Publicado el 5. noviembre 2018 In Vida en alianza

Un 18 de octubre en la espera del santuario del sur en Paraguay

PARAGUAY, Laura Andrea Barrios •

Vivir este año la Fiesta de Alianza, el 18 de octubre, en Encarnación, en plena conquista espiritual del santuario filial del sur fue un gran desafío. Los preparativos se iniciaron en los meses previos a través del Consejo de la Obra y la distribución de tareas. —

Durante la novena, llovió casi todos los días. Por lo tanto, estuvimos todos apretaditos en la Casita de la Mater, que los padres Oscar Saldívar y Santiago Cacavelos bautizaron como la “Casita alegre y piadosa”, fuimos acogidos por Ella y sentimos el amor de la comunidad. Cada día estuvo asignado a un grupo, rama o pastoral y dirigida por la Campaña del Rosario. Todos los grupos ofrecieron su mejor creatividad y disfrutamos de cada rosario.

El miércoles 17, día del cierre, pudimos disfrutarlo al aire libre. Se había abierto el cielo y todo parecía listo para vivir la fiesta sin complicaciones. A pesar de que se acercaban algunas nubes negras, confiábamos en la Divina Providencia y en tantas oraciones. Nos quedamos ultimando detalles, ya que debíamos prever un plan “B” en caso de lluvia. Una vez organizado todo, nos retiramos a descansar, no sin antes mirar el pronóstico que marcaba tormenta eléctrica a la hora de la procesión planificada para el 18.

Procesión de entrada, catedral de Encarnación

¿Con lluvia… sin lluvia? Difícil decisión

El jueves 18 amaneció lloviendo torrencialmente, pero de acuerdo a lo conversado se tomaría la decisión al mediodía. A esa hora, el cielo se veía azul y con la lluvia caída, el patio estaba embarrado. Había que decidir entre preparar los dos lugares u optar por uno, porque el pronóstico seguía anunciando la tormenta a la hora de la procesión.

Esta organización estaba a cargo de los Jefes de la Rama Familiar Raquel y Nicolás Serrati. Él por cuestiones laborales y llamada de último momento, estaba de viaje con su jefe y ni el teléfono podía usar. Tremendo Capital de Gracias aportó. Siempre tan meticuloso con los detalles, y a esa hora aún no se sabía qué decidir. Así que todo quedó en manos de su representante, Raquel Elgue, quien debía tomar la decisión.

A las 15 horas, el llamado era urgente, necesitábamos preparar todo de la mejor manera. El Arq. Jorge Hrisuk, como siempre, llegó con su obra de arte para el anda de la Auxiliar. Se arreglaron las flores naturales para la Catedral, procesión y escenario del acto oficial. Las manos se sumaron a pedido de Raquel: Richard Samudio, por la Juventud Masculina, Rubén Maldonado, por Corazones Solidarios en María, también de la Obra de Familias estaban quienes se encargaron de mover los bancos recién pintados, todo bajo la supervisión de Raquel.

Una misionera, un ángel que aportó sus manos

De pronto, se acercó una señora preguntando la hora de inicio de la misa. Raquel le respondió que a las 19 horas comenzaría el rezo del rosario. Entonces, la señora le contó que ella era misionera de la Campaña, que hacía mucho tiempo que no venía y por ser una fecha especial quería estar presente. Entonces Raquel le invitó a ayudarla para terminar de organizar los bancos del templo porque su lugar era estar ahí preparando también la fiesta.

Probablemente era un ángel que brindó sus manos, ya que no sabemos el nombre de aquella mujer ni se la volvió a ver. Pero aportó igual Capital de Gracias y colaboró para terminar de organizar la iglesia.

Nicolás deseaba hacer la fiesta en la Casita

En la Casita estaba el contingente, porque como Raquel sabía que el mayor deseo de Nico era hacer la fiesta en la Casita Alegre y Piadosa, se jugó por realizarlo ahí junto a nuestro Santuario Hogar, donde bajo la atenta mirada de nuestra Mater nos reunimos cada día y su fiesta no podía ser la excepción. Todos nos pusimos manos a la obra para arreglar todo para la fiesta.

