Publicado el 7. agosto 2019 In Vida en alianza

Veinticinco años de Schoenstatt en Kenia. Y la obra de una vida

KENIA, P. Reinhard Förster •

Cuando llegué al “Centro» de Schoenstatt, todo se encontraba decorado de manera festiva: banderitas y guirnaldas, se había levantado una carpa y mucha gente vestida de fiesta se encontraba presente. Llegaron casi 200 invitados. La Santa Misa reflejó ese clima con la participación de un grupo de baile y un coro. Todos cantaron con entusiasmo. Aquí se celebraron los 25 años de Schoenstatt en Kenia, y ese mismo día, pero 40 años atrás, fue ordenado sacerdote el primer schoenstattiano del país, el Padre Joseph Kariuki Kamau. Después de la misa, hubo muchas palabras de saludo y por supuesto, una torta para el festejado y comida para todos. Más tarde se disolvió el encuentro, muy pronto oscureció y el camino a casa era largo. —

Pero ahora quiero relatar en forma más precisa. El sábado por la tarde llegué a Nairobi, Kenia, desde Nuremberg vía Zurich. Dos sacerdotes, Joseph Kariuki y Simon Kaire, me recogieron en el aeropuerto. Nos dirigimos inmediatamente a unos 80 km al norte. Me instalé en el Centro de Formación Cristiana de Beatitud porque no hay agua en la casa parroquial. No llovió lo suficiente y el tanque estaba vacío.

 

Santuario del Mango

El domingo 28 de julio de 2019 me dirigí junto con dos Hermanas de María hacia el “Centro» de Schoenstatt de la diócesis de Murang’a. En ese lugar, el obispo le regaló un terreno al Movimiento de Schoenstatt. Está a unos 4 km de la carretera principal, no muy lejos de Maragua. Hay un nuevo cartel en el cruce. Lleva ahí unos años. Desde allí se sigue por un camino sin asfaltar y a menudo polvoriento. Cada primer sábado de mes se reúne aquí la Familia de Schoenstatt de la diócesis de Murang’a. Hasta hace unos años, una ermita de la MTA estaba aquí, cerca de grandes árboles de mango: una columna de hormigón con una imagen en bronce. A menudo se la llamaba simplemente “Santuario del Mango». A su lado se construyó un techo para el altar y otro para los feligreses. A menudo los autos han utilizado el sitio como un atajo.

Sólo recién cuando el vecino hizo buen uso de su propiedad y construyó un muro, se notó que el terreno era mucho más pequeño. Los sanitarios tuvieron que ser reconstruidos en otro lugar. Luego se pudo pintar el muro. A un artista se le pidió que pintara un cuadro grande de la MTA, de José Kentenich, del Santuario y de otros temas. Esa fue la razón por la que el nuevo jefe del movimiento, el P. William Kamau, construyó un altar y un techo definitivo.

La ermita fue integrada en el muro del altar.

Para los visitantes hay bancos fijos de cemento. Todo está protegido por un techo de hojalata.

Cada primer sábado de mes, los schoenstattianos se reúnen en la calle principal y se dirigen a la ermita rezando el rosario. Un hombre se ha ocupado durante años de que no falte ningún elemento para celebrar la Santa Misa.  Antes de la eucaristía, se ofrece la oportunidad de confesarse. El centro se encuentra rodeado por una valla y se construyó un verdadero portón de entrada. Debido a que no está cerrado, otros grupos también vienen a rezar.

 

Festivo y cordial

Apenas llegué, algunos schoenstattianos me dieron una calurosa bienvenida: “¡Es maravilloso que estés aquí, bienvenido a casa!”. Yo mismo he celebrado a menudo la misa aquí con otros sacerdotes o a solas.

La invitación era para las 14:00 h. Según los estándares locales, comenzó a tiempo – sólo unos pocos minutos después. Ese día llegaron siete sacerdotes, entre ellos el vicario general Charles Kibe de la diócesis de Murang’a, que también presidió la misa. Un grupo de danza de los PMC (Misión Pontificia de Niños) con su uniforme amarillo-rojo-blanco estaba allí y bailó las procesiones en la misa.  [En Alemania, la PMC corresponde a los “Sternsinger” – Obra Pía de la Misión Infantil, «Los Reyes Magos». Aquí en Kenia, los niños están organizados en grupos que se reúnen durante todo el año]. Así pues, el inicio de la misa fue bastante solemne, al igual que la procesión antes del Evangelio y del ofertorio. Como casi todo el mundo aquí pertenece a la tribu Kikuyu y algunos tienen problemas con otros idiomas, se utiliza en la celebración su lengua materna, así que yo no comprendí todo. Hubo representantes de muchas parroquias de la diócesis, incluso de Nairobi. Ese día llegaron muchas personas, más de lo habitual. Por ese motivo, se instaló una tienda de campaña con muchas sillas de plástico.

