Publicado el 20. mayo 2019 In Vida en alianza

¡Mi padre está al timón!

USA, Melissa Janknegt / Christy Wilkens •

Hace unos días vi la publicación de una amiga en Instagram y le pregunté si podía compartirla en schoenstatt.org. Ella estuvo de acuerdo. Pensé en lo perfecto que podría venir del Hacia el Padre de nuestro padre Kentenich. Aquí en Texas, como en muchos otros lugares del mundo, hemos sido afectados por la lluvia que ha provocado inundaciones. Pero también en nuestra vida cotidiana a veces tenemos otro tipo de lluvia … no de la que cae del cielo, sino de los problemas inesperados que nos incomodan o nos dan una vuelta de campana. Tenemos un dicho aquí en los Estados Unidos: «Cuando llueve, diluvia».—

Aquí, una mujer, una esposa y una madre, Christy Wilkens, comparte la experiencia de su semana.-

Aunque las tormentas pueden estar furiosas

Y los vientos pueden aullar.

Y los rayos caer de nuevo,

Pienso igual que el hijo del marinero:

¡Mi padre está al timón! (1).

 

Decir que ha sido una semana tumultuosa sería una subestimación, créanme. Otro niño, otra conmoción cerebral, durante un deporte sin contacto y de bajo impacto. (Sí. ¿Cómo podría ser esto?) #Cascosparatodos

Y una hernia de disco, y un viaje a la sala de emergencias para #superoscar, durante una semana de crianza en solitario. #cuandolluevediluvia

Ha estado lloviendo mucho, literalmente y en sentido figurado. Este estribillo proviene de una canción que mis hijos cantan en la escuela, y si usted, como yo, descubre que solo las palabras son reconfortantes y fortalecedoras, debería escucharlas de un coro de querubines de siete años. (2)

Tu padre está al timón. El mundo es tu nave y no tu hogar.

«Señor, sálvanos! ¡Nos estamos ahogando!

Él lo hará, Él lo hará, Él lo hará.

Podrás tragar un poco de agua primero, pero Él lo hará.

 

(1) Himmelwärts 10 p. 179
(2) Heavenwards, Always: The Childlike Spirit of Father Joseph Kentenich in Dachau. Descargue / escuche en Spotify or Amazon.

 

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1 Responses

  1. ¡Absolutamente estimada Melissa!. Aquí en Argentina ya los «diluvios» son habituales pero como es TIERRA DE MARÍA, confiamos absolutamente en la Gran Intercesora. Mientras «traguemos agua»…¡Nunca tendremos sed y esperaremos confiados en la ayuda siempre presente del Buen Padre Dios!. ¡Muy lindo tu artículo!

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