Publicado el 6. octubre 2019 In Vida en alianza

Nuestro regalo al Santuario, cargada de contribuciones al capital de gracias

COSTA RICA, Michelle Ramírez •

Con la Consagración Perpetua, la Federación de Familias, ¡vive un hito y regala esperanza al mundo de Schoenstatt en el Santuario “Familia de Esperanza” de San José de Costa Rica! ¡Una familia consolidada y creciente en todas sus ramas y específicamente en los cursos de Federación, con siete cursos a tres años de bendecido el santuario filial! —

Los “Patres Servi Familiae” nombre del primer curso, “Padres Siervos de la Familia”, comenzaron haciendo su camino hace 12 años, cuando ni siquiera se proyectaba la construcción del santuario, pero el ferviente anhelo estaba plasmado en cada reunión, ¡noche de estudio, jornadas y retiros!

Ocho matrimonios, “padres” de esta fundación de la Familia de Schoenstatt Costa Rica, trabajaron y soñaron siempre por la obra y misión del Padre Fundador P. José Kentenich, y pese a que la Dirección general no daba el “permiso” oficial de que empezara la Federación, “Los Patres” se formaron y estudiaron con un amplio programa de estudio por 3 años esperando a que algún día les dijeran “ese” sí. Fue así como finalmente aprobaron, ya que no había santuario ni asesores permanentes viviendo en este pequeño país.

Es así de sencillo, lo que es obra de Dios, continuó formándose en silencio, en lo pequeño, y creció y maduró de la mano de nuestra Madre y Educadora Reina Tres Veces Admirable de Schoenstatt.

El Padre Guillermo Muzquiz, asesor nacional, propuso invitar al matrimonio de Norbert y Renate Martin, de la dirección internacional. Fue en el año 2009 que llega tan esperada visita, y el intercambio natural y la vida que se generó, fue llevando a una nueva esperanza, por lo que para el 2010, un 24 de setiembre, con la presencia de Fernando y Carola Alliende, ¡son respondidas las cartas y el Sí llega! Los Patres son postulantes, y se inicia la Candidatura a la Federación Apostólica de Familias. ¡Un salto al vacío al permitir que los ocho matrimonios comprometidos siembren la primera semilla de lo que sería la Primera Federación Apostólica de Familias sin asesores permanentes o santuario filial! ¡Doce años después se hace la primera “Perpetua” en Costa Rica!

“Sembradores de Esperanza”

El asesor Padre José Luis Correa asesor nacional fue el celebrante y testigo de este sello de amor, junto con la Hermana María Auxiliadora Bohórquez (Ecuador) y Alcidez y Margarita Gonzales (Paraguay) como matrimonio acompañante de esta comunidad fraterna de quienes ellos fueron formadores y sembradores de esperanza.

“Una perpetua muy probada”

En este caminar, los 8 matrimonios han superado pruebas de fe…el poder en blanco y la Inscriptio en su más alto nivel. Enfermedades, problemas económicos, y pérdida de hijos en el curso, han convertido el dolor y sufrimiento en la mayor contribución al capital de gracias…

Para la Perpetua, uno de sus miembros, Derek Monturiol, ha esculpido y regalado al Santuario una hermosa Custodia… es la representación más hermosa de esta comunidad de corazones de todos sus hermanos de Curso:

Chalo e Ileana, Manuel y Nella, Carlos y Mamaya, Francisco y Daniela, Manuel y Marta, Checho y Luli, Diego y Alexandra y Derek y Michelle.

“En momentos de dificultad, cuando todo estaba ‘pesando’ y ‘preocupando’ la iba esculpiendo como Dios nos va esculpiendo a nosotros…poco a poco, ese tesoro que hay dentro de una madera sin uso, una madera ‘arrojada por el mar’, fea, sin pulir y hasta agrietada, va surgiendo.  Cuando esculpo, pongo mi mente en blanco y pareciera que todo problema se borra, desaparece porque la oración se apodera de mí, y me uno al dolor de mis hermanos de curso…es como si por momentos les quito ese dolor y les ayudo a cargar su cruz… todos nosotros tenemos nuestras cruces y juntos las llevamos con alegría en medio del dolor.” Nos cuenta Derek, el escultor. “Ella contempla a su hijo amado, lo besa tiernamente y lo toma entre sus manos…”

La Custodia peregrinó durante 3 noches en sus hogares…. visitó sus Santuarios Hogar y las familias reunidas acariciaron a la Virgen y entregaron sus alegrías y dolores…allí cada Santuario Corazón terminó de ofrecer y darle un nuevo Sí a la Inscriptio.

“¡De la mano de María, sirviendo con alegría!”

El curso, ha sabido entregarse a la familia de Costa Rica, en las buenas y en las no tan buenas, haciendo y sirviendo con alegría. Una característica que expresa las metas de santidad que les une, una misión original de los miembros de este curso, ¡y la entrega magnánima a imagen del padre fundador!

 

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