Publicado el 2020-05-04 In Alianza de Amor Solidaria en tiempos de Coronavirus, Vida en alianza

Un 31 de mayo que coincide con Pentecostés – en plena pandemia

CHILE, redacción •

Un 31 de mayo, aniversario del tercer hito de la historia de Schoenstatt, que marca el compromiso del padre Kentenich y su Schoenstatt con el pensar, actuar y amar orgánico como fruto de una conversión profunda y condición para un nuevo Pentecostés en la iglesia, este año 2020, coincide con el domingo de Pentecostés. Se celebra, a la vez, en tiempo de una pandemia mundial y en Chile, donde ocurrió este hito en 1949, en un tiempo de una profunda crisis eclesial a la raíz de los abusos y de una crisis social que estalló justo un 18 de octubre. En ese contexto, la familia de Schoenstatt de Chile se prepara a vivir el 31 de mayo. —

La pandemia con todas sus consecuencias sanitarias, sociales y económicas, con sus restricciones de movimiento y reuniones, tocó al Movimiento de Schoenstatt de Chile en plena preparación a una coronación, concretamente, la coronación en el Santuario de Bellavista, donde el 18 de enero de 2018, último día de la visita del Papa al país, se robó la corona regalada en Pentecostés de 1949 por el P. Kentenich. Ya la crisis de la iglesia y la crisis social lo dejaron claro: un acto meramente piadoso, un acto que “llena el vacío de una corona que no está más, para calmar el dolor de la pérdida de algo que debe estar allí” no puede ni debe ser una respuesta en el espíritu del 31 de mayo.

Schoenstatt nació para estos tiempos y desde ahí se proyecta al futuro

En un mensaje de la Presidencia Nacional de Chile, enviado después de la Pascua, se lee:

“En nuestra patria y en todo el mundo, estamos sufriendo una grave pandemia con profundas consecuencias que, todavía, no alcanzamos a dimensionar. Directa o indirectamente, todos estamos tocados por esta experiencia, sufrimos las dificultades y vislumbramos un horizonte incierto.

Como Presidencia Nacional de la Familia de Schoenstatt en Chile, queremos manifestarles nuestra cercanía, nuestra oración y la invitación a reflexionar y a enfrentar juntos, buscando la voluntad de Dios, la situación que nos toca vivir. Sólo juntos, podremos responder y colaborar fecundamente con el Señor y la Mater.

Todas las situaciones humanas y sociales, por difíciles y terribles que sean, representan una llamada de Dios y la posibilidad de ser fieles, fecundos y creativos en ellas. La experiencia de los schoenstattianos de la primera hora en las guerras mundiales es un ejemplo de ello. Schoenstatt nació para estos tiempos y desde ahí se proyecta al futuro.

Sólo juntos podemos discernir los signos de los tiempos y colaborar fecundamente con el Señor y la Mater en el reordenamiento que esta crisis está suscitando en el mundo: desde la vida de las familias a la sociedad en general, desde la vida de las ciudades a nuestra responsabilidad social, desde el trabajo a las economías mundiales, desde los límites de circulación al equilibrio ecológico, desde la vida pastoral familiar a una nueva forma de ser Iglesia. Todo el organismo de vinculaciones está siendo remecido por esta crisis”.

Cinco acciones concretas para el “nada sin nosotros” de la coronación

Se proponen cinco acciones concretas – que surgen desde la realidad de Chile y del Movimiento de Schoenstatt en ese país, con sus rasgos particulares, pero acciones a la vez que dan a la coronación (en medio de algo que unos ya llaman “pandemia de coronaciones” en Schoenstatt) un distintivo solidario y orgánico. El mensaje de la Presidencia Nacional de Schoenstatt Chile dice:

1 – Apoyar a los que se verán más afectados por la crisis económica.

La crisis económica de las personas y familias, probablemente se agravará en estos tiempos de cuarentena. Tenemos una responsabilidad humana y religiosa frente a ello. Es parte de nuestra responsabilidad por el Nuevo Orden Social anunciado por nuestro Padre. Es parte de la misión asociada a nuestra Alianza y a nuestros santuarios.

