevos documentos que no se tenían y, en tal caso, evaluarlos. También de parte de Schoenstatt se está constituyendo una comisión investigadora internacional.

Personalmente, creo que se trata de una interpretación personal de esta historiadora, que no parece haber sido la opinión ni siquiera del visitador.

De todos modos, el P. Kentenich siempre quiso que todo se estudiase a fondo y que la verdad se imponga. Siempre – y entonces recibió más golpes que ahora – tuvo una confianza y serenidad absolutas. Esa actitud debe ser la nuestra en estos momentos. Estoy convencido que todo será para bien de la causa del P. Kentenich, que se estudiará y conocerá mucho más a fondo, y si Dios quiere, de ese modo se acelerará su proceso de beatificación.

El tercer tema de las acusaciones y procesos contra algunos padres por temas de abuso es un asunto muy distinto y muy doloroso, que avergüenza y que contradice absolutamente lo que es nuestra misión como sacerdotes y como padres de Schoenstatt. Nos duele profundamente por las víctimas. También mancha a toda la comunidad y afecta – directa o indirectamente – a nuestra Familia de Schoenstatt. Es un escándalo terrible. Nos muestra las trágicas consecuencias de nuestras miserias y nuestros pecados, que son injustificables. Seguimos los procedimientos que indica la Iglesia. Hay investigaciones o procesos que ya se han terminado y se están cumpliendo las sentencias, un par están en curso. Ellos deberán esclarecer la verdad y hacer justicia. También queremos aprender de estas experiencias: revisamos nuestros criterios de admisión y nuestros itinerarios formativos, de acuerdo a los protocolos de prevención para ambientes sanos y seguros. E imploramos en palabras de San Pablo, que, aunque llevamos el tesoro de la gracia en vasijas de barro, allí donde abundó el pecado pueda sobreabundar la gracia.

Catoggio

P. Kentenich con (futuros) Padres de Schoenstatt en Milwaukee

La última pregunta:

Si se hiciera una película de Kentenich. ¿En qué momento se centraría la historia? ¿Cuál sería el título? ¿Quién sería el villano o la villana?

»En una carta que escribió en octubre de 1949, el P. Kentenich se refiere a Vicente Pallotti, que fue beatificado en enero de 1950. Lo describe como una personalidad creadora de historia, rica y llena de polaridades y tensiones. Lo compara con San Pablo – “Pablo el grande y Pablo el pequeño” -. Personalmente creo que eso se aplica muy bien al mismo P. Kentenich. Habla de sí mismo. El P. Kentenich tiene una personalidad muy fuerte, por momentos para algunos de sus contemporáneos, avasallante. A veces se lo ve como el padre y educador, comprensivo, un profundo conocedor el hombre, que sabe captar y acompañar la vida y los procesos vitales, que irradiaba misericordia y calidez. Otras veces tenemos delante al fundador y profeta, urgido por la misión, exigente y provocador, que con San Pablo siente que no puede callar, que debe anunciar el evangelio, oportuna o inoportunamente, a cualquier precio, cuyas decisiones no tienen nada de diplomacia y hasta suenan impertinentes.

Creo que este rasgo de profeta con fiebre de misión, el fundador de una sola idea fija, se muestra especialmente en los años después de Dachau hasta el exilio. De 1945 a 1951 desarrolla una actividad febril, con clara conciencia de fundador y con una unilateralidad por momentos hasta exagerada. Personalmente, me fascina ese período, aun cuando yo mismo no siempre entienda su forma de actuar, y aunque seguramente yo no habría actuado así. Es un período donde también se equivocó en la percepción de personas y hechos, o donde no tomó las decisiones más “razonables”. Como dijo más tarde el Cardenal Agustín Bea, si no hubiera sido así no habría podido ser fundador y construir la obra que construyó.

Pero me cuidaría mucho en ese libro o esa película de pintar blanco y negro, buenos y malos, héroes y villanos. Solo se puede entender al P. Kentenich desde la perspectiva de un profeta, profundamente captado por Dios y por los hombres, por su época y su misión.

Catoggio Papa Francisco

Encuentro con el Papa Francisco, 2017

Por último: un sueño.

» Sueño e imagino que Dios quiere intervenir de una forma especial, quizá extraordinaria, en este momento de tormenta en torno a la persona y carisma del P. Kentenich, así como fue extraordinaria su liberación y regreso del exilio, así como fue extraordinario el regalo del Santuario Original por parte de los palotinos hace unos años.

Sueño con un Schoenstatt más santo, más familiar y más misionero. Con un Schoenstatt joven, alegre y audaz en la misión. Con un Schoenstatt que sea más instrumento de María desde sus santuarios, corazón de la Iglesia, alma del mundo, para gloria de la Santísima Trinidad.

 

Catoggio Santuario Original

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Primera parte de la entrevista

¡Pues entonces se llaman Sion!

 

Segunda parte de la entrevista

“Schoenstatt, el mismo P. Kentenich, me abrieron la cabeza y el corazón a lo universal”

 

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