Publicado el 7. marzo 2019 In Vida en alianza

Crecemos y crecemos. Motivados y vinculados …

COSTA RICA, Martha Barrantes •

Una noche con un clima muy agradable en la ciudad de Santa Ana, en San José, Costa Rica. Alrededor de nuestro santuario Familia de Esperanza había mucho movimiento, ¿por qué? Porque esa noche se recibía a los integrantes de los cuatro nuevos grupos de la Rama de Familias, en Costa Rica: G61, G62, G63 y G64.—

Poco a poco llegaban los matrimonios a esta convocatoria. Algunos traían bocadillos y refrescos para compartir. La casa estaba llena.

Iniciamos el acto con una presentación de los jefes de año y de los monitores a cargo de esos grupos. Luego se expuso el plan de trabajo y la forma de realizarlo. A continuación, se impartió una charla para motivar e iniciar la labor de autoformación. ¿Qué palabras que resonaron en nuestro corazón? Formarse para ser personas libres, recias y sacerdotales.

Hubo una dinámica muy bonita para conocerse, entre los distintos integrantes de los grupos.

Y la mejor manera de culminar el taller, una consagración a la Santísima Virgen dentro del santuario.

Pasamos a compartir la merienda, una manera muy linda de vincularse. Las personas se unieron para conversar y conocerse más. Hubo muchas manifestaciones de cariño muy hermosas, como por ejemplo: el gran abrazo que recibí de Kristine, una chica filipina del grupo G62, quien con ese gesto lo dijo todo.

Otra anécdota fue el agradecimiento que expresó un nuevo matrimonio que se integró en el G62 (Rosalba y Alejandro) dirigido a los monitores por aceptarlos en su grupo. Se aclaró que esto no es sólo obra de los monitores, sino también de la Santísima Virgen, quien se encarga de unir personas, de unir vidas.

Emilia, monitora del G61, manifestó: ¨ver las caras de matrimonios deseosos de acercarse a Dios, crecer en la fe y autoformarse era el ambiente que se vivió¨.

Es muy libre, nadie nos obliga a estar

Los monitores del G63, Aníbal y Zully, agradecieron a Dios y a la Santísima Virgen el regalo de este grupo. De sus integrantes reciben comentarios muy positivos de la charla y manifestaron estar ¨muy emocionados por iniciar y crear sinergia entre nosotros¨.

Silvia Padilla, esposa de Carlos Alvarado, del grupo G62, apunta que: ¨lo que más le gusta de Schoenstatt es lo que explicaban: es muy libre, nadie nos obliga a estar. Es mucho de nuestra voluntad, además del llamado de la Virgen, en el que sí creo mucho. El querer auto-educarnos. En cada grupo se aprende mucho¨.

Muy bien resumió Catalina Cabezas, lo vivido: ¨ ¡Qué lindo! Crecemos y crecemos. Motivados y vinculados desde el principio. Justo así nos debió haber pensado nuestro querido fundador¨.

Estamos muy alegres con todo lo vivido, se siente el amor de Dios y de nuestra amada Madre. Así como lo dijo Beatriz, del grupo G62: ¨¡La Mater está con las pilas súper cargadas!¨.

José Alberto, monitor del grupo G62, reza: ¨en este día queremos seguir pidiéndote, amada Matercita, que asumas con amor el crecimiento y la fraternidad de todos los matrimonios. Gracias por pensarnos juntos y ayúdanos en cada paso de nuestro caminar como grupo, siempre de tu mano. Amén”.

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