Estamos llamados a ser solidarios cuando miembros de nuestra Familia o comunidad estén experimentando las duras consecuencias de esta situación.

Si está en nuestro ámbito de decisión, estamos llamados a colaborar para el mantenimiento de los ingresos para vivir de aquellas personas que no pueden asistir a sus trabajos por la cuarentena y a hacer todo lo posible por conservar sus fuentes laborales e ingresos. También invitamos encarecidamente a todas aquellas familias que pagan regularmente servicios a personas, ya sean contratadas o no, que por favor hagan un esfuerzo generoso y solidario para seguir pagando esos sueldos que son un sustento digno y necesario, especialmente en este tiempo. Aquellos que puedan influir en las decisiones de empresas, les pedimos su preocupación para que este tema sea abordado con generosidad. Los invitamos, tal como dice San Alberto Hurtado, a “dar hasta que duela”. 

Además, siempre hay oportunidades para poder ser económicamente solidarios, haciendo donaciones especiales a personas en dificultad o a instituciones que ayuden a los más necesitados.

2 – Acompañar, con los medios que permite la cuarentena, a aquellos que están más solos.

Haciéndoles presente nuestro cariño y solidaridad, rezando por ellos y uniéndonos a sus necesidades y dolores. Llamar a otros y escucharlos, mantener contacto a través de mensajes o transmitir cosas que los enaltezcan es una forma de estar junto a ellos, especialmente de los más solos y en situaciones más riesgosas. Es una oportunidad para ofrecernos, en espíritu de Alianza, para que Dios y nuestra Madre actúen a partir de nuestro Santuario Corazón.

3 – Crecer en familia como un aporte consciente a nuestra sociedad.

La cuarentena nos ha obligado a la mayoría a estar recluidos junto a nuestra familia, lo que representa una gran oportunidad, no exenta de dificultades, para crecer en el amor mutuo y en el desarrollo de un estilo de familia que dignifique a sus miembros y que represente un aporte de Schoenstatt para el Chile de hoy y mañana. También la experiencia del Santuario Hogar, como lugar de la renovación de nuestra Alianza con nuestra Madre y lugar de oración de la familia, nos permite construir un mundo nuevo desde la sencillez e intimidad del hogar.

4 – Abrirse a Dios en la oración y darse tiempo para escucharlo.

Este tiempo de cuarentena es, en muchos casos, una buena oportunidad para meditar, descubrir o redescubrir los aspectos más centrales de la vida y dejarse conquistar por la presencia amorosa del Señor y su Madre. También es una oportunidad para profundizar nuestra Alianza de Amor desde el Santuario Corazón, lo que requiere darse el tiempo adecuado para ello.

5 – Abrirse con paz a la voluntad de Dios.

Esto incluye las dificultades económicas que posiblemente viviremos, la enfermedad y la muerte. Lo que viene no será fácil. La epidemia está creciendo en nuestro país y aún no llega a su estabilización; es posible que muchos de nosotros se enfermen y algunos mueran. También la situación económica, especialmente para aquellos que reciben ingresos directamente de su actividad diaria, es difícil. Aunque actuemos con responsabilidad no podemos saber qué pasará. Nos parece que es un llamado, para profundizar nuestra Alianza de Amor en el espíritu del Poder en Blanco.

En este contexto, y con un material preparado para el trabajo personal y comunitario, la familia de Schoenstatt de Chile se prepara para el 31 de mayo. Expresión de esa conversión será la nueva corona con la estrella de Chile.

Mensaje de la Presidencia Nacional de Chile – PDF completo

Material de trabajo

Mensaje de la Presidencia General

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2 Responses

  1. Que Dios ,la Mater y nuestro padre fundasor guien nuestros corazones para ir en apoyo a nuestros hermanos, cuidar nuestros santuarios, crecer como familia.

  2. Ven Espíritu Santo, con María nuestra Reina sopla sobre nuestra Familia, y renuévanos en la misión…

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