Publicado el 2. agosto 2019 In Vida en alianza

Nuestros lugares de trabajo un lugar donde Cristo vuelve a nacer

COSTA RICA, Amparo Ruiz, Maria Fischer •

“Tratamos de construir el «Santuario sinparedes», donde florecen las rosas en el alambre de púas de la competencia, la crítica negativa, los celos, la presión, el temor, el dolor de tantas personas… La idea de que nuestros lugares de trabajo puedan ser un lugar donde Cristo vuelva a nacer nos animó mucho». Una frase de Gabriele Sudermann, Alemania, de la Liga Apostólica Femenina (LAF), pronunciado hace casi 20 años y encontrado en un articulo de Schoenstatt.org, hoy conmueve y motiva a Amparo Ruiz de la Obra Familiar de Schoenstatt en Costa Rica, “ángel” de la fundación de la Liga Apostólica Femenina en su país, que cuenta con un primer grupo de 12 mujeres y se formó en octubre de 2018. —

Todas las integrantes del grupo son profesionales, trabajadoras activas en puestos de alta gerencia algunas, otras profesionales liberales como odontólogas, ingenieras industriales, otras en tareas de la educación…

Es un grupo alegre, con un anhelo de tener un lugar, un grupo que les dé oxígeno católico, un ambiente de fe donde nutrirse para vivir la vida en un mundo demandante, competitivo y exigente.

Han encontrado eso en los brazos de la Mater. Muchas son católicas practicantes activas en sus parroquias, pero Schoenstatt les ha abierto la perspectiva de la vida, del ser mujer, de su misión y de su aporte femenino y profesional al mundo.

En medio del mundo del trabajo

Tal como lo hicieron los primeros congregantes de Schoenstatt, en formación militar en Berlín, al encontrarse en una cervecería (encuentro que se convirtió en la primera reunión de grupo “fuera de las paredes de Schoenstatt”), las integrantes de la LAF esta semana salieron a un restaurante para comer rico y compartir las cosas de la vida. Invitaron al P. José Luis Correa (el mejor corresponsal de Schoenstatt.org y razón de la presentación de este grupo en el resto de Schoenstatt, a través de este artículo). “Estuvo muy bonito este encuentro informal para hablar de cosas distintas y cenar rico”, comentó Amparo.

Son mujeres que apenas se han iniciado en Schoenstatt. Sin embargo, están asumiendo la misión de llevar el llamado de Dios Padre de cada mujer- explicado tan bien por el padre Kentenich-, el ser femenino en medio del mundo del trabajo.

Al charlar vía whatsapp sobre la Liga Apostólica Femenina y al leer algunos de los artículos sobre la misión de “santuarizar” el mundo del trabajo, se enciende un fuego.

Comenta Amparo: “En los artículos encuentro material valioso para trabajar y dejar incluso propósitos. La idea de ser rosa en el alambre de púas – ser rosa en medio de un mundo laboral a veces tan duro, donde se descarta a la gente, me puso la piel de gallina. Qué lindo y qué fuerte a la vez. Que la Mater sea eternamente madre para todas estas mujeres valientes y decididas a cumplir su parte en el plan de Dios”.

Etiquetas: , , ,

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *