Publicado el 4. agosto 2018 In Vida en alianza

Vocación y servicio al prójimo: ordenación diaconal de Vitor Possetti.

BRASIL, Cassio Leal •

El día 29 de julio fue un día especial para los Padres de Schoenstatt y para el Santuario Sion de Jaraguá. En casi cinco décadas desde la fundación del Santuario, la Familia de Schoenstatt celebró la primera ordenación diaconal de un futuro padre de Schoenstatt, un regalo para los 50 años del Santuario. Acompañado de su familia y amigos, Vitor Possetti se convirtió en diácono después de un largo camino de estudios, servicio al prójimo y dedicación a la Iglesia.

 

Vitor Possetti

“Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos” (Mt 5,3). Esta frase fue citada por Jesús en el famoso sermón de la montaña, trayendo una predicación llena de enseñanzas a sus discípulos. Y esa misma frase también fue escrita en la invitación de ordenación del nuevo diácono Vitor Hugo Possetti, y representa su sentimiento de servir con humildad a Cristo y a su Iglesia.

El diácono Vitor Possetti nació en la ciudad de Londrina, ciudad universitaria ubicada en el estado de Paraná. Esta ciudad tiene a Schoenstatt en sus raíces, pues en 1936 recibió una delegación de 12 Hermanas de María procedentes de Alemania, que fundaron el Colegio Madre de Dios. A partir de este colegio, el Movimiento de Schoenstatt comenzó a crecer en la región y Londrina recibió la visita del P. José Kentenich (fundador de la Obra de Schoenstatt) en tres ocasiones. La ciudad y el colegio crecieron juntos y hoy la escuela forma parte de la historia del municipio.

Vitor nació en 1985 en una familia humilde y católica; fue un joven muy activo en la Juventud Masculina de Schoenstatt y antes de entrar al Instituto Secular de los Padres de Schoenstatt, estudió Ciencias Sociales en la Universidad Estatal de Londrina. Recientemente Vitor estuvo trabajando en el Centro Educativo Catarina Kentenich, una obra social dirigida por los Padres de Schoenstatt en San Pablo y que realiza un importante trabajo atendiendo a niños y jóvenes necesitados.

A Possetti, como era llamado por los amigos de la Juventud Masculina, le gusta estar, siempre, en contacto con el pueblo y con los más humildes, porque “de ellos es el reino de los cielos”.

 

Vitor Possetti

La primera ordenación diaconal realizada en el Santuario de Jaraguá

La ceremonia de ordenación fue presidida por Mons. Devair de Araújo Fonseca, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de São Paulo, responsable de la Región Episcopal de Brasilândia. Una delegación de cerca de 80 personas, entre amigos y familiares de Vitor, vino de Londrina para acompañar la celebración. Hermanas de María, miembros de la Familia de Schoenstatt, peregrinos y los Padres de Schoenstatt, algunos venidos de otros Estados de Brasil, también estuvieron presentes. El Superior de los Padres de Schoenstatt en Brasil y Rector del Santuario, el P. José Fernando Bonini dio la bienvenida a todos los presentes y subrayó que nunca había ocurrido una ordenación diaconal en el Santuario de Jaraguá y que ese acontecimiento era algo muy significativo, ya que el Santuario está celebrando un año jubilar por los 50 años de fundación. Coincide, también, con los 50 años de fallecimiento del P. José Kentenich y por eso, es momento de recordar estos acontecimientos históricos para el Movimiento.

El obispo Don Devair, en su homilía, dijo a Vitor que la vocación de diácono es una tarea de servicio al prójimo, cosa que él ya venía haciendo y que ahora era sacramentada con el diaconado: “el servicio más importante es llevar a las personas al encuentro personal con Jesús y así todas nuestras necesidades serán saciadas. En el diaconado, lo esencial es la donación de sí mismo al prójimo. Que su vida pueda ser ese testimonio del servicio a Jesucristo, hoy y siempre. No recibimos el sacramento del orden para nuestro provecho, sino para servir y presentar a Jesús”.

Al final de la celebración, Vitor, emocionado, agradeció a todos los que lo acompañaron en su camino. Junto con sus hermanos de comunidad, el nuevo diácono peregrinó al Santuario para agradecer también a María, Madre de Dios, por ese día de tantas gracias, encuentros y manifestaciones de afecto. El próximo paso es el sacerdocio.

 

Original: portugués, 01.08.2018. Traducción: Carmen Rogers, Santiago, Chile/amg, ce

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