Publicado el 21. julio 2019 In Vida en alianza

Matrimonios de Santa Cruz en salida

BOLIVIA, Mariluz Kuszevic y Guillermo Montero •

Este último fin de semana, el domingo catorce de julio,  un grupo de matrimonios de Schoenstatt de Santa Cruz, Bolivia, con un grado de compromiso más maduro, llamado “militancia” en algunos países de América Latina, compartió un encuentro con los grupos Monte Cristo y Ángeles de María, radicados en dos comunidades rurales a 54 km al sudoeste de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, donde impartió el taller “santuario corazón”, cuya finalidad es preparar a los schoenstattianos para la conquista del santuario filial de la familia de Santa Cruz.—

Monte Cristo y Ángeles de María son dos grupos de matrimonios que se vienen formando desde hace ya varios años bajo la pedagogía de Schoenstatt y se han convertido en un punto de referencia muy importante dentro de la zona y de inspiración para los schoenstattianos de Santa Cruz.

El taller es una invitación a cada uno para trabajar en forma personal para construir primero el santuario en el propio corazón, con oraciones y con actitudes positivas a la luz de la sagrada palabra, pero sobre todo con un cambio de vida, que nos aleje del mundo mecanicista del que a mediados del siglo pasado nos hablaba el P. José Kentenich, visualizando lo negativa que es la separación entre el ser y el actuar, o sea la incoherencia entre el predicar o presentarnos ante los demás de una manera  y el actuar diferente en la realidad del diario vivir. Dicho de otra manera, debemos unir fe y vida.

Para ello, tenemos que trabajar en nosotros mismos, en procura de ese cambio que nos permita construir un santuario vivo para la Mater en nuestros corazones.

Necesitamos alejarnos de los impulsos y estímulos exteriores que nos distraen y dificultan nuestro crecimiento interior y espiritual, y esforzarnos en desarrollar y vivir más intensamente los medios ascéticos que conocemos y  que nos ayudan a cultivar nuestra espiritualidad en busca de llegar a la meta del santuario interior del corazón, asumiendo un nuevo estilo de vida schoenstattiano, imitando a la Mater tres veces admirable, que fue el primer santuario de Jesús, el hijo de Dios,  ya que María, al ser la primer custodia viva, nos enseña a llevar al Dios trino en nuestro corazón, para lo cual debemos ser merecedores de esa gracia, ya que, como nos dice San Pablo,  nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo.

Decía nuestro padre fundador que, de todos los santuarios: original, filial, hogar, trabajo, habitación, el más importante es el santuario corazón, porque eleva nuestra dignidad de hijos de Dios y nos ayuda a vincularnos mejor con la Mater.

A manera de reflexión, podríamos preguntarnos:

  • ¿Puedo ser yo una custodia viva que irradie el amor de Dios?
  • ¿Me siento un constructor de un nuevo mundo?
  • ¿Qué propósito concreto puedo asumir para contactarme con el Dios de mi corazón?

Si el santuario corazón nos ayuda a estar más vinculados a Dios y a nuestra Mater, y nos hace dignos de construir un santuario filial, asumamos, desde ya, ser constructores de nuestro propio santuario corazón.

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