Publicado el 25. agosto 2019 In Vida en alianza

Jornada Nacional de Dirigentes: los desafíos de la Familia chilena

CHILE, Secretaria Nacional del Movimiento de Chile/ce •

Nuestra Jornada Nacional de Dirigentes (JND) a la que asistieron 650 representantes de todas las comunidades en Chile, fue una experiencia muy valorada por el espacio de oración, de intercambio y reflexión que vivimos. En el marco de los 70 años del III Hito de Schoenstatt, todo se desarrolló en un ambiente de mucha cercanía, colaboración y trabajo, entre las diversas instancias y comunidades que conforman nuestra Familia. Fue una forma muy concreta de profundizar el difícil momento eclesial que vivimos, que nos ha confrontado y desafiado también a nosotros como Movimiento. —

A fines de julio, todo el material de la JND fue presentado a la Familia de Schoenstatt Chile en su página web. Respondiendo al pedido explícito del P. Juan Pablo Rovegno, Director nacional de Schoenstatt Chile, de su publicación en Schoenstatt.org, queremos hacernos eco, presentando una síntesis del contenido de la Jornada a la familia internacional, como aporte al «Schoenstatt para la Iglesia» del P. Kentenich.

Celebrar el 31 de Mayo para comenzar a reflexionar

La jornada comenzó el sábado 1 de junio, luego de compartir el día anterior las celebraciones y festejos de los 70 años del 31 de Mayo. Durante esa jornada jubilar, innumerables peregrinos llegaron hasta el Santuario de Bellavista y la misa de la noche fue muy festiva con banderas, cantos y una presencia numerosa de nuestra Familia de Schoenstatt. Litúrgicamente celebrábamos el día de la Visitación: todos, como María, nos pusimos en camino para compartir la alegría de portar a Jesús en el don de nuestra Alianza y de nuestra Misión. Con ese marco, comenzó al día siguiente la Jornada Nacional de Dirigentes de Chile 2019.

Una de las experiencias más valoradas, junto a una mañana de retiro, fue el trabajo en mesas diversas en su composición, con representantes de todos los estamentos de nuestra Familia. Fueron pequeños cenáculos donde compartimos la mesa, la reflexión y el intercambio en base a las preguntas que recibimos. El objetivo de nuestra jornada nos interpelaba a revisarnos, a mirarnos con realismo y humildad, a renovar nuestra misión a la luz de la crisis eclesial y a asumir nuestra propia necesidad de revisión, frente al acelerado tiempo de cambio que vivimos.

Ser Familia, Misión e Iglesia

Nuestro desafío será siempre una mirada providencialista, llena de esperanza en la conducción del Dios de la Historia y en nuestra necesaria colaboración. El trabajo concluyó con tres desafíos que nos muestran un modo o manera de ser Familia, Misión e Iglesia. Desafíos que son acentos necesarios para nuestra reflexión, intercambio y proyección futuros.

 

  1. Un Schoenstatt en salida y al servicio de la Iglesia y la sociedad.

  2. La autoformación y el cultivo de la interioridad.

  3. El espíritu familiar que se traduzca en formas de relación, trabajo y colaboración.

Respuestas para cada desafío

Ante cada desafío nos preguntamos: ¿qué necesitamos acentuar? ¿qué cambios necesitamos hacer? ¿Hay aspectos de nuestra misión y carisma que son intransables? ¿cuáles necesitan una reactualización?

 

  1. Del Schoenstatt en salida y al servicio de la Iglesia y la sociedad:

 

  • Apertura y proyección del Movimiento.
  • Formas y lenguajes nuevos e inclusivos.
  • Acogida y espacios para nuevas realidades familiares, sociales y culturales.
  • Pedagogía cercana, dialogable y comprensible.
  • Fortalecimiento de la campaña de la Virgen Peregrina y de la pastoral de los santuarios.
  • Una preocupación y acento en el trabajo con la Juventud.
  • Dar respuestas al desafío de la Mujer.
  • Dialogar con el mundo desde nuestro carisma.
  • Schoenstatt al servicio de la vida de la parroquia y Schoenstatt parroquial.
  • Schoenstatt al servicio de la pastoral familiar, de la mujer y de la juventud.

 

  1. De la autoformación y el cultivo de la interioridad:

 

  • Colocar a Jesús en el centro, desde nuestra modalidad y acento.
  • La centralidad de los vínculos en todas sus dimensiones como don y tarea.
  • Actualizar los planes formativos en formas, lenguajes y métodos.
  • Tener espacios para el cultivo de la interioridad (personales, comunitarios, locales).
  • Humanizar nuestros vínculos, más allá de formas y estructuras.
  • Los santuarios como espacios de recogimiento y proyección.

 

  1. Del espíritu familiar que se traduzca en formas de relación, trabajo y colaboración:

 

  • Revisar las estructuras al interior del Movimiento, poniéndolas al servicio de este espíritu: participativo, colaborativo, complementable, corresponsable y familiar.
  • Intercambio, complemento y colaboración entre comunidades, estamentos, columnas y ramas, para una mejor experiencia de Familia y una mayor eficacia y fecundidad en la misión.
  • Continuar, concretar y profundizar el proceso del “Vamos Juntos”.
  • Mayor protagonismo laical y femenino.
  • Conciencia de misión y conciencia de Familia.
  • No centrar nuestra reflexión en Santiago, aprender del Schoenstatt en Provincia para desarrollar formas nuevas y responder a los desafíos de cada lugar.

 

  1. Lo intransable (en relación a los tres desafíos):

 

  • Los tres puntos de contacto: Mater, Santuario, P. Kentenich.
  • La centralidad de los vínculos.
  • Fe práctica en la Divina Providencia.
  • La Alianza de Amor y la cultura de Alianza. Lo Mariano.
  • El educador educado (Autoformación y formación permanente).
  • Conciencia de misión.
  • Trabajar en comunidad.

Material extendido:

1) Crónica de la Jornada

2) Conclusiones

3) Todo el material

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