A las 18:30 horas esperábamos la llegada de los integrantes de la Campaña del Rosario desde Tupãrenda, quienes traían a la Auxiliar para la renovación del compromiso de los Misioneros, de los Hombres Valientes del Rosario y de todos los que no pudimos ir hasta el Santuario Nacional.

Un nuevo grupo de la Rama de Madres

Mientras tanto, un grupo de madres jóvenes hacía su compromiso de grupo y esperaban al padre Santiago Cacavelos. Así nos lo cuenta Analía Cabrera García, jefa del grupo:

¡Fue una experiencia increíble!

Los días previos empezamos a prepararnos, para que nuestro compromiso de grupo saliera todo más que bien. Qué mejor fecha que la del 18 de octubre, una fecha tan importante para cada schoenstattiano, y ahí estábamos nosotras ansiosas por el momento que íbamos a vivir.

Fue una noche llena de amor, paz y alegría. Nos conectamos con nuestra hermana Mara, que se encuentra ahora en Las Vegas, todo estaba perfecto para que el rito comience.

Nos comprometimos con la Mater, dimos a conocer el nombre del grupo y el significado del logo.

MAGNÍFICAT, porque queremos ser como ella, y que nuestras vidas sean un canto de acción de gracias por la misión que Dios nos entrega y que asumimos en el servicio a los demás; llevando a Jesús al mundo para configurarlo en mujeres que espejen el alma de la Mater, y se vea en la permanente buena disposición a cumplir y seguir el plan de Dios, reconociendo nuestra pequeñez y el tamaño de la misión que se nos encomienda.

¡Felices de ser parte de este momento tan especial para todo schoenstattiano, estamos más que dispuestas para aportar nuestro granito de arena y construir el tan anhelado santuario del sur de la Nación de Dios!

Grupo de la Rama de Madres

Un regalo inesperado de la Mater

Terminado el rito y rezado el Santo Rosario por toda la comunidad y dirigido por los HVR (Hombres Valientes del Rosario), nos preparamos para iniciar la celebración eucarística.

En lo personal, hubo un regalo inesperado de la Mater: aunque estaba previsto de otra manera, fuimos elegidos para portar una de las banderas en la procesión, lo que nos hizo muy felices.

La distribución fue la siguiente: con la bandera paraguaya Enrique González y Laura Barrios; la bandera papal, María Elisa Sánchez; con la bandera de Schoenstatt, Beatriz y Carlos García; por la Rama Familiar, Sandra y Daniel Tkachik; por la Juventud Femenina, Gabriela González; por la Juventud Masculina, Antonio Kokes; el capitalario lo llevó Juan José González y el banner por la conquista de la ermita para el santuario del sur, Lourdes Figueredo, de la Rama de Profesionales.

Presidió Monseñor Francisco Javier Pistilli Scorsara, obispo de Encarnación, y concelebraron los padres Gilberto Penayo párroco de la Catedral, Berardo Medina Vicario y nuestro asesor, Santiago Cacavelos, con Iván Gamarra como acólito y Jesús Figueredo como monaguillo.

La familia quiere construir un Santuario

El evangelio de Lc 10,1-9 “Los discípulos fueron enviados a misionar” fue proclamado por el P. Santiago Cacavelos, y en la homilía Mons. Pistilli nos dio un mensaje y una misión para los tiempos que vivimos como familia. En los pasajes más destacados dijo:

“Cada vez que empieza una actividad misionera, una actividad pastoral, un nuevo proyecto de la iglesia, es bueno escuchar esta palabra de Cristo. La familia quiere construir un santuario, como ovejas en medio de lobos, hay mucho por hacer y necesitamos muchos aliados. No lleven dinero, ni provisiones, ni calzados y no se detengan a saludar a nadie. No pierdan el tiempo. La misión es más importante. Cuando entran a una casa, pidan que descienda la paz, sean mensajeros de paz.

