Publicado el 17. junio 2019 In Vida en alianza

Alegría, convivencia y celebración en el día del santuario en Pozuelo

ESPAÑA, Laura Toves •

Si hay un día verdaderamente especial para disfrutar en familia, con los amigos, y dar a conocer Schoenstatt, ese es el día del santuario. Además, este año la celebración ha sido doble por los 50 años del santuario de Pozuelo, “Cenáculo del Padre”, un lugar donde la Mater acoge a sus hijos y, con la gracia del Espíritu Santo, los transforma en apóstoles. Un lugar de peregrinación en el que se respira paz y quietud, en el que la presencia viva de Cristo nos inunda y engrandece. También, no lo olvidemos, es un día de solemnidad para festejar Pentecostés. —

Los pequeños son primero

Desde bien temprano nos encontramos con todo perfectamente organizado y dispuesto con minuciosidad y cariño: diversos castillos inflables y multitud de juegos para los más peques… ¡y para los que ya no lo son tanto! La tradicional tómbola nos obsequió con una gran variedad de premios pensados para todas las edades, especialmente para los niños, que, agradecidos, se divirtieron jugando con ellos.

Este año se ofrecieron visitas guiadas para todo aquel que quisiera adentrarse en la historia del lugar y, cómo no, con el aderezo especial de la fabulosa paella, algo muy nuestro, y la estupenda barbacoa, ¡no quedaron ni las migas! Todos los allí presentes lo pasamos fenomenal en un ambiente festivo: conversamos, reímos con los amigos y con aquellos que no podemos ver con tanta frecuencia. Además, los niños se lo pasaron a lo grande; no pararon en todo el día con tantas actividades, algunas de ellas preparadas con mucho cariño por Valivan, una empresa familiar fundada por un matrimonio schoenstattiano, Valeria e Iván (de ahí el nombre), que se dedica a producir audiovisuales infantiles de contenido cristiano.

La Mater sale del santuario hacia los hogares

Siendo fieles al mensaje que el Papa Francisco regaló al movimiento de Schoenstatt el pasado año 2014 con motivo de los 100 años de su fundación, estuvo presente un stand muy especial liderado por las familias Carrasco y Moser, muy comprometidos con Schoenstatt en salida. El lema de este proyecto apostólico es “Llevar a la Mater a nuestra casa”,  al igual que hizo san Juan con la Santísima Virgen. Compartieron stand con la Campaña de la Virgen Peregrina.

El tiempo nos acompañó durante toda la jornada con un sol radiante y una temperatura ideal. En esta ocasión me llamaron especialmente la atención los preciosos parterres de plantas y flores que nos conducían al santuario, finamente decorados, en nuestro camino para acompañar al Señor durante la exposición al Santísimo.

Una alianza de amor tangible

En esta celebración todas las realidades de la gran Familia de Schoenstatt tienen cabida. Esto es lo más hermoso, es así de vital y sencillo. Los vínculos personales, los ideales y la fraternidad que nos caracteriza dan testimonio de una historia común fundamentada en la alianza de amor. ¡Qué mejor testimonio que manifestar todo lo que nos une!

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