Me sorprendo y me complace especialmente poder formar parte de esta fiesta. Los últimos años sólo me tomé unas vacaciones. Me enteré que mi hermano sacerdote celebraba su 25° aniversario antes del viaje, pero no estaba consciente de que Schoenstatt existía en Kenia desde hace 25 años.

 

Crecimiento lento

Schoenstatt comenzó en la parroquia de Mugoiri. Joseph Kariuki fue sacerdote por segunda vez en esa parroquia. Otros dos sacerdotes fueron invitados por él a Schoenstatt a su regreso de los Estados Unidos. Ambos apoyaron el inicio del movimiento. También el obispo Mons. Peter Cairo dio su aprobación. Joseph Kariuki conocía el Movimiento de Schoenstatt desde hacía mucho tiempo. Como profesor de la Universidad de Kenyatta, ayudaba regularmente con los servicios dominicales en su diócesis natal. Eso le sirvió para formar a los schoenstattianos. De esta forma, Schoenstatt aquí ha crecido lentamente de una manera típica en el país. Se inició con tradiciones conocidas y se complementó con la misión de Schoenstatt.

Muchos de sus miembros son campesinos, o sea, personas con una educación muy básica.

Existía también un grupo de sacerdotes diocesanos, que habían sellado su alianza de amor y que se reunían regularmente. De este grupo, algunos ya han fallecido.

Cada año un sacerdote del Instituto de Sacerdotes Diocesanos de Schoenstatt se tomó un tiempo para venir a Kenia. Al principio fue Balthasar Blumers, entonces profesor de formación profesional, quien vino a Kenia después de Navidad y a principios de enero. También dos hermanos de sacerdocio de habla inglesa, el recientemente fallecido P. Denis Foley, de Australia, y el P. Michael Savage, de Escocia estuvieron aquí. Luego, por invitación de Joseph Kariuki y Balthasar Blumers, pasé mis vacaciones aquí para mejorar mi inglés. Eso se convirtió en mis vacaciones anuales. Algunos años después de la fundación, una Hermana de María vino de la provincia de Sudáfrica. Ella hizo visitas anuales aquí y en Nigeria. Con el tiempo, las Hermanas de María han encontrado candidatas para su comunidad. Ahora hay tres Hermanas de Kenia. Dos de ellas pudieron asistir a la celebración. La comunidad de las Hermanas compró un terreno aquí hace unos tres años.

Schoenstatt, algo bueno para sacerdotes y también para muchos otros

Rápidamente creció la Familia de Schoenstatt en Nairobi. Se trataba principalmente de personas de la diócesis de Murnag’a que habían encontrado trabajo y vivienda en la ciudad. Se formaron grupos de estudiantes. Aquí hubo mucho trabajo minucioso por parte de algunos fieles miembros del movimiento. La Sra. Mónica Kimani fue en este tiempo muy importante para el crecimiento del movimiento de Schoenstatt.

Yo mismo me reuní con sacerdotes de Meru, a casi 300 km al norte de Nairobi, directamente en la zona del ecuador. Los visité una y otra vez. Poco a poco, ellos fueron creciendo en el espíritu de la Alianza de Amor con la Mater. Al principio en Meru se decía: “Schoenstatt es algo bueno para los sacerdotes». En el entretanto se han formado pequeños grupos de Schoenstatt en algunas parroquias. Me quedó claro que algunos sacerdotes llevaban a la MTA en sus corazones cuando encontré la imagen de la Madre Tres Veces Admirable colgando en una pared de una parroquia y luego también en una iglesia parroquial. Los sacerdotes se reúnen con mucha regularidad.