Permanezcan con aquellos con los que comparten las responsabilidades, las tareas, permanezcan con esos que, a lo mejor no son los que uno soñó que tendría a su lado, sino que Dios eligió para que estén contigo. El misionero no elige su compañero, Dios se lo pone. El misionero no elige la casa adónde llega, Dios le abre las puertas.

A veces queremos que todo sea a nuestro gusto, a nuestra pinta y Dios nos dice lo contrario. No se cambien de grupo, no se cambien de Movimiento, trabajen con aquellos que Dios puso a su lado, con quienes los envían para hacer su misión. Y el que trabaja va a tener su premio vuelvo a insistir. Esto no es vacaciones, eso no va.

Hagan ustedes algo por esas personas, porque esas personas también necesitan y esperan la salud, la bendición, el aliento. El trabajo es mucho. Necesitamos más aliados que lleven adelante esta misión a todas partes y que lo hagan con fe y con fidelidad. Con esa fidelidad que no se deja seducir y no se deja confundir, sino que contra toda adversidad están dispuestos a cumplir con el compromiso que asumieron, con la consagración que sellaron, con la alianza con Ella. Aquellos que están dispuestos a vivir y, si Dios quiere, a morir fielmente a la misión asumida.
Si queremos construir este reino donde la presencia de María y de Dios se puede experimentar en una familia, en un grupo de hermanos comprometidos con la iglesia, entonces la Mater nos vuelve a decir como en 1914: ‘Pruébenme con hechos que me aman’. Pruébenme con hechos que me aman y entonces me voy a establecer en medio de ustedes, entonces voy a erigir un santuario en medio de ustedes. Y las gracias que Dios le concedió a Ella, las compartirá con nosotros para seguir construyendo el Reino de Cristo”.

Finalmente, la procesión fue… sin lluvia

Al finalizar la misa, se inició la procesión hasta la Casita, donde todo estaba preparado para compartir con la familia. Y al salir con la multitud, se encontraban al final de la escalinata María José, en brazos de su mami Mariela Núñez y su hermanito Pedro, en brazos de papá Sergio Alarcón, que al grito de “Viva la Mater” siguió la procesión hasta que la Auxiliar en andas se perdió de su vista y subieron al vehículo. María José, con solo dos añitos, reza el Rosario y ama a la Mater, al igual que su hermanito. Las señoras a su alrededor giraban para mirar quien gritaba los vítores con tanta vehemencia.

Éramos muchísimos los que acompañamos en la peregrinación y en la Casita, en donde todo estaba dispuesto para disfrutar de unos números artísticos y un pequeño compartir.

El padre Santiago dijo unas palabras y bendijo a todos, especialmente a Monse Vargas, una joven de la Juventud Femenina que participaba por primera vez, y para ella fue el momento más hermoso. Luego llegó la quema de capitalarios con 3000 rosarios ofrecidos desde el 19 de setiembre, y 1000 talonarios de la rifa nacional que vendimos. Del mismo quedarán para el santuario 50 millones de guaraníes (8.400 dólares o 7.300 Euros). La pira ardía y la música de fondo solo nos invitaba a orar pidiendo por cada intención.

La más importante: todos queremos un santuario.

Frente de la catedral de Encarnación

La visita del pastor para completar la fiesta

Nos honró con su visita nuestro obispo, Mons. Francisco Javier y también brindó unas palabras con la humildad y paternidad que lo caracterizan.

Fue una hermosa noche en la que todo salió a la perfección, así como Nico (Jefe de la Rama Familiar) lo había deseado, y Raquel, en su ausencia, se encargó de preparar. Para los dos no hay cansancio, están en cada detalle. Él estuvo a cargo de la musicalización y la proyección del video de la toma de posesión del terreno, que es nuestro inicio de la construcción del santuario filial. Y como broche de oro, la Mater Peregrina Auxiliar quiso ir con ellos a su hogar, como agradecimiento por tanta entrega y disposición.

Así vivimos esta hermosa fiesta en tiempo de conquista espiritual y material para la construcción del santuario filial en el sur de la Nación de Dios.

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