Publicado el 2020-10-25 In Vida en alianza

18 de octubre en Belmonte: «entre corazón y corazón, entre país y país»

ITALIA, Marie- Christine Jeannenot •

El 18 de octubre de 1914, en la pequeña capilla de Schoenstatt («lugar hermoso» en alemán), el padre José Kentenich, junto con un grupo de jóvenes seminaristas, se consagraron a María con la «Alianza de Amor». Este 18 de octubre de 2020 es un hermoso día soleado en Roma. Estamos en el Centro Internacional de Schoenstatt de Belmonte para el encuentro nacional por los 106 años de la Alianza, en el que hubo momentos ricos en testimonios, adoración y dos nuevas Alianzas de Amor. –

Para la ocasión, también contamos con algunas novedades: los inicios de la primera federación italiana de Schoenstatt y la inauguración, al finalizar la jornada, del «Armario de Catalina» («tienda de ropa solidaria para mujeres y niños»). Estuvieron presentes algunos peregrinos (en cumplimiento de la normativa por el coronavirus) y la invitación de Schoenstatt Italia este año es “entre corazón y corazón, entre país y país».

 

Una reflexión sobre el momento marcado por la pandemia del coronavirus

Con gran alegría, el P. Marcelo Cervi, rector de Belmonte, saludó y recibió a los peregrinos junto con los Padres y Hermanas de Schoenstatt.

El Padre Facundo Bernabei, responsable de la coordinación del movimiento de Schoenstatt en Italia, también saludó a todos los participantes (presentes y en conexión). A esto le siguió una reflexión sobre el momento marcado por la pandemia del coronavirus que comenzó en marzo y que todavía vivimos hoy.

El P. Facundo nos invitó a una lectura espiritual de nuestro tiempo haciendo la siguiente pregunta: “¿Qué debemos aprender en este período? Debemos responder personalmente bajo la guía del padre Kentenich (…) en una lectura espiritual, quizás podamos aprovechar esta situación como una oportunidad para hacer de cada casa un ejercicio espiritual interior. Ante los peligros, hay dos tendencias: encerrarse en uno mismo o tener el deseo interior de abrirse (…) Debemos abrirnos no solo con la mente sino también con el corazón (…) entre corazón y corazón, entre país y país”.

Cada uno ha sido trastocado a su manera (…) en esta circunstancia histórica (del coronavirus), cada uno se ha metido en casa, las casas también se han convertido en oficinas”. El P. Facundo recordó: «Cuando hubo un momento muy difícil en el campo de concentración, el padre Kentenich coronó a María como «Madre del Pan».  Él dijo que la Virgen siempre lo ayudó (…) coronar a María significa que todo no depende solo de mí sino también de la gracia”. Mirando la imagen de Schoenstatt, luego agregó: “La Virgen tiene la particularidad de mirarnos cara a cara y quiere cambiar nuestro corazón… Son también muy importantes los gestos de caridad, compartir lo poco que tenemos y rezar (…) La Virgen quiere ayudarnos a fortalecer nuestros encuentros, nuestras relaciones en una actitud de apertura”.

La humanidad está viviendo momentos difíciles debido a la pandemia. En todas partes se habla del aumento de contagios, de muertes, de crisis sanitarias, sociales e incluso espirituales. Las personas y las familias, sufren; hay quienes pierden a un ser querido, quienes pierden sus trabajos, quienes no tienen nada para saciar el hambre, para sí mismos o para sus hijos. Italia (como otros países) ha estado cerrada durante el «lockdown” (“encierro»), el futuro sigue siendo incierto en muchos aspectos… pero en estos tiempos oscuros podemos ver, todavía hoy, en el padre Kentenich, un profeta de nuestro tiempo. Conocía bien el sufrimiento humano: estuvo encerrado en un búnker por los nazis y prisionero en el campo de concentración de Dachau…  pero siempre tuvo confianza en la Divina Providencia y estuvo atento a la voz de Dios en los acontecimientos de la historia; incluso, encerrado en un búnker o en una casa, se puede tener la libertad interior de los hijos de Dios.

María es «Madre, Reina y Victoriosa tres veces Admirable de Schoenstatt”. Muchas veces en las dificultades se corona a María, como lo hizo el padre Kentenich en el pasado. En una actitud interior de total confianza, ella nos educa, nos acompaña en el camino de la santificación de la vida diaria… porque ella es nuestra Madre, nos trae a Jesús y sabe lo que necesitamos. Durante estos meses, durante el confinamiento, muchos santuarios hogar italianos coronaron a María como «Reina de la salud física y espiritual».

P. Facundo

P. Facundo

La Virgen nos invita a abrir nuestros corazones

Monseñor Sanna, presidente de la Pontificia Academia de Teología, ha celebrado misa en Belmonte este 18 de octubre. También estuvo presente el coro de los Hijos de Santa María Inmaculada, de Fiumicino.

Durante la homilía, Mons. Sanna recordó la importancia del «Nada sin Ti, nada sin nosotros» a la luz del Evangelio del día (Mt 22, 15-21): «Hay que dar primacía a Dios, aunque el mundo es, a menudo, un mundo sin Dios». “Dios es amigo del hombre, no nos quiere insensibles al sufrimiento de los otros. Dios nos ha creado a su imagen, somos, también nosotros, responsables, debemos ponernos al servicio de la gracia”.

El padre Kentenich escribió, durante el período de encierro en el campo de concentración, algunas oraciones (recogidas en el libro “Hacia el Padre”).

La Virgen nos invita a abrir nuestro corazón en nuestras relaciones y en nuestra vida. Dios llama a todos y es, en este Espíritu de compartir y no de individualismo, que este año las familias schoenstattianas rezarán, en comunión con todos, esta oración del Padre Fundador:

Agradecido devuelvo los dones de amor
a tus benignas manos de madre,
y de corazón te pido: indícame la forma
como el reparto te honre y te alegre.
Medianera de los dones y de las gracias,
ven; el Señor y tú sean los invitados;
ata estrechamente el vínculo familiar
entre corazón y corazón, entre país y país.

Hacia el Padre

 

 

Original: Italiano, 22/10/2020. Traducción: Ana María Ghiggi, Santa Fe, Argentina

 

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