En la frontera con Uganda

Desde hace algunos años, Schoenstatt ha nacido en la diócesis de Bungoma, a unos 500 km de Nairobi, en la frontera con Uganda. Los schoenstattianos de Nairobi y de la diócesis de Munrag’a viajan allí una y otra vez para un seminario de fin de semana (la mayoría viaja en autobús durante la noche). Yo también estuve allí una vez. Aquí se habla en la iglesia Kisuaheli, porque hay dos tribus con idiomas diferentes. Así que se pusieron de acuerdo en un tercer idioma común, así todos pueden entender. Joseph Kariuki fue nombrado profesor de filosofía en el seminario cercano a la ciudad. Llevaba allí poco tiempo, cuando el vicario general lo invitó a él y a otros a presentar Schoenstatt en su parroquia. Él mismo ya se ha encontrado con Schoenstatt fuera del país.

 

Una vida y una obra de toda una vida

Hace exactamente 40 años el Dr. Josef Kariuki Kamau fue ordenado sacerdote en su ciudad natal de Murang’a, exactamente el 28 de julio de 1979. Junto con otros seminaristas fue enviado a Roma para estudiar. Su compañero de estudios era el cardenal John Njue. Después de sus estudios de Filosofía y Teología, obtuvo su doctorado en Friburgo, Suiza, en 1977. Allí conoció Schoenstatt. Como sacerdote se convirtió en 1990 en miembro del Instituto Diocesano de Sacerdotes de Schoenstatt. De su hermano de comunidad Werner Krimm, aprendió mucho sobre paternidad y confianza.

Después de su ordenación sacerdotal, Joseph Kariuki fue secretario del obispo en Nyeri. Luego fue nombrado primer sacerdote local en Mugoiri. De allí fue a Nairobi y ayudó a fundar con otros la Universidad Católica de la que fue subdirector. Después de un año sabático, nuevamente fue nombrado párroco en Mugoiri. Durante ese tiempo fundó Schoenstatt en Kenia junto con otros schoenstattianos. Luego asumió el cargo de profesor de filosofía en la Universidad de Kenyatta. Todos los estudiantes han asistido a su curso “pensamiento crítico». Los fines de semana ayudó regularmente en la Santa Misa de la iglesia en su diócesis natal. En esas ocasiones aprovechó de formar a los schoenstattianos.

En 2009 estuvo un año en Estados Unidos. Allí escribió su libro “Human Development as Integral Development. The Social Teaching of the Church in the Light of the Social Education and Ethics of Joseph Kentenich in an African Context” (El desarrollo humano como un desarrollo integral. La doctrina social católica a la luz de la educación humana y ética de José Kentenich en el contexto africano). Después de su regreso a Kenia, asumió el cargo de profesor de filosofía en el seminario de Bungoma. Un año más después, asumió como segundo sacerdote en Kenyanyni. Los dos últimos años fue segundo sacerdote en Sabasaba. Muchos schoenstattianos lo consideran fundador y director (Founder and Director).

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La fiesta llega a su fin… y Schoenstatt sigue creciendo.

Por supuesto que había una torta durante la fiesta. Para un sacerdote como éste, tenía que ser algo especial: una torta con los símbolos de la Biblia, un cáliz, una patena y una bengala. Por supuesto, el festejado tuvo que cortar el pastel. El vicario general también tuvo que sostener el cuchillo. Esta vez incluso hubo un ‘grupo de protección’: dos niños con arco y flecha.

Luego el pastel fue cortado en muchos trozos pequeños. Al parecer, la “alimentación” es algo muy importante para todos: el festejado tuvo que darle un pedazo de torta en la boca a personas especiales: primero al Vicario General, luego el vicario al festejado, luego a las personas importantes. Yo era uno de ellos. Luego el pastel se repartió entre todos. Y algo habitual en el país: hubo comida para todos.

Alrededor de las 18 h, los primeros invitados abandonaron la fiesta. Muchos de ellos no poseen un auto y dependían del Matatus (pequeños autobuses con capacidad oficial de 14 personas). Aquí a las 19 h ya estaba totalmente oscuro.

Llegó la noche africana. La fiesta llegó a su fin. Schoenstatt en Kenia sigue creciendo.

 

Fotos : Reinhard Förster

Original: Alemán 2/8/2019. Traducción: Tita Andras, Viena, Austria

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1 Responses

  1. Me llena de entusiasmo y alegría que nuestra Madre Admirable está en lugares tan lejanos de una cultura diferente y me llena de orgullo el saber que nosotros también empezamos hace Tres años a peregrinar a nuestra Madre Reina y Victoriosa en la península de Santa Elena en Ecuador sur America
    Soy Fernando González

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